¡Tierra de Nadie! Los territorios que no pertenecen a ningún país

¡Tierra de Nadie! Los territorios que no pertenecen a ningún país

Sahara
Sahara

 

Tal y como afirma la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el mundo está dividido en 195 países. Entre ellos se han repartido la mayor parte de los territorios del mundo a través de distintos tratados limítrofes.

Sin embargo, existen pequeños pedazos de tierra que ningún país ha reclamado.

Este tipo de territorios se conocen como los terra nullius (tierra de nadie): no son un estado, no están gobernados por nadie, no hay habitantes permanentes y, por lo tanto, no existen leyes ni la justicia.

En este caso, no se tiene en cuenta a las aguas internacionales, pues no se tratan de territorios habitables unidos a continentes. Así mismo, existen dos territorios en el planeta que no pertenecen a nadie.

Bir Tawil
 

 
Bir Tawil (‘pozo de agua’, en árabe) es un terra nullius que está en África, más de 2.000 kilómetros cuadrados de desierto ubicado entre Egipto y Sudán. Es un terreno de difícil acceso, vacío de recursos naturales y alejado del mar Rojo. Por eso mismo, nadie ha puesto demasiado interés en reclamar el pedazo de tierra.

El problema es que como en este lugar no existe ningún tipo de legislación, puede resultar verdaderamente peligroso.

En este sentido, en 2016, The Guardian publicó un reportaje en el que hablaba de unas minas de oro en el desierto de Nubia. El texto afirmaba que grupos armados explotaban y controlaban estos yacimientos, y para poder llegar a Bir Tawil es necesario recorrer un camino cercano a las excavaciones.

No obstante, un ciudadano estadounidense llamado Jeremiah Heaton quiso reclamar en 2014 la soberanía de este terreno abandonado de la mano de Dios.

Heaton creó un estado llamado Reino de Sudán del Norte. Aun así, la fundación de este país no va más allá de lo anecdótico, pues no existe más allá del papel: a día de hoy ningún país ha reconocido al nuevo estado.

Tierra de Marie Byrd

 

 
El otro pedazo de terra nullius se trata de la Tierra de Marie Byrd, en la Antártida Occidental. El punto es tan remoto que ningún país ha reclamado su propiedad. A pesar de que la extensión de su superficie es de casi 1.610 000 kilómetros cuadrados, el lugar está totalmente deshabitado.

Este lugar se encuentra en medio de los territorios que demandan, por una parte, Chile y, por otra, Nueva Zelanda. A efectos prácticos, se ubica en las coordenadas 80°00?S 120°00?W y limita con la barrera de hielo de Ross, el mar de Ross y las montañas Transantárticas.

A día de hoy, siete países han reclamado su parte del continente antártico. Algunas de las zonas reivindicadas se superponen entre sí. Es decir, varios países reclaman el mismo terreno. Por ejemplo, Reino Unido exige a Chile que le ceda una parte de su teórica superficie, y lo mismo pide Argentina a los británicos y chilenos.

El 1 de diciembre de 1959, 12 países firmaron (y otros 39 suscribieron) lo que se conoce como el Tratado Antártico. Un acuerdo que prohíbe a las naciones exigir nuevas reclamaciones en el continente helado. Desde entonces, y hasta nuevo aviso, la Tierra de Marie Byrd sigue en el olvido, un lugar abandonado. Terra nullius.

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