Unidad: Problema y solución, por José Ignacio Guédez

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La MUD no fracasó, la MUD fue disuelta por la vía de los hechos. Después de las elecciones parlamentarias la unidad opositora quedó sin un reglamento vigente para tomar decisiones colectivas. La elección secreta entre los diputados para escoger al presidente de la Asamblea Nacional fue el primer síntoma de agonía de una dirección política que luego de su mayor victoria no pudo consensuar un criterio para escoger la cabeza de ese poder público rescatado. La votación de los partidos en elecciones anteriores había perdido vigencia entre otras cosas por la utilización de la tarjeta de la unidad, mientras que varios se oponían a usar el número de diputados por partido como la nueva medida para restablecer un quorum. Esa realidad quedó al descubierto cuando propusimos desde La Causa R la Enmienda Constitucional para acortar el período presidencial, generándose un debate que no pudo ser resuelto institucionalmente y que terminó en la política del revocatorio gracias a ley del más fuerte. La falta de reglamento fue propicia para la creación informal de lo que se denominó luego el G4 conformado solo por cuatro organizaciones de la unidad que comenzaron a tomar decisiones inconsultas de todo tipo, incluyendo el dialogo con el Gobierno.

 

Desde entonces nuestra lucha interna se enfocó en la creación de un nuevo reglamento que institucionalizara de nuevo la alianza con una dirección política de los nueve partidos con mayor representación parlamentaria. La democracia había que rescatarla primero a lo interno. Pero ese nuevo reglamento duró muy poco y fue abortado por la agenda de validación de partidos que impuso el gobierno con el único fin de dividirnos. En la práctica, cambiamos la tarjeta más votada de la historia del país (la tarjeta de la MUD que vaya que hizo falta en las regionales) por cinco tarjetas de partidos minoritarios que hoy están divididos entre participar o no en las municipales con candidatos diversos además. Ya no hay MUD, ni tarjeta ni alianza que se reúna siquiera. Pero el crimen fue perfecto ya que la gente, en vez de defender esa unidad amplia y reglamentada, culpan a la propia MUD del fracaso, sin darse cuenta que ya no existe y que fue sustituida por un reducto de partidos cuyo único logro ha sido su propia “legalización” y que ahora se pueden dar el lujo de tener agenda propia.

 

Ante esta situación, la única manera de restituir una unidad aunque sea pragmática, es realizando una elección primaria presidencial abierta cuanto antes que resuelva la crisis que no solo es de unidad sino también de liderazgo. No se trata ya de alianzas parciales que plantee el debate entre buenos y malos, sino de escoger por la base a un líder que pueda con tiempo recorrer el país, luchar por condiciones electorales justas, hacer propuestas, motivar el voto y representar a la oposición en el escenario internacional y ante cualquier posibilidad seria de negociación política. Se trata de construir una unidad superior que trascienda a los propios partidos, legitimando a un candidato único presidencial que lidere el cambio y logre concretarlo. Ante la posibilidad cierta de adelanto de la elección presidencial en el formato emboscada que ya conocemos, no hay razón para no hacer lo único que está en nuestras manos: escoger nuestro candidato por la base. Lo otro es llegar divididos y sometidos, sin posibilidad cierta de nada. La única manera de salirse de la agenda perversa del gobierno y de reconstruir una unidad efectiva que recupere la ofensiva política, es con primarias presidenciales este mismo año. ¿Quién tiene una mejor idea?

 

JOSÉ IGNACIO GUÉDEZ

Secretario General de La Causa R

Twitter: @chatoguedez