Mientras el papa visita Chile y Perú, los argentinos se preguntan: ¿y nosotros?

Foto: Basílica de San José de Flores, que lleva el mismo nombre que el barrio de Buenos Aires donde nació Jorge Mario Bergoglio / nytimes.com
Foto: Basílica de San José de Flores, que lleva el mismo nombre que el barrio de Buenos Aires donde nació Jorge Mario Bergoglio / nytimes.com

 
El papa Juan Pablo II, en comparación, visitó Polonia en 1979, a poco menos de un año de haber llegado al cargo papal. Su sucesor, Benedicto XVI, tuvo una parada en Alemania durante su primer viaje fuera del Vaticano en 2005.

Daniel Politi / NY Times

Sin embargo, casi cinco años después de que el arzobispo porteño Jorge Mario Bergoglio se convirtió en el primer papa de origen latinoamericano muchos fieles argentinos se sienten confundidos y rechazados por su decisión de quedarse fuera de Argentina.

“Es muy frustrante, porque parece que tiene tiempo para todo el mundo excepto nosotros”, dijo Geraldine Sánchez, niñera y de 19 años, mientras caminaba por el barrio de Flores, en el que se encuentra el hogar de cuando el ahora pontífice era niño. No hay más que una pequeña placa para conmemorarlo: “En esta casa nació el papa Francisco”.

El papa no ha discutido mucho el por qué no ha visitado Argentina, aunque los analistas lo atribuyen, al menos en parte, a que no quiere quedar inmerso en la política polarizada del país.

No es como que Francisco ha ignorado América del Sur, una región donde la influencia de la Iglesia católica romana ha ido en caída durante los últimos años.

Cuando termine este viaje, el papa habrá visitado todos los países que rodean a Argentina, excepto Uruguay, y tres otras naciones de la región. Fue a Brasil en 2013; a Bolivia, Paraguay y Ecuador, en 2015; a Colombia, el año pasado; y, ahora, a Perú y Chile.

Muchos en Argentina han interpretado el aparente desdeño hacia el país como una decisión de no entrar en contacto con el presidente Mauricio Macri. Francisco ni siquiera sonrió cuando este político de centro-derecha visitó el Vaticano en febrero de 2016, poco después de entrar al cargo.

Francisco también tuvo una relación algo tensa con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y con su fallecido esposo y antecesor Néstor Kirchner cuando era el arzobispo de Buenos Aires; a veces hacía críticas veladas sobre la pobreza y la corrupción en sus discursos. Parece que hubo una reconciliación entre Fernández de Kirchner y Bergoglio cuando este llegó al Vaticano.

Sin embargo, aunque en el viaje papal que inicia este lunes evitará tener encuentros incómodos con políticos argentinos, aún así habrá situaciones tensas.