El caso de la violación grupal: Cuanto más se retrase la sentencia más morbo hay

El caso de la violación grupal: Cuanto más se retrase la sentencia más morbo hay

Los miembros de La Manada
Los miembros de La Manada

 

Imágenes de lo más aberrantes de los actos sexuales que se produjeron en el portal número 5 de la calle Paulino Caballero de Pamplona la madrugada del 7 de julio de 2016 comenzaron el pasado jueves a distribuirse por las redes sociales. Aunque no se confirmaba su autenticidad, estas imágenes correspondían a fotogramas de los 96 segundos grabados de la presunta violación. En ellas no sólo se veía a alguno de los cinco acusados de la presunta agresión sexual, sino que también se veía a la víctima protegida, C. de 18 años en el momento de los hechos. Así lo reseña abc.es

La Sala Segunda de la Audiencia de Navarra dejaba muy claro el pasado 18 de octubre mediante un auto que prohibía «la divulgación o publicación de información relativa a la identidad de la acusadora particular, de datos que puedan facilitar su identificación de forma directa o indirecta, o de aquellas circunstancias personales que hubieran sido valoradas para resolver sobre sus necesidades de protección». También se recogía: «Prohibimos la obtención, divulgación o publicación de imágenes de la acusadora particular o de sus familiares».

Y pese a ello, la Policía Foral tuvo que lanzar ayer un mensaje a a través de sus cuentas en las redes sociales en las que se advertía: «Asistimos a la difusión masiva de fotogramas sobre la presunta agresión sexual de La Manada. Se recuerda a sus autores y retuiteadores que adquieren responsabilidad penal por delito contra la intimidad recogido en el artículo 197.7 del Código Penal».

Qué dice el artículo

El artículo 197.7 es muy tajante a este respecto: «Será castigado con una pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a doce meses el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquella que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona».

Algunos usuarios de las redes sociales, incluso, se adelantaron a la Policía Foral y se encargaron de reportar los mensajes con las imágenes a las cuentas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Estos mensajes fueron inmediatamente borrados por sus usuarios con la esperanza de que no quedara rastro de la difusión de dichos fotogramas. Los mensajes en Twitter son más o menos fáciles de seguir e identificar a sus autores. Sin embargo, la Policía Foral o el cuerpo que se encargue de esta investigación no tendrán tan fácil hacer un seguimiento de los mensajes en los que se difundían las fotos a través de la aplicación de mensajes WhatsApp, ya que éstos se quedan en el ámbito privado del teléfono móvil.

Durante el juicio a los cinco amigos sevillanos de 26 a 29 años apodados en grupo como «La Manada», que tuvo lugar entre los días 13 y 28 de noviembre pasados, se produjo una lucha por lanzar la filtración más interesada. Pero una vez que el tribunal dictó el «visto para sentencia» el proceso, se ha pasado a una lluvia de filtraciones tanto de lo dicho como visto en el juicio, sobre lo que pesa el secreto de sumario.

El problema de las imágenes es que son manipulables y, además, pasaron por más manos que los presentes en las sesiones del juicio.

Preservar la intimidad de C., la víctima

El pasado jueves se fue más allá al pasar de la filtración de las declaraciones de la víctima o de los acusados a las imágenes. No todas las partes presentes en el juicio pidieron que las declaraciones se produjeran a puerta cerrada, pero sí absolutamente todas solicitaron que tanto la declaración de la víctima como la exhibición de los videos se celebraran sin la presencia de nadie con la finalidad de preservar la intimidad de la joven madrileña. El interés social despertado por este caso ha hecho que el afán por reprorudicr todo su contenido sea muy elevado y cualquier filtración, del tipo que sea, acarrea una gran expectación.

Por eso, expertos judiciales alertan de que «cuanto más tarde en salir la sentencia, más expectación habrá y se corre el riesgo de que las filtraciones se vayan incrementando en cantidad, pero también desde el punto de vista del morbo».

La sentencia se espera, como mínimo, para después de Navidad. Por su celo profesional y por el interés social que ha despertado el caso, los magistrados deberán explicar y justificar muy bien la decisión que tomen, por lo que tendrán que elaborar una sentencia extensa.

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