El papel de Rusia en las presidenciales de Venezuela 2018, por Gustavo Azocar Alcalá

El papel de Rusia en las presidenciales de Venezuela 2018, por Gustavo Azocar Alcalá

Gustavo Azócar Alcalá @gustavoazocara
Gustavo Azócar Alcalá @gustavoazocara

Rusia podría meter sus manos en las elecciones presidenciales venezolanas convocadas para el primer cuatrimestre de 2018 por la ilegal e inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente. Los intereses de Rusia en Venezuela no son solamente económicos. Son también políticos e ideológicos. Esta nación suramericana, poseedora de las más grandes reservas de petróleo del mundo, tiene un valor especial dentro del plan estratégico concebido para ampliar la influencia mundial de Vladimir Putin. Los rusos harán todo lo que consideren necesario para mantener a Venezuela como un aliado y alejar a este país caribeño del radio de acción de Estados Unidos.

Los rusos que trabajan para Vladimir Putin tienen mucha experiencia en meter sus narices en las elecciones presidenciales de otros países. Ya lo hicieron en Estados Unidos, donde informes presentados por varias agencias de seguridad e inteligencia, incluyendo la CIA, aseguran haber comprobado la intervención rusa en los comicios que ganó Donald Trump en 2016. Las investigaciones dan cuenta que un grupo ruso de hackers autodenominado The Dukes, accedieron a una gran cantidad de información tanto del partido demócrata, la cual utilizaron para bombardear la campaña electoral de Hillary Clinton, influir en el ánimo de los electores e incidir en el número de colegios electorales que dio a Trump la victoria.

Michael Flynn, uno de los colaboradores más cercanos de Donald Trump, cuyo nombre estuvo en la lista de precandidatos a la vicepresidencia, declaró que va a colaborar con el fiscal especial que investiga la trama rusa, Robert Mueller. Flynn, un teniente general de las Fuerzas Armadas Norteamericanas, corre peligro de ser encerrado en una prisión federal de EEUU. Flynn podría pasar al menos 5 años en prisión por mentir al FBI. O hasta podría quedarse encerrado en una celda de por vida por traición. El ex asesor de Trump tiene mucho que decir a las autoridades norteamericanas sobre sus conversaciones con el entonces embajador ruso en EEUU, Sergei Kislyak, y la misteriosa participación de los rusos en las elecciones que dieron ganador al magnate norteamericano.





Los hackers de Vladimir Putin también intervinieron en los recientes sucesos ocurridos en Cataluña, España. Un estudio realizado por el Real Instituto Elcano titulado La guerra de la información de Rusia en Cataluña considera que la presencia rusa en el conflicto que pretendía dividir a España está más que comprobada y que la misma se dio como la combinación (“kombinaciya”), de un tipo de operación que integra diversos instrumentos: “ciberguerra, ciberinteligencia, desinformación, propaganda y colaboración con actores hostiles a los valores de la democracia liberal”.

El estudio señala que mientras en los conflictos de Siria y Ucrania la acción rusa ha consistido en combinar fuerza militar con guerra de información, en los países occidentales los rusos actúan de otra forma un poco más sutil, por cuanto su objetivo es “ganar influencia y no territorios”. La estrategia rusa utilizada en EEUU y España es un arma poderosa en estos tiempos de globalización: es la guerra de la información. Como dato adicional hay que agregar que el informe sobre la crisis de Cataluña también menciona la participación de hackers que activaron sus dispositivos desde territorio venezolano.

Pero los rusos no solamente se han metido en EEUU y España. Las ansias de poder de Vladimir Putin son tan grandes, que su gobierno ha decidido ir un poco más allá. La presencia rusa en América Latina ha sido advertida por analistas políticos e investigadores en México, donde al parecer hay todo un equipo dando apoyo logístico y asesoría al candidato socialista Andrés Manuel López Obrador, quien aparece como favorito en casi todas las encuestas de opinión. Los rusos también han sido detectados en Colombia, donde al parecer, tienen mucho interés en que el Presidente que suceda a Juan Manuel Santos, sea de tendencia izquierdista, revolucionaria y socialista, de manera de no poner en riesgo los acuerdos firmados con las autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Frank Mora, profesor de la Universidad Internacional de la Florida, y ex subsecretario de defensa de Estados Unidos, fue el primero en advertir el año pasado el interés que tienen los rusos no solamente en las elecciones de Colombia y México, sino también en otros comicios que tienen previsto celebrarse este año 2018 en al menos seis países de América Latina, entre ellos, Venezuela. Mora dijo poseer información de primera línea que confirma sus sospechas de que los rusos están tramando hacer algo en los procesos electorales que se desarrollarán en varios países latinos este mismo año.

Para decirlo en términos coloquiales, los rusos se están metiendo en el patio trasero de Estados Unidos. Y lo están haciendo de forma descarada y sin ningún tipo de pudor, porque cuentan, de algún modo, con la complicidad y el silencio del gobierno de Donald Trump, quien como ya se sabe, parece haber recibido una gran ayuda por parte de Vladimir Putin en los comicios celebrados en 2016, los cuales ganó gracias al trabajo sucio que hackers rusos hicieron en las cuentas de correo electrónico de altos líderes del partido demócrata, entre ellos, John Podesta.

Putin logró meter sus manos en las elecciones de Estados Unidos, que se supone, son los comicios más vigilados del mundo. Cabría preguntarse: ¿Podrá hacer lo mismo en México, Colombia, Brasil y Venezuela? La respuesta es sí. Tiene la tecnología, el dinero y el personal capacitado para hacerlo. En el caso concreto de Venezuela, hay un montón de poderosas razones por las cuales Rusia hará todo cuanto sea necesario para ayudar a Nicolás Maduro a mantenerse en el poder cueste lo que cueste.

Basta con recordar que el Kremlin respaldó la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente electa de manera fraudulenta el 30 de julio de 2017 y criticó a los países que cuestionaron o no reconocieron los resultados de la votación. Rusia fue uno de los pocos países que dio su visto bueno a la Constituyente Cubana que desde agosto de 2017 ha venido ejerciendo el poder en Venezuela, violando la Constitución, y en detrimento de poderes públicos electos por la mayoría de los venezolanos, como lo es la Asamblea Nacional.

El editor del servicio de BBC Rusia, Famil Ismailov, dijo que “Rusia ve lo que pasa en Venezuela como otro esfuerzo por provocar una revolución de color, como las de Ucrania y Georgia, y por eso va a apoyar a Maduro y al gobierno venezolano hasta el final”. Ismailov señala que Rusia puede apoyar al gobierno de Venezuela, con “una reestructuración de su deuda o, en el mejor de los casos, su condonación a cambio de un mayor acceso para las empresas rusas”.

María Teresa Romero, profesora y analista internacional, publicó un artículo en el que señala que “la Rusia de Putin ha venido acercándose cada vez más a Venezuela desde tiempos de Hugo Chávez, con quien compartió, además, afinidades ideológicas. Hoy por hoy, Rusia es un importante socio petrolero de Venezuela. A través de la estatal rusa Rosneft ha firmado numerosos acuerdos para explotación de petróleo y gas”.

Romero dice que Nicolás Maduro, a raíz de sus cuantiosos problemas económicos ocasionados por la corrupción y la merma en sus ingresos petroleros, “debió recurrir a financiamiento ruso, para lo cual puso como garantía la mitad accionaria de la empresa venezolana Citgo, asentada en los Estados Unidos”.

Romero dijo asimismo que “Rusia otorgó recursos a PDVSA a cambio de elevar la composición de acciones en la empresa mixta Petromonagas (…) Todo ello sin mencionar las compras de armamento ruso por parte del régimen de Maduro, lo que permite hacerse una idea de los cada vez mayores intereses del gobierno de Putin en Venezuela y por qué el país está jugando un importante rol en la geopolítica internacional”.

El apoyo militar ruso a Venezuela

Los rusos han dado todo tipo de apoyo militar al gobierno de Nicolás Maduro Moros. Tras participar en los actos conmemorativos del 70 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Rusia y Venezuela, que tuvieron lugar en Caracas el pasado 8 de junio, el ministro del Poder Popular para la Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, dijo que “Rusia es una potencia mundial en el campo industrial, militar, científico y desde el año 1957, una potencia espacial. Pienso que el comandante Hugo Chávez tuvo una visión certera de las relaciones diplomáticas que se habían iniciado a finales de la Segunda Guerra Mundial, y vio a Rusia como un aliado estratégico, no solamente por su historia sino también por sus líderes”.

Padrino López aseguró que “la voz de Moscú se ha hecho escuchar en los últimos años y eso dice mucho de su liderazgo, de su posicionamiento estratégico y de la visión global que tiene del planeta. Así que tanto el presidente Hugo Chávez, como el actual, Nicolás Maduro, fueron muy certeros en hacer una alianza estratégica con Rusia, y en establecer una hermandad en torno a esta alianza”.

El ministro de la defensa dijo que Venezuela y Rusia empezaron “con una relación técnico-comercial y técnico-militar que principalmente consistía en que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana fue equipada con modernos sistemas fabricados en Rusia. Por eso hoy podemos hablar de la Fuerza Armada “antes de Hugo Chávez” y la de “después de Hugo Chávez”, con la que Rusia tiene mucho que ver”.

Más adelante explicó que los rusos dieron a Venezuela “un equipamiento nuevo que nos ha permitido fortalecer el aparato militar de la Fuerza Armada. Además, hay mayor nivel de cooperación en el ámbito estratégico y educacional. En este momento tenemos más de 65 oficiales preparándose en Rusia y tres cadetes en las academias militares rusas. Eso quiere decir que esta relación se va a ir incrementando no solamente en el campo militar sino también en el civil”.

Bases militares rusas en Venezuela

Medios rusos indicaron el interés que tiene el gobierno de Vladimir Putin en instalar bases militares en la república Bolivariana de Venezuela. Fuentes militares venezolanas informaron que existe un acuerdo entre el gobierno de Putin y Maduro para aumentar la presencia militar rusa en Venezuela en los próximos años. Ese acuerdo no ha sido presentado al país de manera oficial, entre otras cosas, porque requiere el apoyo y la aprobación de la Asamblea Nacional, dominada por la oposición. Pero con la instalación de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, en agosto de 2017, el acuerdo para instalar bases militares rusas en territorio venezolano podría ser un hecho en el corto plazo, sobre todo si se concreta la aspiración de Nicolás Maduro de ganar nuevamente la presidencia de la República en elecciones previstas para el primer cuatrimestre de 2018.

La excusa que tendrá la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente para dar luz verde a la instalación de las bases militares rusas en territorio venezolano, es la presencia de bases militares norteamericanas en la vecina Colombia. Un acuerdo suscrito entre el gobierno colombiano y el norteamericano, permite que las tropas de EEUU puedan hacer uso de las bases militares de Malambo, Atlántico; Palanquero, en el Magdalena Medio; Apiay, en el Meta; las bases navales de Cartagena y el Pacífico; y también, el centro de entrenamiento de Tolemaida y la base del Ejército de Larandia, en el Caquetá.

El gobierno de Nicolás Maduro ha afirmado en diferentes oportunidades que el gobierno de Estados Unidos tiene planes para invadir a Venezuela, y que esa supuesta invasión se haría precisamente desde las bases militares de EEUU en Colombia. Gracias a este argumento, que por cierto no tiene ningún tipo de fundamento ni comprobación, la administración de Maduro daría luz verde a la instalación de bases militares rusas en territorio venezolano, argumentando que se hace como un mecanismo de seguridad y defensa de la soberanía.

El periódico ruso estatal Rossiskaya Gazeta señaló que Rusia quiere bases en Venezuela, Nicaragua, Singapore y la República de las Seychelles. Serguéi Shoigú, ministro ruso de Defensa, quien visitó Venezuela en febrero de 2015 y luego en abril de 2017, anunció que Rusia busca ampliar sus bases militares y que conversa con varias naciones al respecto. Nombró a Venezuela y explicó que ya están cerca de firmar los acuerdos.

“Planeamos aumentar la cantidad de las BASES MILITARES. Además de Vietnam y Cuba, planeamos ampliar su número con otros países como Venezuela, Nicaragua, islas Seychelles y Singapur” señaló Shoigú.

El poder de Rosfnet en Venezuela

La influencia de Rusia en la toma de decisiones por parte del gobierno de Venezuela ha sido posible no solamente por el apoyo que, en materia de equipos bélicos y de guerra, ha vendido la administración de Vladimir Putin al gobierno de Nicolás Maduro. Rusia ha salvado al menos en tres oportunidades al gobierno socialista de Venezuela, al impedir que éste caiga en default, aportando dinero a través del gigante petrolero Rosfnet, en los negocios que tienen que ver con petróleo y que maneja directamente Pdvsa.

El viceministro ruso Serguéi Riabkov dijo recientemente que Venezuela es uno de los “socios clave” y un “aliado estratégico” de Rusia en América Latina. Riabkov recordó que además de empresas rusas de armamento y energía, hay muchas otras corporaciones rusas con una presencia destacada en el país, sobre todo en el área energética y petrolera.

La petrolera Rosneft ha invertido muchísimo dinero en el país durante los últimos diez años. En octubre de 2017, Maduro e Igor Sechin, presidente de la petrolera rusa, firmaron un nuevo acuerdo para impulsar una inversión que en total ronda los 20.000 millones de dólares en proyectos petrolíferos en la faja petrolífera del Orinoco. Rosneft planea transportar petróleo venezolano a la refinería Essa Oil, situada en la ciudad india de Vadinar.

Un reportaje publicado en El Confidencial de España, sostiene que Rusia “maneja los hilos del país (Venezuela) y se adueña del futuro a golpe de chequeras y préstamos”.

Caracas firmó un acuerdo para reestructurar su deuda con Rusia, un pago de 3.200 millones de dólares frente a una deuda total que puede estar en torno a los 150.000 millones de dólares entre lo que debe la República y PDVSA. En medio de la tormenta, los rusos parecen ser los únicos que apuestan por el Gobierno de Nicolás Maduro.

El Confidencial habla del control de Rusia sobre el petróleo venezolano a través de Rosneft, lo cual está haciendo que aumente su fuerza en América. La petrolera estatal rusa revende cerca de 225.000 barriles por día venezolanos, lo que equivale al 13 por ciento de las exportaciones totales del país sudamericano, seg??n datos de Reuters.

En abril de 2017, Rosneft dio 1.000 millones de dólares a PDVSA a cambio de petróleo. En agosto de ese mismo año, aseguró haberle prestado un total de 6.000 millones de dólares. Según la agencia Reuters, Venezuela ha utilizado en varias ocasiones el dinero ruso para evitar incumplimientos con tenedores de su deuda y calcula la entrega total de por lo menos 17.000 millones de dólares desde 2006, en base a los préstamos y líneas de crédito anunciados por el Gobierno.

Un hecho que muestra a la vez la importancia y presencia de Rosneft en Venezuela y el compadreo político entre ambos países, fue la inauguración de un gimnasio cubierto y una estatua de 6 metros de Hugo Chávez en Sabaneta, la ciudad natal del presidente fallecido, con la presencia de Maduro e Igor Sechin, director ejecutivo de la petrolera rusa. Las obras salieron del bolsillo de Rosneft, como obsequio.

El gobierno de Nicolás Maduro planeaba en 2016 firmar varios acuerdos financieros con Rosfnet. Maduro necesita con urgencia dinero fresco para poder hacer frente a las crecientes demandas sociales y económicas que había en Venezuela. Pero no pudo hacerlo porque esos contratos de carácter internacional requieren la aprobación de la Asamblea Nacional. Esa fue una de las tantas razones por las cuales el TSJ declaró en desacato a la AN y fue el detonante para convocar la elección de la Asamblea Nacional Constituyente en agosto de 2017.

Con el apoyo del Tribunal Supremo de Justicia, Maduro logró burlar la obligación constitucional de que el Parlamento aprobara los acuerdos de interés estratégico nacional para el país, entre estos, los convenios petroleros. Los diputados opositores se habían negado a firmar nuevos contratos con Rusia. Con las sentencias del TSJ, se daba potestad a Maduro para hacerlo él solo. El camino quedaba abierto para Rosneft.

Rusia se ha convertido de algún modo en el respirador artificial que mantiene con vida al gobierno de Maduro. En los últimos tres años, Rusia le ha proporcionado 10.000 millones de dólares en asistencia financiera al gobierno de Caracas. El año pasado, Rosneft adquirió una participación del 49,9 por ciento en Citgo, la filial de la petrolera estatal venezolana en USA. Eso representaba la garantía de un préstamo de 1500 millones de dólares para Petróleos de Venezuela, PDVSA. Rosneft está negociando para cambiar su participación en Citgo por la explotación exclusiva de varios campos petrolíferos de Venezuela.

El préstamo adquirido en diciembre por PDVSA a cambio del 49,9% de Citgo Holding Inc, la empresa refinadora de Pdvsa en Estados Unidos evitó que el gobierno de Maduro fuera declarado en default. La compradora según una declaración del Código Comercial Uniforme (UCC) de Delaware publicado por Redd Intelligence sería la rusa Rosneft.

Los problemas financieros han agobiado a Maduro desde 2013 hasta nuestros días. La galopante corrupción y la baja en los precios del petróleo le dejaron la chequera vacía. El gobierno de Venezuela dejó de cancelar -en septiembre de 2016- una deuda por concepto de préstamo contraído con Rusia. El monto en mora es de $ 955 millones, señaló la Cámara de Auditoría rusa en un documento difundido.

El incumplimiento de las obligaciones del gobierno venezolano tuvo como consecuencia una disminución del presupuesto ruso, de acuerdo con la información reseñada por Reuters. “Venezuela no ha cumplido con sus obligaciones desde septiembre de 2016 bajo el protocolo intergubernamental ruso-venezolano, una enmienda a un préstamo ruso otorgado en diciembre del 2011 al país caribeño”.

Según el protocolo, Venezuela debía a Rusia $ 2.840 millones a septiembre de 2016 e incluía deuda vencida e intereses. Rusia publicó el documento a propósito de la revisión del presupuesto estatal para el periodo 2017-2019.

Venezuela estaba al borde del incumplimiento de los pagos de su deuda, pero Rusia le lanzó un salvavidas. El ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov, anunció que ambos países acordaron la reestructuración de aproximadamente 3000 millones de dólares en préstamos del Kremlin.

“Resulta claro que los venezolanos han buscado ayuda en todas partes y, en este momento, Rusia es su fuente más viable de financiamiento”, dijo Risa Grais-Targow, directora para América Latina de Eurasia Group, una firma de análisis de riesgo.

Esta es la tercera vez en un año que Rusia ha aceptado ayudar a Venezuela por sus problemas financieros. Y sus préstamos al gobierno de Maduro forman parte de una estrategia mundial que utiliza a Rosneft, la petrolera estatal rusa, para ayudar a alcanzar los objetivos de política exterior del gobierno de Vladimir Putin.

Así las cosas, es poco menos que impensable que Rusia no tenga especial interés en las elecciones presidenciales que han sido convocadas, de manera ilegal e inconstitucional, por la Asamblea Nacional Constituyente controlada por Maduro para el primer cuatrimestre de 2018.

Con toda seguridad, The Dukes, los hackers rusos controlados y pagados por Vladimir Putin, ya deben estar trabajando, desde hace mucho rato, en el plan ruso para mantener el control sobre Venezuela.

De hecho, aunque muchos no lo crean, The Dukes ya hicieron su primer gran trabajo en territorio venezolano. Fue el 30 de julio de 2017, el mismo día que se hicieron las elecciones para la ilegal y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente. Ese día, según declaró el Director Ejecutivo de Smarmatic, Antonio Mugica, las máquinas de votación fueron misteriosamente alteradas y eso hizo que de la noche a la mañana aparecieran un millón de votos que nadie sabe exactamente de dónde salió.

En realidad no hacía falta alterar las máquinas y mucho menos hackear el sistema electoral venezolano. El oficialismo estaba participando solo en esa elección. La oposición decidió no participar para no convalidar el fraude. Pero cómo había que hacer una prueba de campo en tiempo real, la prueba se hizo y resultó todo un éxito.

Los hackers rusos probaron no solamente que pueden alterar el resultado electoral en Estados Unidos. También lo probaron en Venezuela. Ahora están listos para intervenir en México, Colombia, Brasil y cualquier otra elección en algún país donde los intereses estratégicos y financieros de Vladimir Putín así lo requieran.