@lortegadiaz, no tiene perdón de Dios, por Robert Alvarado

thumbnailrobertalvarado“…Perdonar es no tener demasiado en cuenta las limitaciones y defectos del otro, no tomarlas demasiado en serio, sino quitarles importancia, con buen humor, diciendo: ¡sé que tú no eres así!…” Robert Spaemann

Mi posición en contra de Luisa Ortega Díaz, no es nueva, he venido sosteniendo, y lo seguiré haciendo, que ella es una DELINCUENTE, ¡así en mayúsculas!, está incursa en una multiplicidad de delitos junto a un entorno familiar en el cual destaca su esposo, Germán Ferrer. Hablo de delitos cometidos en flagrancia, valiéndose de su posición de Fiscal General de la República y para complacencia del régimen, bajo el mandato de Chávez y también con Maduro. En ese sentido, no tiene ninguna justificación alguna, y aunque aquellos que profesamos la fe cristiana creemos en el arrepentimiento y el propósito de enmienda, sinceramente lo digo, lo hecho por Luisa Ortega Díaz en perjuicio de tantos venezolanos no tiene perdón de Dios.

 Con su cinismo característico hizo su más reciente anuncio: “Estoy escribiendo un libro donde haré importantes revelaciones. Hablo de mi desarrollo como Fiscal y las presiones a que fui sometida”, ¿Revelaciones de sus complicidades? Nunca se le vio presionada o nerviosa, al contrario siempre restregó lo poderosa que se sentía con su voz chirriada, acaso con un libro le devolverá la vida a los asesinados y la libertad  a los ciudadanos  injustamente presos. Es una DESVERGONZADA que debe ser juzgada por el Tribunal de La Haya, como en efecto ocurrirá, porque ella, Luisa Ortega Díaz, es un libro abierto de atrocidades que especialmente Tamara Suju se ha encargado de documentar ante la Corte Penal Internacional.

 Con ese libro pretende suplir las acciones que hubo de hacer desde su Despacho: DENUNCIAR Y APORTAR PRUEBAS CONTRA EL RÉGIMEN, pero no lo hizo porque aún hoy forma parte de él siguiéndole el juego con esta huida hacia adelante, ahí está el detalle, nos sigue tomando como tontos anunciando el libro de exculpación y con unas revelaciones que no son más que la comprobación de sus atrocidades. ¿Y los miles de estudiantes encarcelados? ¿Los cientos de presos políticos? Con el futuro en manos de torturadores asesinos que les aplican los más cruentos atropellos a partir de expedientes forjados, como el instruido al yaracuyano Kamel Salame, (https://www.youtube.com/watch?v=uL97qIidvxw) amañado por instrucciones de tan infame funcionaria del régimen (http://www.el-nacional.com/noticias/sucesos/ministerio-publico-reconoce-error-calificar-kamel-salame-narcotraficante_123830) que desde la comodidad de su libertad en el exterior, pagada con dineros mal habidos, quiere hacernos creer en supuestos actos de valentía hablando de presiones, cuando la mayor de las veces lo hacía a cambio de dinero como el recibido de manos del gobernador Julio León Heredia (https://www.youtube.com/watch?v=CyfX3AQtSk8) para mantener a Kamel Salame en la cárcel.

 Tomar como cierto que el régimen chavista presionó a Luisa Ortega Díaz para culpar a Leopoldo López (https://www.youtube.com/watch?v=x3-dQzbAVW0) por las muertes de las protestas de 2014, es asumir como un dogma el adagio criollo “La culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote”, es admitir que ella es cándida e inocente, eso es pecar por incautos, lo cual es muy grave, pero que Luisa Ortega eluda su responsabilidad cómplice aduciendo “presiones” y traslade la responsabilidad a la Corte Penal Internacional es indecente, propia de una funcionaria chavista como ella tomando en consideración las escandalosas irregularidades y mentiras en el procesamiento y condena de tantos presos políticos.

 Sí en verdad ella desea congraciarse y hacer justicia, que ella misma se entregue a las autoridades competentes, dicho coloquialmente, que ella misma se ponga los ganchos, porque no creo que sea excusable el haber cooperado para encarcelar, procesar, juzgar y condenar inocentes. Peor aún, siendo Fiscal General de la República, la señora Ortega Díaz de Ferrer debería tener claro que la obediencia debida no es eximente de responsabilidad, si a eso le sumamos que sus declaraciones acerca de las presiones de Diosdado Cabello y Leopoldo López, son básicamente una confesión pública de complicidad para conspirar en un crimen político, entonces la cárcel debe ser su destino, por una cuestión elemental de administración justicia.

 Obviamente, Luisa Ortega no práctica lo que predica, en lugar de asumir su responsabilidad pretende victimizarse, cuando en realidad ella pudo evitar muchos atropellos y violaciones a los derechos humanos, pero más pudo en ella la concepción mercantilista del comunismo traducida en su práctica aberrante de totalitarismo judicial, mejor dicho, de linchamiento punitivo mediante la manipulación de las pruebas para condenar a personas inocentes, lo cual es un delito tan grave como los que Luisa Ortega Díaz de Ferrer le endosó a cientos de presos políticos cuyos nombres y padecimientos servirán de elementos de convicción para que sea juzgada en los tribunales competentes cuando todo esto acabe.

 Reitero, lo de Luisa Ortega, eso de que se le volteó al régimen fue un mal cálculo político, ahora viene con la develación de un perverso montaje judicial replicado en un sinfín de causas penales, que hace desde su condición de delincuente corrupta, admitiendo delitos como si de chismes de pasillo se tratara, cuando implican una corresponsabilidad ineludible, pues en su cargo como Fiscal acusó y encarceló a personas inocentes y siguió en sus funciones muy campante por mucho tiempo y ahora es que viene a recular, lo hace en su afán malsano de protagonizar una gesta justiciera cuya efectividad es únicamente conveniente a los oscuros y mezquinos intereses que maneja con su marido Germán Ferrer.