Ni pan ni pasta en la ciudad italiana de Siracusa en honor a Santa Lucía

Ni pan ni pasta en la ciudad italiana de Siracusa en honor a Santa Lucía

(Foto: meteoweb.eu)
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La ciudad italiana de Siracusa, en la isla de Sicilia (sur), festeja hoy a su patrona, Santa Lucía, un día en el que existe la tradición de no consumir harina, y algunos ciudadanos no comen ni pan ni el plato nacional, la pasta.

Los lugareños atribuyen a esa santa el fin de la hambruna que azotó la localidad en el siglo XVII, en tiempos de la dominación borbónica.





Los antiguos habitantes de esta localidad vieron en la llegada a la costa siciliana de un barco cargado de cereales la respuesta a las muchas oraciones que le habían dirigido para implorar por el fin de esa gran escasez de alimentos.

Santa Lucía fue martirizada en el 304 d.C, en tiempos de Diocleciano, cuando aún estaban vigentes los decretos de persecución de los cristianos dictados por ese emperador.

Considerado un milagro por los habitantes el arribo de la carga de trigo tras meses de penurias, cuentan que se comieron el cereal entero, sin molerlo, simplemente lo hirvieron y condimentaron con aceite de oliva.

Nació así la “cuccia”, una especie de pudin a base de semillas de trigo cocidas y sin moler, que se sazona tanto con miel, chocolate o trozos de fruta confitada, como se le añaden garbanzos, requesón dulce o caliente con especias.

Su preparación es típica en ese enclave de Sicilia tal día como hoy, en el que los devotos se abstienen a lo largo del día de consumir harina.

En un país cuya gastronomía es cosa seria y mundialmente conocida, donde la pasta es uno de los productos más apreciados y el pan se sirve cada día, en esa isla existe en esta jornada la excepción de su consumo.

Y la razón es la devoción a la supuesta benevolencia de una mujer que, nacida en la ciudad alrededor del año 281, fue arrestada bajo sospecha de ser cristiana y decapitada el 13 de diciembre del 304.

Entre los eventos programados hoy en esa localidad está la procesión desde la Catedral hasta la Basílica de Santa Lucía, a la que se le vincula con la protección en los casos de dolencias oculares, ya que el nombre deriva del latín lux (luz).

Y de ahí que también se degusten los 13 de diciembre de cada año unas galletas en forma de pequeños ojos llamadas “ucchiuzzi”.

EFE

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