Juan Fernando Flores Arroyo: Venezuela, una mirada desde el Ecuador

Juan-Fernando-Flores-Arroyo

 

 

Para muchos ecuatorianos, la llegada de miles de venezolanos al país ha sido una verdadera sorpresa, pues mucho se escucha sobre la crisis en nuestra hermana república, pero poco se sabe sobre cómo la misma afecta a sus ciudadanos y también a nuestros compatriotas. Y es que la llegada al Ecuador en estos últimos meses no es solo de venezolanos que huyen de una  grave crisis sino que ahora se suman aquellos ecuatorianos que decidieron regresar del país que un día fue el más próspero de la región.

Y quizás parezca una cifra alta para la cantidad de venezolanos que el ecuatoriano de a pie está acostumbrado a ver o escuchar con su acento tan marcado, pero la realidad es que aún faltan muchos más por llegar, sin contar a todos los ecuatorianos que tomaron la decisión de volver en el 2018. Una colonia de Ecuatorianos de más de 350 mil compatriotas quienes también padecen de la grave crisis de alimentos, acceso a las medicinas, alto costo de vida y una exorbitante inflación que ubica al salario mínimo por debajo de los $ 4. A lo que se suma una falta de claridad política sobre a dónde va Venezuela, lo que ha impulsado una cuarta ola de migrantes del país que un día fue el puerto seguro para todos aquellos que huían de guerras, persecuciones o crisis económicas en el Mundo y la región.

Venezuela marcará un importante precedente para la región, con uno de los procesos migratorios más grandes en su historia centrado en el cono sur, pues los fuertes controles migratorios y la falta de oportunidades en el País solo hacen factible que el venezolano salga por tierra principalmente hacía Colombia, sin oportunidad de mirar al centro de la región por los nuevos controles impuestos por Panamá y que obligan a nuestros hermanos a migrar en un solo continente, el cual les da como principales opciones: Colombia, Ecuador, Perú, Chile o Argentina.

Esto nos debe invitar como ciudadanos y sobre todo a aquellos que ocupan espacios políticos a reflexionar más allá de la grave crisis humanitaria. Hoy es Venezuela, pero mañana puede ser cualquier país de la región, incluso nosotros.  Por lo cual la solución no está en controlar o evitar el paso a quienes un día nos tendieron la mano, sino en tomar decisiones firmes en pro de los Derechos Humanos dejando a un lado la complicidad de asumir que no pasa nada.

A diario más de 2 mil realidades cruzan el puente de Rumichaca, nombres y rostros llenos de esperanza y en ven en el Ecuador una oportunidad para salir adelante, al tiempo que contribuyen con el desarrollo de todos nosotros. Rostros que no son cifras y bien pueden ser tus padres, hermanos o incluso el rostro de quien hoy les escribe, un ecuatoriano que vive desde hace más de 23 años en Venezuela y ama a sus dos patrias: la que lo vio nacer y la que le dio todo para crecer.

Juan Fernando Flores Arroyo

@Juanflores18