El “Poncio Pilato Petrolero”, Rafael Ramírez, y las palabras que dividen aún más al chavismo

El “Poncio Pilato Petrolero”, Rafael Ramírez, y las palabras que dividen aún más al chavismo

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Dardos van, dardos vienen. A los venezolanos, lamentablemente, nos tienen acostumbrados a que nadie se responsabiliza del desastre económico y social (el político es implícito) en el que estamos metidos.

Ahora resulta ser que, quien comandó nuestra principal industria nacional por UNA DÉCADA suelta por esos dedos culpas a terceros, a quienes no menciona, pero que todos conocemos. La piquiña que ha causado en el “chavismo” les arde ya.





A continuación, lo único importante de su artículo publicado en el diario Panorama este domingo titulado “La Tormenta”, el que usted puede leer completo siguiendo este enlace.

Rafael Ramírez, el Poncio Pilato Petrolero… ¿levantó la rodilla de la tierra?

Quien pretenda desvincular nuestra gestión de la mano y dirección del Comandante Chávez, o no conocía al Comandante, o miente. Los que trabajamos junto a él todos estos años y los que tuvimos su afecto y cercanía lo saben y pueden dar fe de lo que estoy diciendo. Cuántas llamadas, casi diarias, de madrugada, cuántas “cuentas” había que enviar “antes que amaneciera”, cuánta exigencia, reuniones hasta la madrugada, trabajo en un chequeo diario, permanente, de los números del país, de la economía, de los sectores estratégicos, el petrolero y PDVSA el primero de ellos.

Por eso cuando el Presidente Maduro me designa Vicepresidente del área económica en octubre de 2013, yo tenía una idea clara de los problemas y de lo que había que hacer. Algunos compañeros me advertían que no tendría el apoyo necesario para hacerlo. Entendía que era una oportunidad de ayudar, contribuir a estabilizar y estar en mejores condiciones para una tormenta que tendríamos que cruzar, sin el Comandante Chávez.

Al final de ese período, entre octubre de 2013 y agosto de 2014, no se obtuvo el apoyo necesario para avanzar en un conjunto de medidas que, resultado de un arduo trabajo de nuestro equipo en PDVSA y estrecha colaboración del BCV y otros especialistas, todos vinculados a la gestión del Comandante Chávez. A pesar del extraordinario esfuerzo de PDVSA, que ese año 2014 pudo aportar 43 mil millones de dólares a la economía, con un precio que todavía promedió los 90 dólares por barril y una producción de 3 millones día, además de operaciones de emisión de bonos para captar recursos para una nueva política cambiaria, no hubo las condiciones políticas para avanzar en una agenda que tenía al menos 18 puntos, todos consensuados al más alto nivel, pero que no pudieron desarrollarse o aplicarse, en algunos casos se impuso la desconfianza, prejuicios y desconocimiento que entorpecieron el trabajo. Esta agenda la explicamos en múltiples espacios: desde el sector internacional en Londres en junio de 2014, hasta la dirigencia y las bases del PSUV en el Congreso del partido en julio de ese mismo año, donde recibió un entusiasta apoyo. Nuevamente, todo está documentado.

La consigna fundamental del Plan era estabilizar la economía, alcanzar los equilibrios. Crear otro sistema cambiario que convergiera hacía un valor que tuviese algún tipo de fundamento económico, para luego tener un tipo de cambio que fluctuara en una banda donde el BCV pudiese intervenir. En cuestión de muy poco tiempo, pudimos bajar el paralelo de 93 bolívares por dólar a 53 bolívares por dólar. El cambio de convergencia, lo visualizábamos técnicamente entre 12 hasta 25 bolívares por dólar, era el cambio de indiferencia con Colombia para combatir el efecto del mercado negro desde Cúcuta. Se establecía una política fiscal distinta, sin excepciones a la banca o al sistema financiero, una política de incentivos a la producción nacional, identificando 11 motores de la economía. Teníamos que lograr que producir en el país fuese más rentable que conseguir una divisa barata que sigue alimentando al paralelo, y por ende a la inflación y al desacato de precios generados por los especuladores. También se propuso una estrategia para el manejo de deuda, aplanar los vencimientos y el manejo de activos en el exterior, entre otros.

No se pudo. ¿Qué fuerzas actuaron torpedeando esta agenda?, siguen allí y hay que identificarlas, no son factores revolucionarios, se mimetizan, a veces juegan por las bandas, manipulan, adulan, atacan.