El Petro: Un engaño más de Nicolás, por María Auxiliadora Dubuc

El Petro: Un engaño más de Nicolás, por María Auxiliadora Dubuc

 

La situación económica venezolana, que ya de por sí no era buena, se ha complicado aun más. En estos últimos meses, en este orden de ideas agencias de calificación como Standard & Poor’s y Fitch declararon en noviembre al país en un “default selectivo”, después que no pudiera cumplir con ciertos pagos y compromisos adquiridos, además  el gobierno de Estados Unidos le impuso sanciones financieras que dificultan aún más las transacciones con el extranjero. A esto se suma que el país cerrará este año con una inflación del 652% y una reducción del PIB del 12%, según los últimos cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ante este difícil panorama y dado que la capacidad de inventiva de Nicolás no tiene parangón, dentro de la genialidad  que lo caracteriza, la semana pasada en una alocución, anunció como solución a la crisis, la creación de una criptomoneda criolla, que se denominará “el Petro”, la misma tendrá como respaldo reservas de recursos naturales venezolanos como el oro, el gas, el diamante y el petróleo.

Justificó la creación de la moneda en el orden de avanzar en el tema de la soberanía monetaria y asumir sus transacciones financieras para vencer el bloqueo, a decir de él, se incorporara a Venezuela “al mundo del siglo XXI”, siendo el primer país en crear una criptomoneda controlada por un gobierno, con respaldo en reservas del país.

El  Petro, habría partido de una idea que tuvo el comandante eterno: Hugo Chávez en 2009  quien hablaba de un proyecto de moneda internacional fundamentada en las reservas petroleras, acusando que habían inundado el mundo de dólares que no tienen valor dado que EE.UU. había “roto la referencia del patrón oro”, lo que había desatado el “descalabro”, la “utilización abusiva y unilateral de ese privilegio”.

Nicolás informó que próximamente firmará las certificaciones de la criptomoneda venezolana, pero apenas dio detalles de cómo será la nueva herramienta con la que pretende  “avanzar hacia nuevas formas de financiamiento internacional”.

La explicación del proyecto estuvo a cargo de Hugbel Roa, Ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología; y de José Ángel Álvarez, representante de la Asociación Nacional de Criptomonedas, quienes aseguran que un equipo de 50 expertos venezolanos ha venido trabajando sobre su implementación desde hace más de un año.

Explican que el desarrollo de las nuevas tecnologías en los últimos 40 años ha hecho que las necesidades cambien porque el mundo espera transacciones inmediatas con altos índices de seguridad y los gobiernos están desconfiando cada vez más de la banca. Aseguran que en el país pesan sanciones económicas y financieras que dificultan el acceso a alimentos y medicamentos,  sin embargo y a pesar de estas explicaciones muchas dudas surgieron de este anuncio.

Las criptomonedas son un concepto creado por el japonés Satoshi Nakamoto en 2009 bajo una serie de instrucciones informáticas. Se trata de una moneda virtual que se utiliza a través de un sistema de pagos electrónicos encriptados sin necesidad de intermediarios. Es un dinero fiduciario que carece de respaldo. El valor del dinero fiduciario depende de que otros lo acepten como medio de pago. Las criptomonedas no están controladas por ningún Estado ni por ningún banco central. Sus transacciones son anónimas, no tienen país de origen ni son emitidas por gobiernos, y tampoco cuentan con un respaldo jurídico único. Son solamente plataformas electrónicas que permiten hacer negocios. Aunque hay muchas criptomonedas, la más conocida es el llamado “el Bitcoin”.

Considerada la primera moneda virtual del mundo, el Bitcoin tiene como novedad que no está regulado ni controlado por ningún banco del mundo. La única restricción es un código informático que limita la cantidad de monedas que se encuentran en el mercado virtual, este algoritmo evita que se emitan más Bitcoins.

Cuando el Bitcoin salió al mercado hace siete años, tenía un valor de 0 dólares, mientras que ahora su precio ronda los 11.382 dólares. Algunos analistas internacionales coinciden en que el precio de la criptodivisa podría cerrar este año en más de 25.000 dólares.

Las criptomonedas emplean un tecnología llamada “blockchain” generada por alogaritmos criptográficos. Se trata de una especie de “libro contable digital descentralizado” en donde todas las transacciones son verificadas por una extensa red de computadoras sin necesidad de instituciones que compensen o liquiden los pagos entre las partes. De acuerdo con el portal, diariamente se realizan en el mundo un aproximado de 380.555 transacciones en esta criptomoneda.

En el caso venezolano, una criptomoneda no es considerada ilegal, no existe una normativa que regule su uso pero es conocida en el país, debido a que hay personas que trabajan con ellas.  Ante la escasez de divisas y la constante devaluación del bolívar frente al dólar estadounidense, muchos practican la “minería” de estas monedas virtuales en computadoras especializadas.

Esta actividad consiste en revisar las operaciones que se realizan en Bitcoin en el mundo, así los “mineros” perciben comisiones por mantener la operación en sus equipos. Un enorme entramado de agentes particulares verifican las operaciones mediante el uso de complejos algoritmos que garantizan la seguridad de las operaciones, usando para ello miles de computadoras en todo el mundo que funcionan las 24 horas. En resumen: todo queda en la web, todo es anónimo, todo queda encriptado, todo está descentralizado y no interviene ningún Estado.

El hecho de que el Estado maneje una criptomoneda como el Petro que no reúne ninguna de las características antes explicadas, genera dudas razonables en cuanto a su funcionamiento, se desconoce si va a funcionar como el resto de las divisas electrónicas o si va a ser un medio de pago más controlado por el Estado, el asunto es que estas criptomonedas funcionan con absoluta convertibilidad de tal modo que Nicolás  está confundido y no pareciera estar claro a ciencia cierta hacia dónde va el Petro.

En realidad si el gobierno no ha sabido manejar un sistema de libre convertibilidad a través de las divisas tradicionales, todo lo cual ha ocasionado graves problemas en  la economía venezolana, es difícil saber exactamente cómo entonces se va a manejar un mercado de criptomonedas que tiene un nivel de complejidad  mayor, dada la cantidad de elementos informáticos y de seguridad que se deben tener en cuenta. De modo que tomando en cuenta  que quienes promueven el Petro son un presidente y un Estado y que el criptodinero es un dinero fiduciario cuyo valor depende de que otros lo acepten como medio de pago, difícilmente sería aceptado no solo porque es propuesto por un régimen que controla un Estado hundido en la más profunda crisis, sino porque nace con el objetivo de evadir las sanciones que le han impuesto a ese régimen y su progresivo aislamiento internacional.

En lugar de un “blockchain” descentralizado que resulte de la acción de miles de computadoras accionadas por “mineros” particulares, lo que hasta ahora ha anunciado Nicolas es que habrá un observatorio que contará inicialmente con un equipo de 50 especialistas en tecnología, finanzas y leyes y que además estará adscrito a un ministerio. Para colmo, en momentos en que están saliendo a relucir las inmensas corruptelas que se han cometido en Pdvsa y otros organismos del Estado, lo primero que viene a la mente es que esta nueva criptomoneda caería como anillo al dedo para realizar negocios oscuros sin dejar rastros.

Por otra parte, el Nicolás ha ofrecido que el Petro estará garantizado con las reservas de petróleo, pero estas reservas son de la República y la Constitución no permite darlas en garantía, además el rendimiento del Petro va a depender del grado de libertad que el gobierno garantice en su convertibilidad y conociendo la tendencia del régimen de no garantizar el libre cambio del bolívar en todos los experimentos cambiarios, se puede deducir que no lo hará con una criptomoneda.

Sobre el posible uso de “el Petro” como un mecanismo para pagar las deudas que el gobierno no ha podido saldar con los tenedores de bonos, lo cierto es que para poder realizar un pago distinto al acordado, es necesario modificar los términos y condiciones establecidos en el contrato para ello tendrán que reunirse con los acreedores y plantearles la alternativa, todo lo cual no es tarea fácil porque los tenedores de bonos deben tener confianza en la moneda y reunir una serie de formalismos y requisitos para formalizar el cambio en el modelo de pago.

Otro de los temas importantes que se debe manejar en el uso de una criptomoneda es la privacidad de las transacciones. Las operaciones que se realicen a través de esta criptomoneda no se pueden conocer porque la dirección IP de la computadora varía constantemente. Además, tampoco se ofrecen datos personales de tal modo que la privacidad,  es un elemento fundamental para generar confianza en el usuario. Si el Estado va a manejarla, la falta de confianza es grande porque, de alguna manera, puede tener acceso a los datos y controlar la información de cada transacción.

En América Latina, se ha generado interés por las criptodivisas en países como Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y México, pero Venezuela ha sido la primera en manifestar una postura concreta y oficial sobre ese tipo de tecnología, sin embargo, algunos países, como Argentina, implementaron cajeros automáticos para canjear la criptomoneda por una moneda física.

Los aspectos técnicos para su implantación, en principio, no deberían ser un obstáculo ya que cualquiera podría conectarse a internet y crear su propia criptomoneda en 20 minutos copiando y pegando un código de software, lo importante, es que alguien más le dé valor como moneda de cambio y se atreva a utilizarla. El problema fundamental es que puede utilizarse tanto para transacciones lícitas, como ilícitas; por ejemplo, el lavado de dinero de manera que  habrá que darle al Petro una legalidad mucho mayor  en el orden de regular el tipo de activo y su uso dentro del territorio venezolano.

La propuesta de Nicolás no suena muy prometedora ya que la criptomoneda depende en gran parte de la confianza y de la calidad del país donde se implanta,  no importa que sea electrónica,  la realidad es que Venezuela está en una situación muy compleja desde el punto de vista económico, no hay garantías,  porque el Petro estaría respaldado por materias primas de Venezuela que  ya están a disposición de sus acreedores.

En realidad creo que este invento no tiene sentido, definitivamente esta genialidad de Nicolás nos conduce a deducir de manera lógica que no estamos en modo alguno ante la implantación de una criptomoneda, sino ante la creación de un bolívar virtual, un engaño mas de Nicolás.

 

MARIA AUXILIADORA DUBUC P.

@mauxi1

 

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