Félix Francisco Bertomolde: El lobo Ramos Allup

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Aquello de que todo se vale en la guerra y el amor, ha tomado una significación muy particular con los adecos, especialmente con Henry Ramos Allup, de quien el ex presidente Carlos Andrés Pérez dijo que era “un cínico inteligente”, de allí lo marrullero que resultó ser para beneficiarse de la crisis del país y de paso conseguir engrandecer su poder e influencia en el escenario político venezolano. En lo personal, y sin ser santo de mi devoción, no creo que lo haya hecho mal, al contrario, su desempeño es envidiable en el contexto de la eterna lucha por el poder que envuelve la conducción de una nación como la nuestra, y, porque no, de una o varias gobernaciones, ejemplos sobran en los libros de historia y filosofía política.

Analizando esa lucha por el poder, en la cual Henry Ramos Allup está haciendo caída y mesa limpia, el filósofo inglés y teórico por excelencia del absolutismo político, Thomas Hobbes, llegó a una conclusión aterradora: “El hombre es un lobo para el hombre”. Cuando leí eso por primera vez se me ocurrió que era algo exagerado, ahora, ante las maniobras políticas del secretario general nacional de Acción Democrática, secundado por los gobernadores de su tolda que se juramentaron ante la Asamblea Nacional Constituyente, debo decir que el inglesito tuvo razón. Quiere decir que en política no hay peor enemigo para un político que otro político, por estar movido por intereses egoístas que lo llevan a pasar por encima de cualquier persona para conseguir lo que se proponga, tarde entendieron eso muchos de la MUD que ahora andan buscando a Dios por las orillas como Capriles.

El lobo es un animal que es malo por naturaleza, pero su seguridad y decisión lo hacen sugestivo, seductor para muchos, aplicando esas características al ámbito político, no encontramos personajes como Ramos Allup que siendo lobo se metió en el bolsillo a un gentío para luego darles el zarpazo sin compasión alguna, pues esa es su naturaleza como lo está demostrando por estos días el cabecilla de AD. De tal manera, que quien vea la política como una competencia “sana” está más pela´o que rodilla de chivo, y no es que la política sea sucia, la cosa es más grave, en su esencia envuelve todo lo que sea posible para conseguir el poder y eso implica artimañas por montón, todas válidas. Por supuesto, a pesar de la esencia fraudulenta de la política, el político debe tener un mínimo de decencia o respeto por el contrincante o aliado, pero eso es algo que en Venezuela hace tiempo que se perdió.

Si nos fijamos un poco, podemos apreciar que toda la gente que ha llegado lejos en política, me atrevería a decir que sin excepción alguna, ha sido egoísta y ha pisado alguna vez a alguien, un claro ejemplo lo tenemos actualmente en la pantalla de la televisión o en las redes sociales, en la persona de Henry Ramos Allup. Los políticos están continuamente buscando lo peor del otro, pisando siempre al del partido rival para conseguir el ansiado poder, y actualmente, en Venezuela, se aprovechan de los aliados en la MUD y el PSUV para conseguir sus propósitos y luego dejarlos como la guayabera. Si eso cambiase irían las cosas mucho mejor, pero en el mundo real, la política siempre presentará esos riesgos para los más pilas y para los ingenuos que aún creen en las bondades del sistema electoral venezolano.

He puesto este ejemplo, porque es el más claro de todos en este momento post 15O, pero también podríamos poner de ejemplo a Hugo Rafael, a Maduro, a los hermanitos Rodríguez, al gordo Escarrá, y a un montón de gente con las que la teoría hobbesiana, para la que el hombre es “peligroso”, se quedó corta, si lo dudan las comadres del CNE son más que lobas, y que decir de la Presidenta de la ANC, de Iris Varela y Luisa Ortega Díaz, diría que son unas hienas. Hobbes intuyó que la política no consiste en lograr un “resultado”, sino que es una “operación”. Entonces la política debe ser comprendida en el ejercicio del poder, como actividad humana cargada de riesgos, adquiriendo significado la expresión el hombre es “peligroso”, sino pregúntenselo a Ramos Allup.

El hombre es el lobo del hombre, lo dijo Hobbes, y en política con Henry Ramos se nota más, exhibiendo sus logros como el producto de un placer malicioso que va acompañado de un cinismo y una actitud bellaca frente a quienes considera inferiores, sin poder ocultar que el medio que utiliza para la consecución de sus deseos es aparentar, abusar y sojuzgar, suplantar o repeler a otro. Y eso que luce como algo cruel y antisocial, no es de sorprenderse que sea algo propio del quehacer político, echando por tierra la máxima de Rousseau: “el hombre es bueno por naturaleza”, y eso es así aunque nosotros nos resistimos a verlo como algo propio de la política que en nuestro país ha degenerado en una guerra de todos contra todos.

Félix Francisco Bertomolde
@memientanchico