Escasez de repuestos e inflación limita movilización de venezolanos

Escasez de repuestos e inflación limita movilización de venezolanos

People queue at a bus stop in Catia, a neighbourhood of Caracas, on November 1, 2017. People queue for upto four hours to take a bus home in Venezuela, where mobilizing by land or plane has become a headache. / AFP PHOTO / Federico PARRA
Venezolanos hacen cola más de cuatro horas para tomar un transporte en Catia, Caracas . / AFP PHOTO / Federico PARRA

 

Conseguir repuestos y mantener al día los vehículos y unidades de transporte se ha convertido en un problema para los venezolanos. La crisis económica ha ocasionado una caída en las importaciones de partes automotrices, lo que ha generado escasez e incremento sustancial en sus precios, publica El Universal.

Por ALIANA ABADÍ

Los repuestos de los vehículos no se encuentran en el mercado, y cuando se consiguen tienen costos inaccesibles para los clientes. Esto ha llevado a que las personas limiten el uso de sus carros privados y paralicen el servicio del transporte público.

Así lo considera Fernando Rosete, dueño de una reconstructora de motores, quien aseguró que la venta de repuestos ha tenido un aumento desproporcionado en los precios y hay una recesión en la cantidad de productos que vende, porque la gente no se puede enfrentar a los altos costos con el sueldo que tienen.

Señaló que los repuestos más escasos son los importados desde Estados Unidos. “Las partes de los vehículos de fabricación americana son reemplazados con productos subfabricados en China, que no son de la misma calidad, entonces tienes una desproporción entre lo que vendes y lo que recibes en garantía”, aseguró Rosete.

Comentó que para arreglar una falla en el alternador de su carro, tuvo que comprar tres productos a diferentes proveedores debido a su calidad. “Una reparación que pudo haber costado Bs 180 mil, por probar con tres piezas, me costó Bs 650 mil”, narró.

Indicó que en su negocio, las ventas han caído más del 30% en lo que va de año.

Además, explicó que en el caso de las fallas en los motores, las personas optan por su reconstrucción, ya que no pueden acceder a las piezas nuevas por sus altos costos.

En cuanto a la forma de pago de sus clientes, detalló que anteriormente pagaban con sus tarjetas de débito, y en la actualidad, optan por sistemas de financiamiento como tarjetas de crédito.

“Los productos que más se venden son las bases para motores que cuestan alrededor de Bs 250 mil, lo que empezando el año costaba Bs 45 mil. Las piezas que se reconstruyen están por lo menos en Bs 90 mil, anteriormente estaban en Bs 2.500”, destacó en referencia a los precios de los productos.

Por su parte, Mauro Illada, dueño de una tienda de repuestos, afirmó que en este sector han emigrado a los portarles web. “Cuando llamas a un proveedor para pedirle repuestos, si es que lo trae, llega como mínimo en Bs 100 mil, mientras que en el portal web MercadoLibre.com está en Bs 60 mil”, indicó.

Illada explicó que esta situación se debe a que los grandes proveedores que traen los productos directamente de China, en lugar de distribuirlos a las tiendas que venden repuestos, los distribuyen en ese portal rompiendo la cadena de venta.

Además, declaró que la venta de las partes automotrices en su negocio ha caído un 80%. Cuando necesita un repuesto para un carro, lo busca directamente en el portal web.

Destacó que en el mercado “ni siquiera hay los productos más básicos” como sensores, mangueras de presión, dirección hidráulica, ni bornes. Sin embargo, cuando se encuentran, tienen costos muy elevados. “Las pastillas de frenos eran súper económicas. Ahora te pueden costar Bs 500 o 600 mil, cuando anteriormente estaban en Bs 30 mil”, señaló.

Igualmente, Rafael Texeira de 22 años, tenía su carro en el taller mecánico, debido a que por falta de dinero no pudo hacerle el mantenimiento a las bases de la caja a tiempo.

“No puedo comprar las bases originales, tuve que mandar a reconstruirlas porque son más baratas. Las originales salen en Bs 1.500.000 y reconstruidas en Bs 110 mil”, comentó.

Recomendó recorrer el sector de Catia para encontrar repuestos más económicos.

En algunos casos, los venezolanos se han visto en la obligación de limitar el uso de sus vehículos por temor al desgaste de sus piezas, puesto que no tienen el poder adquisitivo necesario para poder repararlas.

Como es la situación de Ramón Flores, quien posee un Fiat 1 que utiliza exclusivamente para trasladar a su hijo de condición especial al colegio.

“No utilizo el carro porque moverlo significa que se le dañe una pieza y no quiero pararlo dos meses otra vez. Prefiero tenerlo para cualquier emergencia. Antes iba y venía todos los días a mi trabajo con él, eso no lo puedo hacer ahorita”, sostuvo.

Alegó que los repuestos eléctricos también se encuentran escasos y con precios inaccesibles. “Un modelo de luces anteriormente costaba Bs 70, y ahora cuesta Bs 600 mil”.

Andrés Cova también se encuentra en la misma coyuntura, debido a que la computadora de su vehículo Grand Cherokee está dañada y cuesta Bs 2.400.000, por lo que debe pedir en su trabajo el fidecomiso, utilidades y prestaciones sociales para poder comprarla.

Cauchos, batería y repuestos paralizan al transporte público

En el sector del transporte público, la escasez de repuestos y los precios elevados han causado la paralización de las unidades, como indicó José García, conductor de una línea de autobuses  que recorre la zona de San Bernardino en Caracas.

De 30 unidades adscritas a la línea, solo están disponibles 13 por falta de repuestos, cauchos y batería.

“Un caucho puede costar Bs 5 millones”, informó García.

Al mismo tiempo, Roberth Ortega, quien también es conductor de la línea y se encontraba accidentado por fallas en el alternador y la batería, aseguró que ni siquiera el aumento del pasaje es la solución para los problemas que padecen, dado que al aumentarlo, “la inflación sube y no puedes hacer nada”.

Asimismo, comentó que lo más necesario para poder mantener los autobuses trabajando son los cauchos, pero estos tienen costos que no pueden ser pagados con el precio del pasaje.

“Los cauchos son indispensables. Hay que cambiarlos cada siete meses ya que vienen de baja calidad. Antes duraban dos años”, manifestó.

Cuando fallan otras piezas del autobús, en ocasiones, se le colocan repuestos usados mientras se consiguen nuevos. “Si no hay en Venezuela, se buscan en Colombia”, añadió, al tiempo de subrayar que su unidad está a punto de ser vendida porque “ya no da para mantenerla”.

Por último,  aclaró que la solución de esta situación es anular el subsidio a los estudiantes y tercera edad, ya que, el Gobierno Nacional no les repone el dinero, así como detener la inflación para que los precios en Venezuela no sigan aumentando.

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