Cirugía oncoplástica de la mama conjuga tratamiento quirúrgico oncológico con el estético

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En Venezuela realizan cirugía oncoplástica // Foto cortesía

 

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) anualmente se registran 1,38 millones de nuevos casos de cáncer de mama a nivel mundial. Cuando una mujer recibe el diagnóstico de la enfermedad queda altamente impactada, el solo hecho de conocer las opciones de tratamiento a la que debe ser sometida y la posibilidad de perder su mama, puede tener efectos emocionales devastadores, pese a que, cuando la enfermedad se diagnostica a tiempo, la sobrevida alcanza hasta un 90 por ciento.

Nota de Prensa

La cirugía oncoplástica es la rama quirúrgica de la oncología que permite conjugar el tratamiento quirúrgico oncológico con el estético, lo que representa enormes ventajas para la paciente, porque no solo devuelve la salud sino además, al corregir deformidades, permite que recupere su autoestima y mejora la calidad de vida.

El doctor Víctor Acosta Marín, cirujano oncólogo, especialista en mastología, es un destacado especialista en oncoplastia. Hijo de médicos venezolanos, la doctora Carmen Elena Marín, Anatomopatólogo, y Víctor Acosta Freites, cirujano oncólogo. Muestra el orgullo que siente hacia sus padres, especialistas en enfermedades de la mama, quienes son reconocidos a nivel mundial por su destacada labor en el campo de la mastología. De igual forma, reconoce haber sido formado por los mejores especialistas del país en esa rama de la medicina.

Creció en un hogar convertido en una suerte de centro de discusión y actualización de la patología mamaria. Al llegar la adolescencia decide estudiar medicina y así fue como, luego de hacer sus estudios de primaria y secundaria, va a la Universidad de Los Andes a cursar el pregrado de medicina. Posteriormente, se especializa en cirugía general en el Hospital Universitario de Caracas; posee un Master en Senología y Patología Mamaria en la Universidad de Barcelona, España. Realizó un fellow en cirugía oncoplástica en el Instituto de Seno de París (L ´Institut de Sein – The Paris Breast and Oncoplastic Center).

La oncoplastia es un arte

El doctor Víctor Acosta Marín explica que todo cáncer de mama tiene que operarse. “Eso genera mucha ansiedad en la mujer, tanto por la enfermedad en si como por el temor a las cicatrices, a la pérdida de la glándula mamaria. La oncoplastia involucra procedimientos de cirugía plástica y oncológica en estrecha armonía y con un adecuado balance para lograr grandes resecciones sin generar deformidades, con adecuado manejo oncológico y un excelente resultado estético.”

Agrega que la oncoplastia incluye la cirugía preservadora de la mama y la reconstructiva, “como cirujano me apasiona poder devolver el contorno mamario a una persona a la que hay que extirparle las mamas, considero que es un arte. La mujer que se somete a este tipo de cirugía experimenta un nivel de satisfacción muy elevado y eso, por supuesto, influye positivamente en el proceso de sanación”.

La oncoplastia no solo aplica a las mujeres a quienes hay que quitar la mama, también en las pacientes a las que se les conserva una parte de la glándula, pero hay que realizar una gran resección. Puede ocurrir que se genere una asimetría, la cual se puede corregir recurriendo a tejido propio del cuerpo o a otros dispositivos como implantes, expansores, cada caso es individualizado.

Felizmente casado con un médico venezolano, tiene dos hijos, a quienes, pese a que el desempeño de la profesión exige mucho tiempo y entrega, dedica lo mejor de sus días para su formación.

El doctor Víctor Acosta Marín enfrenta cada día un reto: devolver a las pacientes afectadas por cáncer de mama la salud y que a la vez, puedan superar el trauma de perder sus mamas, lo que en muchos casos se traduce emocionalmente en un duro golpe a su femineidad.

“La paciente que tiene cáncer de mama y es tratada, también merece y puede conservar la estética de sus senos para poder seguir disfrutando de su aspecto corporal. En la medida que se sienta a gusto cuando observa su cuerpo, recupera su autoestima, y por ende, va a llevar de una mejor manera el tratamiento. La cura de la paciente es cuando logramos devolverle la salud y la autoestima. Es una satisfacción enorme poder conjugar la sanación con la parte estética, ese es el reto del cirujano oncoplástico y del equipo multidisciplinario que interviene”.