Delincuencia controla cancha en Cúcuta donde se refugian venezolanos

Según la comunidad, los venezolanos, en las canchas de Sevilla manda una pandilla extranjera que cobra por todo, a cambio de seguridad.
Según la comunidad, los venezolanos, en las canchas de Sevilla manda una pandilla extranjera que cobra por todo, a cambio de seguridad.

 

“La crisis humanitaria de venezolanos se le salió de las manos al Municipio”, dice José Manuel Contreras, presidente de la Junta Comunal del barrio Sevilla, al referirse al control que delincuentes venezolanos ejercen sobre quienes se refugian en el llamado ‘Hotel Caracas’, que funciona en los campos deportivos del sector, publica La Opinión.

Lo que empezó como refugio de inmigrantes venezolanos indigentes se convirtió en un espacio de inseguridad, sometimiento y miedo para quienes viven allí.

La Opinión supo que unos diez extranjeros “garantizan la seguridad de los refugiados, les cobran cuotas por estadía y ordenan, bajo amenaza de muerte, no revelar sus nombres”.

“Hay que dar cuota de mil o dos mil pesos por recibir agua, comida o cualquier ayuda que la gente viene a darnos. Quien no tiene dinero, no puede recibir nada”, dijo la inmigrante Juana Arias*.

Acá, muchos viven con miedo. Hay que negar que existen estas amenazas, porque si decimos qué es lo que pasa o quiénes son, nos pueden matar, añadió Arias.

Pero la situación va más allá. El grupo cobra a los habitantes de Sevilla y alrededores por permitirles usar los campos deportivos.

“Se adueñaron del espacio público”, dijo el vecino José Galvis*. “Para jugar en las canchas exigen cuotas hasta de diez mil pesos”.

Los baños del campo fueron dañados, un inodoro lo partieron, rompieron el tubo del acueducto y todo está sucio y maloliente.

Además, ante la falta de servicios sanitarios, los inmigrantes han optado por hacer sus necesidades fisiológicas en cualquier lugar.

Quienes no tienen cabida en las canchas, duermen frente a la iglesia católica de Nuestra Señora de la Candelaria, que todas las manañas amanece rodeada de cambuches y de colgaderos de ropa. El agua que consumen, la paga el vecindario.

* Nombres supuestos.