Jóvenes cubanos: Expectativas y angustias en la era post-Castro

A Cuban primary school student looks at a wall decorated with posters of late Cuban leader Fidel Castro in Havana, on November 23, 2017. Cuba commemorates on November 25 the first anniversary of the death of Fidel Castro, focused on an electoral process that will imply a presidential change, in a framework of economic regression, hostility from the United States, and stagnation in its reforms. / AFP PHOTO / YAMIL LAGE
AFP PHOTO / YAMIL LAGE

 

Son estudiantes, funcionarios, actores del sector informal o blogueros y forman parte de una juventud dispuesta a encarar su futuro en Cuba, aunque la era post-Castro que se avecina alimenta sus inquietudes, reseña AFP.

Muchos se preocuparon por lo que pasaría después de la muerte de Fidel Castro, pero su deceso hace un año no hizo tambalearse al país. Los hermanos Castro tomaron providencias para garantizar una transición ordenada.

Fidel, enfermo, cedió el poder a su hermano en 2006. Dentro de tres meses será el turno de Raúl, de 86 años, de pasar el bastón a una nueva generación por primera vez en casi seis décadas. Una perspectiva que plantea muchas incertidumbres incluso entre los militantes comunistas.

Cada noche, la juventud habanera acude al Malecón, la famosa costanera. Allí beben ron, cantan, rehacen el mundo, a veces hasta el amanecer. Pero sobre todo navegan en internet gracias a las zonas wifi instaladas después del verano (boreal) de 2015.

Residente en cardiología en el hospital Calixto García, Ernesto Jiménez, de 29 años, se dice “optimista” sobre futuras transformaciones, pero teme que eso tome “mucho tiempo”. “Los pocos cambios en estos tiempos desde que nací hasta los 29 años que tengo, han sido con mucho trabajo”, recuerda.

“Lo económico es lo que más golpea a la población cubana y creo que mejorando eso, mejoraríamos mucho”, explica este joven, con un salario de 1.300 pesos al mes (52 dólares).

Laisi Chi, estudiante de 22 años camina frente a la Universidad de La Habana, vivero de militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC). El joven proclama su “confianza en el socialismo cubano, en la revolución, que continúe, que se mantenga”.

Laura León, de 18 años, está en la misma órbita. “Tenemos grandes ideales y los tenemos bien arraigados, estamos bien definidos en lo que queremos (…) y la nueva generación sabrá cumplir con el legado”, asegura esta estudiante de farmacia que trata de “compañero” al periodista que la entrevista.

Sin embargo, los dos estudiantes admiten que serán necesarias reformas para modernizar el país y sobre todo el vigente modelo económico soviético ya obsoleto, pese a la tímida apertura que inició Raúl Castro.

“La isla va a sufrir transformaciones porque los momentos actuales lo implican (…) todo lo que ocurre en el mundo implica que haya una transformación en el país”, reconoce León, mientras que Chi considera que “la revolución” debe abrirse “un poco más al mundo”.

-¿Transición o ilusión?-

Ingeniero en una empresa estatal, Mario (nombre modificado a su petición) es uno de esos cubanos que recurren al sector informal de la economía para redondear el mes.

A sus 36 años forma parte de la vasta red de vendedores del “paquete”, una compilación de contenidos audiovisuales foráneos y películas estadounidenses en memorias USB, que circula semanalmente de forma tolerada.

Contrariamente a muchos jóvenes, Mario confía a la AFP “querer quedarse” en Cuba, aunque presume que la “isla va a seguir igual”. “Creo que va a seguir siendo de la misma línea, no creo que hayan muchos cambios” con los nuevos dirigentes, afirma.

No le importa “un cambio de gobierno”. Simplemente sueña con “un mejor poder adquisitivo” y “más oportunidades de trabajo privado”, que emplea el 20% de la población activa.

Yunior García (35), director de una compañía de teatro en Holguín (noreste) es otro de los pocos que no ve su futuro fuera de la isla, aunque, como afirma, “todo el mundo sabe en Cuba que las cosas no están bien”.

“Y ese cambio no podemos sentarnos a esperar pasivamente a que lo hagan otros (…) si algo no me gusta, creo que me toca cambiarlo”, añade el artista, mal mirado políticamente por su sinceridad.

Abraham Jiménez, de 28 años, lamenta que los jóvenes cubanos estén hoy “más empeñados en resolver sus problemas particulares que en plantearse los problemas nacionales”. Solo quieren “mejorar, tener un plato de comida, tener un par de Nike y viajar”.

Este bloguero, que dirige el portal de información independiente “El Estornudo”, no ve la salvación ni en una disidencia envejecida e inaudible ni en una juventud indiferente.

“Los únicos que se preocupan de eso (de la política) están en las extremos: los que tienen intereses más personales que políticos y los que son como clones de los que están dirigiendo el país”, deplora.

Finalmente, advierte, la transición de febrero próximo no lo ser?? realmente, “porque al final el que gobierna en Cuba es el jefe del PCC”, puesto que Raúl Castro debe mantener hasta el próximo congreso del Partido en 2021.