Simón García: ¿Quién induce a la abstención?

 

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En un trabajo ya antiguo, 1978, el periodista polaco Boleslaw Sulik, al analizar las huelgas obreras en su país, señalaba que además de las restricciones de un sistema cerrado y de la represión policial, existía una inducción  de opiniones y actitudes favorables al régimen por parte de unos agentes que él llamaba adiestradores.

Adiestrar en el sentido de instruir es transmitir órdenes y velar porque se cumplan. Pero Sulik la escogió por significar, como lo indica la segunda acepción del RAE, acción de amaestrar y domar.

No creo que haya dudas respecto a la activación de adiestradores oficialistas para consolidar al régimen, ante el colapso total de su modelo y de sus políticas. Pero ahora estos agentes, además de los medios tradicionales,  usan las redes virtuales y tecnologías más sofisticadas de control. La dominación sobre los individuos apela menos a la represión física y a la coacción política directa.

Es claro que las confrontaciones por las gobernaciones,  que arrojaron una inversión de la estimación previa de triunfos entre gobierno y oposición, se debió a la combinación del fraude estructural asociado al ordinario ventajismo del Estado, al fraude coyuntural dirigido a impedir o alterar la voluntad de cambio el día de las elecciones y al crecimiento significativo de opositores que decidieron quedarse en casa en vez de votar.

Abstención de opositores y exitosa estrategia gubernamental para recuperar su electorado que lo había abandonado en diciembre de 2015 produjeron una derrota fulminante de la MUD. Fracaso en el cual incidieron los descuidos en la indispensable defensa del voto y las campañas subrepticias de sectores de la oposición contra sí misma.

Los especialistas deberían analizar las motivaciones y mecanismos que produjeron una abstención que tiene elementos diferentes respecto al tradicional abstencionismo doctrinario. Este protesta contra la oposición y no contra el régimen, favorece claramente las victorias del gobierno y abandona un derecho que, al margen del resultado sobre contiendas importantes, es esencial para que exista democracia.

Es hora de interrogarse sobre por qué los opositores adoptan una decisión irracional respecto a sus objetivos, le restan fuerza al cambio y ayudan a que sea el gobierno quien triunfe sobre la oposición en una lucha para decidir quien va a dirigir instituciones del Estado.

Sería fatal que sectores opositores se dejarán convencer por las campañas gubernamentales destinadas a instalar en la colectividad la idea de que el régimen es invencible. Resultaría inaudito que los dominados reforzaran su dominación apartándose de la lucha, amansando su conciencia y dejando de votar.

Proceder tan incoherente es alentado por un repertorio de provocaciones y rumores llevado a cabo sistemáticamente desde el presidente Maduro hasta el militante fanatizado que las reproduce a pesar de ser víctima de los mismos problemas que sufre el opositor que vive en su barrio.

En el amansamiento abstencionista de los opositores, en la inducción de la indiferencia acerca de quien va a controlar el poder local, ¿estaremos actuando como nuestros propios adiestradores?

@garciasim