El Color de mi Cristal, por Olga Hidalgo de Curiel

El Color de mi Cristal, por Olga Hidalgo de Curiel

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La lucha continúa





Nadie se rinde y se va a sus “cuarteles de invierno” a gozar del reposo del guerrero con armas oxidadas, maltrecho y derrumbado

¡No! Tenemos realidades urgentes que nos interpelan y confrontan, Falcón en el abandono y el atraso, sediento y oscuro, no hay hueso bueno. ¡Coro Patrimonio de la Humanidad en el balcón de la basura y la tiniebla, desencantada matrona que vive de sus glorias pasadas, maltratada y “sin un real”, aunque haya solares iluminados para libar “cocuy del bueno”, anotando en relieve el deslave moral y ético que desdice del pueblo sano que somos.

A grandes rasgos todas esas incidencias que lastiman nuestro ser de corianos y falconianos y nos obligan a permanecer vigilantes y comprometidos en la lucha, la bandera no cae al suelo, porque la lucha no muere mientras haya quienes trafican con la pobreza y la ignorancia de la gente valiéndose de su orfandad y con los bolsillos repletos de dinero mal habido y peculado de uso compran votos. La Lucha continúa mientras el erario público se administre como peculio personal y no se satisfagan las necesidades del conglomerado. La Lucha no se sosiega mientras los deshonestos y marionetas de corruptelas pasean airosos su desvergüenza. La lucha continúa mientras se sojuzgue e irrespete la dignidad de ser humano libre. La Lucha trajina insistente por estos espacios soleados falconianos, corianos mientras observemos la indiferencia cómplice a todos nuestros males. Invadidos silenciosamente y acosados por presiones de inmorales y corruptos que prevalidos de poder coaccionan y logran por el miedo su cometido a cambio de negociados en la sombra, de componenda y testaferros.

La Lucha es ínclita bandera que nos compromete y obliga a buscar horizontes que le den el máximo bienestar a todos, “trabajo es lo que hay que dar y su valor al trabajo”, la mendicidad y la vagancia no construyen pueblos sanos; que nadie tenga que hipotecarse a grupos, sectas o banderías personales que fabrican serviles y esclavos.

Amar la Lucha, no en sí, sino por amor al bien y por amor a los que hay que liberar sin contraprestación automática. La Lucha tiene por demás su belleza propia cuando no está presupuestada a beneficio personal.

Tiempo para reflexionar, el que desee ir adelante que se fortalezca espiritualmente porque en la Lucha bien intencionada no se juega a medias y con ambigüedades.

La Lucha está en la calle cuando hay jóvenes no contaminados que se inmolan y la riegan con su sangre.

Hay que perseverar, resistir. No hay que agotarse en el lamento inútil, ante la derrota que lastima. Permanecer, encarnizarse, obstinarse en la Lucha por el bien de otros, lejos de nepotismos falaces. Actuar con inteligencia, preparar poderosos medios de acción en los que el testimonio de vida sea un llamado a juntarse para la solidaria generosidad.  Perfeccionar la técnica, la táctica hacerse un estratega frente a la maldad. No caben liderazgos fofos guiados por ambiciones de figuración y lucro. En ésta Lucha el dinero y el poder no consiguen todo, uno corrompe hasta los tuétanos y el otro envanece y es la armadura predilecta de los déspotas.

¡Despierta y reacciona!

 

La Lucha continúa…