Round final: Economía versus chavismo, por Nelson Pérez

Nelson A. Pérez
Nelson A. Pérez

Llegan los momentos finales y estelares del encuentro ideológico entre socialismo del siglo XXI versus economía de mercado. La híper inflación hizo presencia en el cuadrilátero de la contienda política, social y económica en las cuatro esquinas del suelo venezolano.

La economía no entiende de dimes y diretes en la agotada agenda política entre gobierno y oposición. El huracán híper inflacionario hace estragos apenas se monta en el rin. El pueblo como espectador, silente, del golpe y contragolpe político, comienza a sentir con fiereza los vientos huracanados que demuelen, drásticamente, su poder adquisitivo, mientras los precios de los bienes y servicios vuelan por los aires en una espiral ascendente que pareciera no tener límites.

Entre truenos, relámpagos y ráfagas de viento habidos de hambre que pincha como agujas voladoras al estómago del ciudadano de a pie, se conjuga su desgracia, con una lluvia ácida, y brotan enfermedades endémicas, que se creían superadas en el país, tifus, sarna, sarampión, difteria, malaria, mal de chagas, dengue, fiebre chikungunya, hepatitis, paludismo, etc. en conjunción con la desnutrición de un pueblo que ha perdido en promedio 14 kilos de peso, nos retrotrae a las narrativas de Rómulo gallegos, en Doña Bárbara o Sobre La Misma Tierra, o Miguel Otero Silva con Casas Muertas o Arturo Uslar Pietri con Lanzas Coloradas. ¡Mi dios! ochenta y más años de atraso. Los hijos de Chávez hurgan en la basura buscando sobras de comida por doquier.

Al que no lo coge el chingo lo agarra el sin nariz. enfermedades crónicas como la insuficiencia renal con su diálisis, el cáncer, la diabetes, hipertensión etc. no encuentran salida sanitaria, los medicamentos desaparecieron como por arte de magia y la insuficiencia de éstos ronda el 95% en los anaqueles de farmacias, ambularías, hospitales, etc. los pacientes entre desesperanza y búsquedas infructuosas cuentan sus días de vida.

Al ciudadano que milagrosamente se salva de la epidemia y las enfermedades crónicas, lo espera Pedro Navaja agazapado en la esquina. ¡Quieto o eres hombre muerto! bájate de la mula.

Las cárceles se transformaron en un monstruo de mil cabezas y centro cibernético de secuestros, extorsión, sicariato y pare Ud. de contar.

Sálvese quien pueda. Miles de jóvenes huyen despavoridos de su suelo patrio hacia otros destinos más seguros aunque el sacrificio sea doloroso. No hay sendero que se les oponga, por aire, tierra y mar, con lágrimas en los ojos, pero decididos a buscar horizontes de prosperidad en tierra ajena. ¡Dios! cuántas familias separadas.

El contendor económico, aupado por el desgobierno, arremete contra los repuestos  del transporte público urbano, suburbano e interestatal, tuerce el costillar de los precios, volatiza los cauchos, amortiguadores, frenos, latonería, reparación del motor y traslada su furia inflacionaria al bolsillo del pasajero, que anda como Lola, un ratico a pie y otro echándole bolas.

En el sector agrícola  y pecuario la furia económica redujo los rebaños de porcinos, caprinos y bovinos en un 60%. El ganado vacuno pasó de 11 millones de cabezas a 6 millones de cabezas, se las tragó el tremedal, como dijera Santos Luzardo. Semillas para la siembra ¡no hay!

En el sector macroeconómico el panorama es dantesco: reservas internacionales papeles solo papeles. Déficit fiscal crónico. Devaluación galopante del signo monetario, ya el billete de 100 mil, recién sacado,  no es un problema para el cambio por dinero menudo, pues ya es el sencillo. Deuda externa astronómica, los acreedores gritan default. Están como caimán en boca de caño y no se comen el cuento de las bolsas clap como modelo económico. Los gringos presionan con las sanciones económicas, La Comunidad Europea hace lo propio, la OEA, la ONU se pronuncian contra la debacle económica y social venezolana. Muchos de los altos enchufados si salen del país tienen los ganchos puestos. El culillo es gratis.

 

Toda esta apocalíptica tragedia en que está sumida la sociedad venezolana es la respuesta de una economía de mercado maltratada,  que reacciona de mil maneras en una sociedad que vive al garete con pérdida profunda de sus valores fundamentales, atrapados por un gobierno de forajidos y narcotraficantes.

En el horizonte resurge, de nuevo, el diálogo político, que más que diálogo debe ser un acuerdo político entre tigres y troyanos.

Si no hay humo blanco este país estallará en mil pedazos.

Dios salve a Venezuela.

 

Econ. Nelson A. Pérez Valdivieso Miembro del Secretariado Nacional del Movimiento Progresista de Venezuela. MPV.

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