María Angélica Correa: La Roca frente a la barbarie

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No pude escaparme del impacto por el ruego de eutanasia que, por falta de medicinas y alimentos, un venezolano parapléjico le hizo llegar a Maduro. Este mensaje fue desplazado por el llamado del régimen a otras “elecciones”. Esta vez para designar alcaldes, con una dirigencia opositora que quedó partida en pedazos y sobre los despojos de un pueblo que perdió de nuevo el camino.

Hoy solo queda el sabor de otro fracaso y esos muertos que se sumaron a los que han quedado en ese laberinto sin salida que inició hace 18 años. Cuando la mayoría de ese pueblo, sostenido por una imperfecta pero perfectible democracia, invistió de poder a un soldado populista que presentó como estandarte destruir el sistema con una Constituyente.

Al otro lado del continente, España presentó al mundo la más fuerte crisis desde que se instauró la democracia. Pero la enfrenta con los principales partidos opositores unidos al gobierno en defensa de la ley para preservar la democracia.

Esta posición quedó resumida poco antes del acto de la declaración de la independencia unilateral de Cataluña, cuando la vicepresidenta de gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, dijo ante el Senado: “Es nuestra democracia, que nos la hemos ganado y que nadie, nadie, puede debilitarla”.

¡Así es! Es la democracia que debemos cuidar todos los ciudadanos, de todos los pueblos. Es la democracia que está sostenida sobre una roca indestructible que se llama ley. Ante los primeros síntomas de violación, es vital actuar en su defensa. El pueblo todo debe unirse en una sola masa impenetrable frente al agresor. De lo contrario, la barbarie secuestrará a ese pueblo y se perpetuará en el poder.