Separados por no querer @freddyamarcano

Separados por no querer @freddyamarcano

Hoy en Venezuela, producto de la crítica situación que nos ha llevado a vivir en una permanente dicotomía social, la cual se refleja en la calidad de vida que cada vez es peor, somos a la vez protagonistas y testigos de un drama que nos llena de inquietud y miles de interrogantes. ¿Qué nos pasó? ¿Por qué llegamos a esto? ¿Cuál es el motivo de la pérdida de las mismas ganas de luchar?, entre otras. Estas preguntas, las cuales siguen apareciendo, han surgido durante las dos décadas de una feroz autocracia participativa. Por nuestra parte, seguimos hurgando. Hemos creído que todas las respuestas estaban allí, pero al transcurrir el tiempo el asunto ha adquirido una creciente e infinita complejidad.

 

Si intentamos responder las tres interrogantes anteriores, teniendo claro que nuestra sociedad está separada y casi destruida, la primera respuesta a qué nos pasó sería más sencilla de explicar. Desde finales de la década de los 90, nuestra sociedad se llenó de inconformidades, debido a que queríamos más por menos, exacerbando cualquier mínima diferencia que pudiéramos conseguir. Nos encontramos hoy, 20 años después, separados por cualquier mínima diferencia: el rico y el pobre, el negro contra el blanco, el indio explotado contra el terrateniente explotador, y así sucesivamente hasta llegar a los que están con el gobierno por obligación o por cualquier dádiva que le pueden ofrecer a través de un carnet y el que no está marginado aumentando más la separación.

Aunque la clase política y la sociedad civil  han realizado un gran esfuerzo para mantener la lucha, contener la arremetida de un grupo que llegó al poder para destruir y separar, este esfuerzo no ha sido suficiente. No ha sido suficiente la intención, la energía, el ritmo ni tampoco los resultados, obviamente. La separación es uno de los pilares principales de la segunda interrogante por qué llegamos a esto. Estamos separados. No solo apartados de la clase política sino también de la sociedad civil. Cada quien haciendo sus propias estrategias para el mero hecho de sobrevivir; todo maquinado por unos autócratas que se dedicaron a mantenerse en el poder y no a gobernar. Todo esto con el asesoramiento y el beneplácito de los reyes de la autocracia Latinoamérica como los Castro: “Dentro de la revolución, todos; fuera de ella nada.”

Separar hasta que no queden ganas de luchar, esa es la consigna que vemos a diario en un gobierno que no mira hacia atrás excepto para criticar a su oponente, nunca para rectificar sus malas acciones ni sus desmanes hacia la gente. Destruyen las ganas de luchar y hasta de participación en las contiendas electorales, para tener una sociedad dominada incapaz de luchar por elevar sus condiciones de vida. Además, les pasó a nuestros hermanos cubanos como la demuestra la historia.

Separados, más no divorciados, nuestra sociedad todavía tiene la posibilidad de recuperar lo que estos individuos nos han quitado. Debemos insistir en nuestros valores sociales y democráticos, recuperar las ganas de luchar y exigir a cualquier nivel que sean respetados nuestros derechos incluyendo a la clase política que nos representa. Recuperar esa camaradería que caracterizaba al venezolano y nos hacía tan particulares. Éramos y somos todos hermanos paridos por una misma tierra.

@freddyamarcano

 

 

Exit mobile version