Pedro Castro Guillén: El voto como constitutivo

 

Pedro Vicente Castro Guillen @pedrovcastrog
Pedro Vicente Castro Guillen @pedrovcastrog

El voto es un acto constituyente y constitutivo simultáneamente. Porque es un movimiento espontaneo de la voluntad libre, de la razón práctica, que es lo que nos permite apercibirnos de nuestra libertad. El voto no sólo es constituye de la sociedad democrática sino que la funda como acto trascendente, ontológico. Es por ello que el acto del voto dirigido por una voluntad libre no es un mero movimiento del cuerpo que se dirige a un centro de votación a realizar el sufragio. Es un acto creador de la sociedad democrática.

El instante del voto en su trascendencia produce un momento en que la sociedad queda en suspenso, los vínculos sociales se disuelven y todo el cuerpo social se reduce al conjunto de partículas individuales que en el acto de sufragio en una acción reflexiva y auto referencial vuelven cada cierto tiempo a renovar el pacto social. Es por ello que el voto constituye el punto de referencia ontico y ontológico de todo demócrata.

Ahora bien, en Venezuela vemos que el régimen castro-chavista-madurista, intenta corromper a través de un CNE opaco y violatorio de los derechos ciudadanos esta condición ontológica del voto, lo pervierte y lo muta en su contrario en la medida en que la manipulación del sistema truca la voluntad libre para usar la moralidad al servicio de la inmoralidad. Eso es lo que hemos venido observando cuando en cada proceso electoral se vota pero no se elige.

Pero todo lo anterior no puede conducirnos a deslegitimar el voto a llamar a la abstención, porque el CNE tramposo no ha despojado al voto de su condición política y de su carácter constituyente. El régimen madurista es un régimen de fuerza en donde ellos tienen el monopolio de la violencia legítima e ilegítima y siendo su cúpula una banda inescrupulosa y estar la oposición desprovista de la posibilidad de poder competir en el campo de la violencia física con el oficialismo tiene la necesidad de articular su política alrededor de las elecciones, del voto.

Esto no quiere decir que nosotros estemos planteando que debamos ir como borregos a las elecciones a ser trasquilados impunemente. No. El camino electoral fue el resultado de la comprensión luego del error del 2005 de la necesidad de elaborar una estrategia unitaria para participar en  los procesos electoral contra un régimen que en ese momento le llovían las divisas de un petróleo a $100 el barril. Eso condujo a abrir un canal de movilización ciudadana y a permitir que millones de ciudadanos contrarios al castro-comunismo se manifestaran, pero además llevó a que cada vez más sectores de la población que se habían conectado con el discurso de Chávez, pero que decepcionados por la catástrofe social se desligaran del chavismo y condujera a la derrota del referendo constitucional del 2007 y de allí a la derrota masiva y contundente del 2015 en las elecciones legislativas.

Que el chavismo-madurismo arrebata en las elecciones que le son desfavorables, nos amarga los triunfos, es verdad. Pero también es verdad que ello también le ha traído un enorme desgaste social y político. Y ha desatado procesos represivos muy intensos desde el 2014 hasta hoy con una enorme cosecha de muertos, heridos, presos, también es verdad. Pero eso lo ha conducido a ser un régimen acosado mundialmente por las sociedades democráticas y les ha provocado un cerco de des-legitimidad que le cierra el acceso a los mercados financieros internacionales en momentos en que tienen que enfrentar una situación financiera agónica como resultado de la destrucción de PDVSA.

Lo que planteamos es que frente a las vicisitudes que sufre la fuerza opositora es imprescindible reconstituir la unidad de las fuerzas democráticas alrededor de una política de participación electoral porque es lo que permite articular una estrategia de quiebre del sistema y dejo a su libre imaginación lo que se pueda interpretar como un punto de quiebre del sistema. Cualquier política de salida de esta inmensa tragedia que nos agobia no puede articularse sino es a través del voto. Porque es lo que permite hacer política y movilizar a la población. El sufragio no es una acción política en nuestra opinión de carácter plano y lineal, al contrario, es la única que permite un juego político complejo, lo que dicho de otra manera sería jugar en varios tableros al mismo tiempo, obstaculizarle la capacidad de maniobra al chavismo.

Esto ocurrió con la victoria de la Asamblea Nacional, no pueden endeudar a la Nación sin la aprobación de la AN –menudo embrollo-. Cuando se robaron el revocatorio en violación de la constitución del 99 convocaron sobre sus cabezas una marea de repudio del mundo democrático que no ha cesado de aumentar hasta el día de hoy. Igual paso con la elección fraudulenta de la “asamblea comunal” y el secuestro de las elecciones de gobernadores.

Frente a las barreras de la dictadura para hacer política, el voto se convierte en nuestra mejor posibilidad. Es verdad que la oposición luce dividida y desconcertada pero la verdad es que el chavismo está más dividido y cada vez más se hunden en una pelea de facciones que no parece tener posibilidades de reconstrucción. Lo que no es el caso de la oposición, nosotros si podemos re-articularnos, de hecho, ya hay signos que apuntan esa dirección. Tenemos una fuerza política y social intacta solo amenazada por el abstencionismo, pero éste que ira cediendo frente a la realidad de unas elecciones presidenciales en el 2018 y frente a la brutalidad de las condiciones sociales y de vida que tienen que soportar los ciudadanos en un país azotado simultáneamente por los inmensos males de la anomia y la disolución.

Piense las elecciones no como un canal único, sino como un colimador  que permite desplegar diversas opciones estratégicas para la reconquista de la democracia.

Pedro Vicente Castro Guillen              @pedrovcastrog