Griselda Reyes: Radicalización de controles nos llevará a un estallido social que nadie quiere

griselda reyes

Obligar a los supermercados a vender sus mercancías a los precios de diciembre de 2017, reactivar un Dicom que no establece un tipo de cambio competitivo entre privados, no tomar las medidas necesarias para enfrentar la depresión económica, desconocer la caída dramática en la producción de petróleo (único producto de exportación) y no tener la capacidad para pagar los compromisos de deuda externa e interna, están conduciendo al país a un estallido social que nadie quiere.

El alerta lo hizo este lunes la ex candidata a la alcaldía de Baruta Griselda Reyes, tras corroborar como se ha ido agravando el panorama económico, hasta el punto de que cada día, en distintos rincones del país, se reporta una elevada conflictividad social traducida en saqueos, robos, hurtos y vandalismo en comercios, supermercados, galpones, gandolas y contenedores de alimentos.

“Hay un caldo de cultivo propicio para un estallido social que nadie quiere. La población está agotada de tanto esperar a que el gobierno ponga en práctica medidas efectivas para resolver todo este problema, pero también cansada de pasar horas y horas recorriendo supermercados y farmacias intentando conseguir los productos de primera necesidad y medicamentos para tratar sus dolencias. A esto tenemos que sumar el hecho de que el poder adquisitivo quedó pulverizado por la hiperinflación”, recordó la contador público de profesión.

Para Reyes, estos controles perversos apenas dejan un margen de maniobra a quienes aún creen y apuestan por Venezuela. Las rebajas de precios obligadas, estimulan la compra compulsiva de productos, disminuyendo de manera dramática los inventarios. Esta medida es pan para hoy y hambre para mañana, porque los comerciantes no tienen manera de reponer sus inventarios.

“Si tú bajas los precios sin respetar la estructura de costos, se generará más desabastecimiento, desempleo y quiebre de empresas porque se rompió con la cadena de suministros y Venezuela no puede darse el lujo de seguir cerrando empresas porque, primero, no hay seguridad alimentaria y, segundo, el Estado ni siquiera tiene capacidad para suplir las necesidades de 30 millones de habitantes”, explicó Reyes.

Economistas han referido en estas últimas semanas que Venezuela está enfrentando una depresión económica, con hiperinflación, contracción en la producción petrolera (voceros gubernamentales hablan de quiebra de Pdvsa) y en default al no poder pagar compromisos de deuda externa. A esto se suma el hecho de que funcionarios de la administración Maduro han sido sancionados por los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, al considerarlos violadores de los Derechos Humanos y corresponsables en hechos de corrupción.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la inflación en Venezuela cerrará 2018 en 13.000% y que la caída del PIB estará en -15%. De acuerdo con las cifras manejadas por la Asamblea Nacional, el índice de inflación en 2017 cerró en 2.616%.

“Hoy estamos viendo una pérdida absoluta del poder adquisitivo del venezolano. El salario mínimo no alcanza siquiera para comprar un cartón de huevos que hoy está en 380 mil bolívares”. De acuerdo con el Cendas, la Canasta Alimentaria Familiar de diciembre se ubicó en 16 millones 501 mil 362,78 bolívares. Es decir, que una familia promedio de cinco miembros, tendría que devengar 93 salarios mínimos para poder adquirir solo la canasta alimentaria.

Según la Fundación Heritage que mide el Índice de Libertades Económicas, Venezuela ocupó en 2017 el puesto 179 de una lista de 180. Sólo por encima de Corea del Norte. En un país donde hay controles férreos de la economía, no hay posibilidad de inversión nacional o extranjera.

Retroceder a los precios de diciembre generará una escasez sostenida, porque la mayoría de estos rubros son adquiridos a dólar libre y no a través del Dicom, por cuanto las divisas preferenciales son asignadas a dedo por el gobierno a sus allegados. Ese control perverso de cambio, es el que ocasionó que entre enero de 2106 y enero de 2018, el bolívar se depreciara 19.000% en el mercado paralelo.

Reyes concluyó insistiendo en que la única fórmula comprobada para acabar con la inflación, la escasez y el desabastecimiento, es la producción nacional y el desmontaje progresivo de los siniestros controles que pesan sobre la economía.

Nota de prensa