¿Por qué es tan difícil negociar la paz con la guerrilla colombiana ELN?

Miembros del Frente de Guerra Omar Gómez de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), reciben instrucciones el 19 de noviembre de 2017 en un campo de fútbol, en la ribera del río San Juan, departamento de Chocó, Colombia. Se suponía que el histórico acuerdo de paz de Colombia con los rebeldes marxistas de las FARC significaba la paz para todos, pero no había tenido gran importancia para las minorías indígenas y afrocolombianas, dijo Amnistía Internacional el 22 de noviembre de 2017. Aunque se firmó el acuerdo entre el gobierno colombiano y las FARC , el conflicto armado sigue siendo una realidad para millones en todo el país ", dijo Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional. / AFP PHOTO / LUIS ROBAYO
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Cuatro procesos de paz fallidos y el actual en riesgo por una ofensiva tras el fin de una tregua bilateral. Lograr que el ELN, el último grupo rebelde de Colombia, silencie los fusiles se tornó en un desafío titánico.

¿Qué hay detrás de esta aparente reticencia?

– Falta de cohesión –

Desde su alzamiento en armas en 1964, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), cuyas fuerzas no superan los 2.000 combatientes, optó por una estructura federada en la que cada frente tiene su propia vocería.

El gobierno de Juan Manuel Santos, desde que instaló los diálogos de paz en febrero pasado en Quito, ha insistido en vano en que cada frente del grupo guevarista tenga asiento en la mesa de conversaciones.

“Se trata de una guerrilla totalmente descentralizada donde es muy difícil saber si los negociadores que están en Quito representan al conjunto de esa guerrilla”, dijo a AFP Camilo Echandía, experto en el conflicto armado colombiano.

Analistas coinciden en que la falta de una cohesión interna ha sido el principal obstáculo de las negociaciones que cada gobierno, desde 1990, ha intentado llevar a buen puerto.

Y también es una de las diferencias claves con la exguerrilla FARC, desarmadas y transformadas en partido político el año pasado, que siempre se caracterizaron por una férrea y vertical unidad de mando.

“Creo que se impone una línea dura dentro del ELN, ahí hay diferentes tendencias, como en cualquier organización humana”, explicó Víctor de Currea-Lugo, experto en esa organización insurgente.

– Errores estratégicos –

En varias de las negociaciones que han desarrollado con el gobierno, los “elenos” han mantenido prácticas muy cuestionadas en medio del conflicto armado que desangra a Colombia desde hace cinco décadas, aseguran los analistas.

Han insistido en el secuestro -uno de los crímenes más repudiados por los colombianos- y en ataques a estructuras petroleras que dejan daños ambientales.

“Las acciones militares hoy en día pasan al debate político y son las que pesan”, afirmó De Currea-Lugo.

Para los expertos, ese es el caso de la crisis que estalló el miércoles, horas después del fin de la primera tregua entre el gobierno y el ELN, que duró tres meses y no registró enfrentamientos entre las partes.

Cuatro ataques a estructuras de la estatal Ecopetrol, el lanzamiento de una granada que dejó dos militares heridos y la muerte de un soldado por una bala de un francotirador provocaron que Santos suspendiera el reinicio de la quinta ronda de conversaciones, prevista para ese miércoles, y llamara a consultas a su jefe negociador.

Para De Currea-Lugo estas acciones violentas se convierten en munición para los opositores de los tratados con los rebeldes.

“Los ‘elenos’ están pidiendo un proceso que es muy difícil: ellos no quieren hablar solamente con el gobierno sino con la sociedad”, señaló además Marc Chernick, que dirige el programa de resolución de conflictos y derechos humanos de la Universidad de los Andes.

– Debilidad del gobierno –

Los actuales diálogos con esta organización inspirada en la Revolución cubana tienen dos desafíos más: la proximidad de las elecciones presidenciales y el fin en agosto del segundo mandato de cuatro años de Santos, que abandonará el poder.

“El gobierno de Santos ya está agotado, está en sus últimos meses, estamos en campaña presidencial entonces queda huérfano” el proceso, apuntó Chernick. “Es muy difícil firmar un acuerdo con estas condiciones”, agregó.

El ELN ha cuestionado en varias ocasiones el incumplimiento denunciado por las FARC del acuerdo de paz firmado en Bogotá en noviembre de 2016, que ha tenido modificaciones en el Congreso y la Corte Constitucional.

Para la implementación del pacto con las otrora poderosas FARC se necesita la aprobación de proyectos de ley en el Parlamento, que tiene una frágil mayoría oficialista.

Lo que se suma a una desaprobación de Santos que ronda el 80%, según recientes sondeos, y a las advertencias de la oposición de derecha de que en caso de ganar las elecciones modificaría lo acordado con los rebeldes.

“El gobierno está en una situación muy delicada en este momento”, indicó Echandía.