Cuba-EEUU: La controversia sin fin sobre los “ataques acústicos”

Cuba-EEUU: La controversia sin fin sobre los “ataques acústicos”

Raul Castro y Trump

La investigación sobre los misteriosos “ataques acústicos” que habrían causado daños físicos a diplomáticos estadounidenses en Cuba continúa suscitando polémica entre Washington y La Habana, que reprocha a Estados Unidos obstaculizar sus pesquisas.

EFE





Desde que se reveló el caso en agosto, la administración estadounidense se ha abstenido de acusar formalmente al gobierno cubano, pero el presidente Donald Trump afirmó a mediados de octubre que Cuba es “responsable” de las dolencias de sus representantes en la isla, que van desde la migraña, las náuseas y ligeras lesiones cerebrales, hasta la pérdida de audición.

La Casa Blanca, de su lado, señaló que La Habana “podía detener los ataques”.

El canciller cubano Bruno Rodríguez aseguró este sábado en Washington que estos alegados ataques sónicos son “totalmente falsos” y que son “una manipulación política” para afectar la relación bilateral.

Rodríguez, que sorprendió al participar este sábado en el cierre de una jornada de reuniones de la comunidad cubana residente en Estados Unidos, evitó sin embargo ofrecer detalles sobre el misterioso caso.

– “Nula cooperación” –

Las declaraciones del canciller están en líneas con el contenido de un video con tono de contraofensiva que trasmitió la televisión estatal de la isla la noche del jueves, en donde los investigadores cubanos volvieron a rechazar toda responsabilidad y reprocharon a la parte estadounidense su falta de cooperación.

El responsable médico del equipo, Manuel Villar, afirmó que Washington se negó a compartir los expedientes clínicos de los afectados y no permitió que los médicos estadounidenses intercambiaran con sus colegas cubanos.

“La cooperación fue nula y solamente hemos tenido comunicaciones que, en nuestro criterio, no son expertas sobre lo que había sucedido”, deploró Villar.

Los cubanos afirman haber demostrado su buena voluntad al permitir que investigadores del FBI visitaran Cuba tres veces este año.

Haciendo oídos sordos a estos argumentos, Washington retiró a finales de septiembre a más de la mitad de su personal diplomático en la isla y expulsó a 15 diplomáticos cubanos de Estados Unidos. Hace un mes que no se emiten visas estadounidenses, lo que La Habana juzga “injustificado”.

Al adoptar estas medidas sin esperar el resultado de las pesquisas, Trump y su secretario de Estado, Rex Tillerson, “están poniendo la relación con Cuba en un atolladero, sin ofrecer perspectiva alguna de salida de la crisis”, lamenta el experto cubano Arturo López-Levy, profesor de la Universidad Valle del Río Grande de Texas.

– Versiones divergentes –

Más allá de la crisis diplomática, las partes divergen en el origen de estos raros incidentes, dignos de una novela de espionaje.

Según las autoridades estadounidenses, estos “ataques”, que afectaron al menos a 24 diplomáticos en residencias diplomáticas y hoteles de la capital cubana entre noviembre de 2016 y agosto pasado, pueden haber sido realizados usando aparatos acústicos.

Los investigadores cubanos refutaron esta versión en el video difundido el jueves, que subraya la falta de pruebas que confirmen las causas del origen de los daños físicos reportados por Estados Unidos.

Según La Habana, los expertos locales analizaron, sin obtener evidencias, muchas muestras tomadas alrededor de residencias diplomáticas y hoteles, y exploraron múltiples pistas, incluidas la posible existencia de toxinas, ondas electromagnéticas o insectos.

La semana pasada, medios estadounidenses difundieron un sonido que registró una de las víctimas en su móvil. Pero, según los expertos esta grabación, similar al sonido que emiten los grillos o las cigarras, no aclara el misterio.

“Como tal, este sonido no parece ser capaz de producir ningún daño”, asegura el profesor Kausik Sarkar, de la facultad de Ingeniería de la Universidad George Washington, que lo analizó en el laboratorio. Según él, esta grabación no permite detectar eventuales infrasonidos (menos de 20 Hz) o ultrasonidos (más de 20.000 Hz) nocivos.

Muchos expertos en Estados Unidos y en Cuba cuestionan la viabilidad de tales ataques, pero Peter Earnets, director del Museo de Espionaje en Washington, recuerda que “en el pasado múltiples organizaciones trabajaron en el uso del sonido como un arma”.

Para Denis Bedat, especialista francés en bioelectromagnética, la emisión discreta de ondas infrasónicas es poco factible, porque requeriría de un potente amplificador y grandes altavoces para poder causar daño físico.

Pero la emisión de ultrasonidos nocivos por medio de un dispositivo no detectable es “bastante plausible desde un punto de vista técnico”, por ejemplo, de forma remota utilizando una antena o cerca del objetivo con una pequeña caja.

“Leí los informes de ataques en hoteles y es muy extraño (…) Esto podría ser una especie de accidente, una actividad industrial o una operación que salió mal”, especula Earnest.

Coincidiendo con muchos expertos, Earnest “no ve” a los cubanos participando en semejantes ataques en pleno proceso de acercamiento diplomático con Estados Unidos.

La única certeza que tiene este veterano del espionaje, que pasó 35 años con la CIA, es que “jamás escuchó algo parecido” durante su carrera.