Ni la aduana de Cuba puede con el ingenio de los cubanos

Ni la aduana de Cuba puede con el ingenio de los cubanos

Joyas decomisadas por las autoridades aduanales de Cuba. Aduana de Cuba
Joyas decomisadas por las autoridades aduanales de Cuba. Aduana de Cuba

 

Ernesto Machado jamás olvidará la fría mañana de 1968 en el Aeropuerto José Martí de La Habana. Una oficial de Migración le decomisó los anillos de oro de boda de sus padres, al tiempo que le rompía el pasaporte. “Esto es propiedad del gobierno revolucionario”, le dijo la mujer vestida de miliciana antes que saliera de Cuba para nunca regresar, reseñó El Nuevo Herald.

Casi 60 años después de la llegada de Fidel Castro al poder, aunque la situación en la isla es distinta, los controles aduaneros siguen siendo rigurosos. Y hay personas que se arriesgan al decomiso, e incluso la cárcel, en sus intentos por burlar las estrictas normas de entrada y salida de bienes y valores del país, en su mayoría en busca de beneficios económicos.





“Viajo cada 15 días a Cuba. Me dedico a llevar medicinas, alimentos y dinero a cualquier parte de la isla”, dice un cubano que vive en Miami, a quien llamaremos Juan para proteger su identidad.

La misión de Juan es encontrar cubanos con pasaporte español o con residencia en Estados Unidos que mantengan “los derechos en Cuba”, es decir, con el estatus de residentes permanentes en la isla. Juan entrega $300 al viajero, que le cede a cambio su derecho —por ser residente en Cuba— a pagar en moneda nacional la entrada de 160 libras anuales de artículos. Juan tiene en Miami una agencia de envíos a Cuba.

“Todo el mundo gana con este negocio. La persona, porque va a Cuba a ver a sus familiares o, si vive en la isla, se gana una platica, y la agencia, porque ese es nuestro negocio, enviar cosas y dinero”, explica.

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