Hiperinflación, escasez y morosidad asfixian a las clínicas de Ciudad Guayana

(Foto archivo AVN)
(Foto archivo AVN)

 

La Cámara de Comercio e Industrias de Caroní alerta que los centros de salud privados “están llegando a un estado de desesperación y es el único servicio de salud que aún funciona”. Las deudas, resaltó el presidente del gremio David Bermúdez, impiden la reparación de equipos, el crecimiento de espacios de atención médica y la compra de insumos, así como las mejoras salariales al personal que también sufre la crisis económica actual, publica Correo del Caroní.

María Ramírez Cabello
[email protected]

La Cámara de Comercio e Industrias del municipio Caroní (Camcaroní) alertó este miércoles sobre la grave situación que atraviesan las clínicas de Guayana, en medio de la alta morosidad principalmente de usuarios del sector público y el cóctel de hiperinflación y escasez que impide adquirir los insumos necesarios para mantener sus operaciones de atención médica.

El presidente del gremio, David Bermúdez, precisó que las 20 principales clínicas de Ciudad Guayana tienen cuentas por cobrar que ascienden a Bs. 40 mil millones en deudas y detalló que de la facturación total, 85% corresponde al sector público, específicamente a las empresas básicas en el caso de la región.

Las deudas con los centros de salud privados, resaltó, impiden la reparación de equipos, el crecimiento de espacios de atención médica y la compra de insumos, así como las mejoras salariales al personal que también sufre la crisis económica actual.

Las clínicas de Guayana agrupan 800 camas, indicó el dirigente empresarial junto a su tren directivo, y atienden el 65% de los servicios médicos locales. Para ello, cuentan con 2 mil empleados directos y 2 mil 500 indirectos, a los que se suman cerca de 800 personas en el ramo de proveedores.

“Esta alerta no se trata de las finanzas de las clínicas sino que existen equipos dañados que no se pueden reparar, escasez de medicinas y se ve afectada la atención a toda la población”, insistió.

La alerta coincide con la grave situación sanitaria del estado Bolívar, en donde han resurgido enfermedades como la difteria y han repuntado los casos de malaria y sarampión, frente a un sistema público que también padece la crisis de insumos, medicamentos e infraestructuras.

Equipos dañados por montón

Bermúdez apuntó que la inflación actual, que la Asamblea Nacional estima cerrará el 2017 en 1.400%, no tiene precedentes y es “depredadora” principalmente en el sector salud, uno de los ramos más sensibles en la actualidad por el brote de enfermedades y las debilidades del sistema de salud público.

Precisó que en solo un mes una macrogotera varió 163% de Bs. 26.600 a Bs. 70 mil; una jeringa subió 134% de Bs. 13.650 a Bs. 32.000 y las gasas repuntaron 65% de Bs. 525.200 a Bs. 870 mil. “¿Por qué los saltos? Porque es poco lo que se produce en el país y las clínicas deben recurrir al mercado alternativo de divisas que no tiene control y es altamente especulativo”.

El dirigente empresarial destacó que la prestación de servicios médicos se ha venido abajo, al punto que en la ciudad solo dos equipos de resonancia magnética están disponibles “y rogando que no se dañen”; apenas dos de los cinco equipos de hemodinamia en la ciudad están en servicio  y de 16 tomógrafos en el estado Bolívar, solo cinco están operativos.

“En Upata, por ejemplo, no hay tomógrafo y el tubo para repararlo está en el orden de los 200 mil dólares”, informó, un monto de sumo peso si se estima de acuerdo con la cotización del mercado paralelo que, al mediodía de este miércoles, se ubicaba en Bs. 96.794 por dólar.

Siga leyendo en Correo del Caroní