Mnangagwa, listo para tomar las riendas de un Zimbabue en ruinas

El exvicepresidente de Zimbabue Emmerson Mnangagwa, quien jurará como presidente en reemplazo de Robert Mugabe, habla ante simpatizantes en Harare, Zimbabue, 22 de noviembre de 2017. REUTERS/Philimon Bulawayo
El exvicepresidente de Zimbabue Emmerson Mnangagwa, quien jurará como presidente en reemplazo de Robert Mugabe, habla ante simpatizantes en Harare, Zimbabue, 22 de noviembre de 2017. REUTERS/Philimon Bulawayo

 

Emmerson Mnangagwa se dispone a asumir el poder en Zimbabue en reemplazo de Robert Mugabe y promete ponerse a trabajar de inmediato en la reconstrucción del país, que sale exangüe de los 37 años de reinado de su predecesor.

Mnangagwa será investido oficialmente presidente de Zimbabue el viernes, solo tres días después de la histórica renuncia del más anciano dirigente del mundo, de 93 años, que cedió su lugar por presiones del ejército, la calle y su propio partido.

La ceremonia se anuncia grandiosa, el partido Zanu-PF, convocó desde las 08H30 (06H30 GMT) a los “zimbabuenses de todos los sectores” al Estadio Nacional Deportivo, que tiene capacidad para 60.000 personas.

“Vengan y sean testigos de la historia en marcha, nuestros primeros pasos en una nueva era y un país mejor conducido por nuestro adorado camarada Mnangagwa”, proclamaron los organizadores.

De 75 años, este leal al régimen con sueños de poder frustrados durante mucho tiempo, logró finalmente su objetivo. Pero a quien los Zimbabuenses apodan “El cocodrilo” no la tiene tan fácil.

“Hereda una economía en ruinas, un partido dividido y una población con muchas expectativas”, subraya el jueves en su editorial el diario opositor NewsDay.

El miércoles, unas horas después de su regreso de un breve exilio sudafricano, Mnangagwa reservó su primer discurso de futuro presidente a unos centenares de partidarios reunidos frente a la sede del partido en el poder, el Zanu-PF.

“Hoy somos testigos del inicio de una nueva democracia”, dijo, y luego llamó a “todos los patriotas de Zimbabwe (…) a trabajar juntos”.

“Queremos relanzar la economía, queremos empleos”, dijo Mnangagwa. “Juro ser su servidor”, añadió.

El ejército pidió este jueves en un comunicado “al pueblo de Zimbabue” que siga “llevándose bien mientras celebra” la investidura.

Por su parte el Reino Unido, la antigua potencia colonial, dijo que mandaría a la ceremonia al ministro de Estado para África, Rory Stewart, aunque en principio no asistirá ningún miembro de la familia real.
– “No hay que entusiasmarse demasiado”-

Fue “muy claro sobre lo que necesitamos: trabajo, trabajo, trabajo. Solo tenemos que agregar algo, hay que crear verdaderos empleos pagados en su justo valor”, comenta el jueves el diario estatal The Herald.

Con una tasa de desempleo calculada en 90%, los zimbabuenses se resignan a tener pequeños trabajos en la economía informal. Otros emigraron, con frecuencia hacia el gigante vecino sudafricano.

De manera más amplia, Robert Mugabe deja una economía destruida por sus devastadoras reformas. La actividad es lenta, falta dinero y el espectro de la hiperinflación amenaza.

“Casi lloraba cuando escuchaba a nuestro nuevo presidente. Me dio esperanza”, dijo a la AFP McDonald Mararamire, desempleado de 24 años. “Esperamos que sus promesas se concreten”.

En el país, todos no comparten su optimismo y algunos temen inclusive que la euforia se convierta en resaca.

La salida de Robert Mugabe “es un alivio pero no hay que entusiasmarse demasiado con el nuevo” presidente, advirtió Patrick Moyo, banquero de 38 años. “No olvidemos que no está muy limpio” del todo.

Pilar del aparato de seguridad zimbabuense desde hace cuatro décadas, Mnangagwa, varias veces ministro, se destacó como fiel ejecutante de las tareas sucias de Robert Mugabe.

Según Amnesty International, “decenas de miles de personas fueron torturadas, desaparecieron o murieron” durante la era de Mugabe.

– Nadie sabe donde está Mugabe –

Mucho tiempo considerado como el delfín de Robert Mugabe, Emmerson Mnangagwa fue abruptamente destituido el 6 de noviembre, por orden de la Primera dama, que esperaba suceder a su esposo. Entonces se fue del país por razones de seguridad.

Su destitución provocó la noche del 14 de noviembre un golpe del ejército, categóricamente opuesto a la llegada al poder de la incontrolable Grace Mugabe.

Tras resistir varios días, Mugabe renunció el martes, cuando se encontraba bajo la amenaza de un procedimiento de destitución lanzado por su propio partido.

Este anuncio provocó escenas de júbilo en el país. Y los zimbabuense expresaron su deseo de pasar la página, al despegar, retirar o cubrir las fotos e imágenes de Mugabe.

Robert Mugabe desapareció. Invisible desde el martes, nadie sabe donde está ni cuales son sus intenciones. Con su esposa Grace, posee un patrimonio inmobiliario en el extranjero y se especula sobre el posible exilio de la pareja.