Omar González, por Luis Barragán

Luis Barragán  @LuisBarraganJ
Luis Barragán @LuisBarraganJ

Acrecentados los rumores, los hechos finalmente hablaron para confirmar las insinuaciones o anuncios que acostumbra a  administrar y a filtrar la dictadura. Llámese diálogo, conversación, negociación, conversatorio o encuentro inadvertido y casual, lo cierto es que, repetido el escenario de los anteriores fracasos, luego de la inmediata y avisada derrota en los comicios regionales, la cacareada gira internacional se redujo a República Dominicana.

Grave e inconsulta iniciativa, fue natural la decepción y el descontento generalizados. Y se hizo inevitable llevar el asunto a la Asamblea Nacional, generando el debate de rigor.

Por  la novel fracción opositora denominada “16 de Julio”, intervino el diputado Omar González. Muy bien sabía que debía enfrentar al resto de los colegas adscritos a los partidos diligenciantes y, a contracorriente, con coraje y profundidad, cuestionó   el encuentro, algo más que recreativo, en Santo Domingo.

Comentándolo con el joven politólogo César Morales, asistente de los parlamentarios de Vente Venezuela, la intervención del diputado González, toda una advertencia histórica, tiene una significación clave para la reivindicación del cuerpo deliberante (https://www.youtube.com/watch?v=6ihndIYf0iw).  Además de los argumentos irrefutables que esgrimió y el cultivo de una vocería relacionada con el CNE y el diálogo con la dictadura, propia del oficio que se especializa, atinó, por su estilo y decidida convicción, con un discurso que también se inscribe en una larga tradición parlamentaria que solemos olvidar: contradicho por los gritos proferidos desde las curules diligenciantes, el tribuno se empinó, elevó la voz y, con el respeto que lo caracteriza, les respondió con claridad acuñando una escena que es la de la dignidad ante el régimen que nos desea dóciles y resignados.

La junta directiva no pudo solventar la materia en una sola sesión y, quedando pendiente la otra, a los fines de votar el proyecto de acuerdo que ha planteado, ya tenemos noticias de decisiones adelantadas, como la designación de un equipo técnico para el diálogo caribeño, entre otras que desconocemos.  Vale decir, ni siquiera la dictadura les concede algunos días adicionales a los diligenciantes para – al menos – cumplir con una formalidad, importándoles poco a unos y a otros, las voces disidentes.