“El régimen de Corea del Norte se está derrumbando como la URSS, es solo cuestión de tiempo”

“El régimen de Corea del Norte se está derrumbando como la URSS, es solo cuestión de tiempo”

Thae Yong-ho, diplomático desertor de Corea del Norte, durante la entrevista - Pablo M. Díez ABC
Thae Yong-ho, diplomático desertor de Corea del Norte, durante la entrevista – Pablo M. Díez ABC

 

El desertor Thae Yong-ho fue vicencanciller de la Embajada norcoreana en Londres y el más alto cargo en escapar en la última década de un régimen cuyas interioridades desvela en esta entrevista.

Por Pablo M. Díez para el diario ABC (España)

Como vicecanciller de la Embajada de Corea del Norte en Londres, Thae Yong-ho tenía una vida de privilegios impensable para sus sufridos compatriotas. Tras pasar más de una década destinado en Dinamarca, Suecia y Reino Unido, ocupaba uno de los puestos más altos de la diplomacia norcoreana y el régimen confiaba plenamente en él. Prueba de ello es que, en 2001, fue traductor en un almuerzo en Pyongyang del «Querido Líder» Kim Jong-il con el entonces primer ministro sueco, Göran Persson, y el responsable de Política Exterior de la UE, Javier Solana.

Su lealtad estaba tan fuera de toda duda que, en 2015, hizo de «niñera» durante un viaje a Londres de Kim Jong-chol, hermano del dictador Kim Jong-un, para asistir… ¡a un concierto de Eric Clapton! A su vuelta a Pyongyang, le esperaban un ascenso, su casa de 125 metros cuadrados con tres habitaciones y la mejor universidad para sus dos hijos. Pero, precisamente por ellos, desertó con su familia en el verano de 2016. Lo cuenta en esta entrevista.

¿Por qué desertó?

En Corea del Norte disfrutaba de privilegios y beneficios económicos. Pero, al viajar por Europa como diplomático, me di cuenta de las contradicciones de este sistema. No podía abandonarlo de joven por el principio de culpabilidad por asociación: si desertas, tus familiares y amigos serán castigados. Pero, cuando miraba a mis hijos, sabía que si volvía a Corea del Norte con ellos, su vida sería muy difícil porque se habían educado en Occidente bajo valores de democracia y libertad. Ellos aprendieron muy pronto que el régimen norcoreano no era bueno para el ser humano. Como padre, el mayor legado que puedo dejarle a mis hijos es la libertad.

Imagino lo duro que fue porque atrás dejaba a su familia en Pyongyang.

Lo discutí con mi esposa entre seis meses y un año. Primero empiezas a quejarte de la insatisfacción con el sistema, luego tienes discusiones con la familia y finalmente tomamos una decisión. Fue acertada, pero tuve que dejar atrás a mi hermano y mi hermana, que habrán sido castigados. En abril del año pasado, el régimen permitió a la CNN entrevistarlos para decir que no habían sufrido represalias, pero creo que era solo propaganda. No tengo información sobre ellos.

¿Cómo era su vida?

En público, tenía que pretender que era muy leal. Pero, en mi interior y con mis hijos, era honesto. Mis hijos han sido educados en el Reino Unido y no podía mentirles.

¿Tampoco podía ser sincero con sus amigos?

Corea del Norte se basa en espiarse unos a otros. No puedes abrir tu mente ni a tus amigos.

¿Ayudaba al régimen a conseguir dinero de forma ilegal, como otros diplomáticos?

Hay una percepción errónea de que todos los diplomáticos norcoreanos están implicados en actividades ilícitas. Los diplomáticos norcoreanos se dividen en dos categorías: los profesionales enviados por el Ministerio de Exteriores como yo, que no estamos autorizados a esas actividades, y los agentes enviados por organizaciones especiales o por el Partido de los Trabajadores. Estos se encuentran en las embajadas con pasaportes diplomáticos y consiguen fondos para el régimen.

¿Cómo?

Aunque en Londres teníamos cinco diplomáticos y ninguno estaba involucrado en dichas actividades, había dos agentes enviados por la Compañía Nacional de Seguros que buscaban dinero, reasegurando pólizas para cometer estafas. Ambos fueron expulsados en 2016. Mucha gente ha sido expulsada también de la Embajada norcoreana en Alemania, que era el centro de estas agencias que robaban tecnología.

De España también han sido expulsados dos diplomáticos norcoreanos.

Hasta donde yo sé, no estaban implicados en actividades ilícitas.

¿Cuándo empezaron sus dudas sobre el régimen?

Las descubrí muy pronto porque empecé mi primer puesto diplomático en 1996 en Dinamarca, donde me sorprendí al ver un mundo nuevo con Estado del bienestar y socialdemocracia. Pero, ¿qué podía hacer? Kim Il-sung había muerto en 1994 y su sucesor era Kim Jong-il. Como un hombre no puede vivir para siempre, pensé que la generación de mis hijos vería cambios tras la muerte de Kim Jong-il. Cuando este nombró heredero a su hijo, perdí toda esperanza. Pensar que mis hijos y mis nietos iban a vivir en el mismo sistema que yo era un infierno inaceptable.

¿Cómo analiza el acercamiento entre las dos Coreas por los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang?

Ya se esperaba. Cuando Corea del Norte está arrinconada, busca una salida, como hizo en 1994 y 2007. Ahora, después de varios ensayos nucleares y de misiles intercontinentales, todo el mundo, incluso China, se ha unido contra Corea del Norte, que no puede sobrellevar las sanciones y quiere romperlas sin desnuclearizarse.

¿Cómo afectan esas sanciones?

El año pasado, la economía de Corea del Norte sufrió dramáticamente porque China se unió a ese régimen de sanciones. Las exportaciones de carbón se hundieron y Pekín incluso practicó un embargo de petróleo. Muchos países están expulsando a los emigrantes norcoreanos (cuyos sueldos iban al régimen). Es una situación muy seria porque el comercio exterior de Corea del Norte se ha contraído mucho. Me han dicho que muchos empresarios chinos han cerrado ya sus negocios allí. Si se corta el grueso de su comercio, como petróleo, hierro y carbón, y se prohíben sus exportaciones a China, la economía norcoreana no puede sostenerse.

¿Hay posibilidad de un golpe militar contra Kim Jong-un?

No en un futuro inmediato, porque la sociedad norcoreana ha estado controlada por la familia Kim durante más de 70 años. No puede haber inmediatamente un golpe o un levantamiento popular como la «Revuelta Árabe». Pero, a largo plazo, esta posibilidad está creciendo. La economía norcoreana, no en su conjunto sino en la vida del pueblo, está mejorando porque está floreciendo el libre mercado, que no hay manera de controlar y se desarrolla por la lucha independiente de la gente para sobrevivir. Las autoridades norcoreanas han decidido aceptarlo y ofrecer este tipo de libertad de mercado. La política y la economía van en direcciones distintas y, algún día, habrá algún tipo de revolución dirigida a armonizarlas.

¿Tiene Kim Jong-un todo el poder o está en manos de los generales?

Si lo comparamos con su padre y su abuelo, el sistema político es realmente inestable. Con Kim Il-sung no había tantas purgas y proporcionaba bienestar al pueblo, manteniendo un sistema colectivo de decisión. Con Kim Jong-il tampoco hubo tantas purgas con sus colaboradores. Ahora, con la tercera generación de la dinastía Kim, los más represaliados son los más próximos a él. Los últimos han sido Hwang Pyong-so, jefe del Ejército, y Kim Won-hong, responsable de la Policía secreta, que han sido claves para consolidar su poder.

No solo ha matado a su tío, Jang Song-thaek, y a su hermano, Kim Jong-nam, para que no le disputen el poder, sino a los más próximos a él. Aunque parece muy consolidado, en sus primeros cinco años ha eliminado a cientos de miembros de la élite. Estas purgas demuestran la insatisfacción incluso entre los integrantes de la cúpula.

¿Se creen realmente los norcoreanos la propaganda?

Corea del Norte es un sistema muy peculiar; no es comunista ni socialista, sino feudal, donde la familia Kim lo decide todo. Es un sistema dinástico y hereditario donde el líder debe ser adorado como un dios y todo tiene que ser proporcionado por él. Pero Kim Jong-un no puede darle ya ningún bienestar económico a su pueblo. Incluso aunque la gente lo aclame en las calles, en realidad encuentran más razones para preguntarse por qué deben seguir respetándolo. Corea del Norte está cambiando más rápido de lo que se piensa.

A pesar de la intensa propaganda, la mayoría de la gente ya no confía en el régimen, que les prohíbe las series del Sur pero se siguen viendo, e intenta detener el libre mercado mientras más y más gente depende de él. Las nuevas generaciones, de 20 y 30 años, no creen en la ideología «Juche» que pregona la igualdad pero ven restaurantes y tiendas caras, donde los ricos gastan mucho dinero en una vida de lujo cuando la mayoría está en la miseria.

La hipocresía de la propaganda norcoreana es muy obvia para la gente de a pie. Algún día, la gente se levantará para cambiar al régimen y traer justicia. La «Primavera Árabe» se desató por un solo hombre que se suicidó en Túnez. Nadie pensaba que algo así podía suceder, pero pasó porque la mayoría del pueblo estaba insatisfecho con el sistema y el poder. Aunque los norcoreanos no tienen acceso a internet, todo el país ve las series surcoreanas gracias a los contrabandistas. En Corea del Norte son evidentes la injusticia y la desigualdad, la discrepancia entre el lavado de cerebro del Gobierno y la realidad. Estoy seguro de que la revolución se está cociendo.

¿Por qué ha enviado Kim Jong-un a su hermana para mediar con Seúl?

Para probar que es realmente serio en la reconciliación y demostrar que su poder está consolidado bajo su familia.

¿Qué persigue Pyongyang con este «deshielo olímpico»?

Nuevas relaciones con el Sur y que se acepte su estatus nuclear.

¿Habrá una cumbre en Pyongyang entre Kim Jong-un y el presidente surcoreano, Moon Jae-in?

Sí, porque el Gobierno surcoreano sabe que, si pone la desnuclearización como condición, Kim Jong-un no lo aceptará. Moon quiere celebrar la cumbre y frenar la tensión. Para Kim Jong-un lo importante es reducir las sanciones sin renunciar a sus armas nucleares y crear una imagen de normalidad con la asistencia a los Juegos. Quiere poner a EE.UU. en una posición difícil: si Trump muestra músculo militar, el mundo criticará que no apoye esta distensión.

¿Cuál es la influencia de China sobre el régimen?

Ninguna. Corea del Norte es muy independiente y no escucha a China, que está molesta con su programa nuclear y ha elevado las sanciones. Pero Pekín nunca ha cruzado la línea roja porque no quiere el colapso del régimen.

Un consejo para Trump

El problema de Corea del Norte no puede solucionarse con medios militares. El ánimo de EE.UU. por una intervención militar es alto porque no se cree que Kim Jong-un renunciará a su programa de misiles nucleares. Pero, si Trump ataca, la Península Coreana caerá en una guerra a gran escala y el Norte tiene suficientes bombas nucleares para arrasar el Sur. En noviembre, estuve en el Congreso de EE.UU. tratando de convencerles de que el régimen de Pyongyang se está derrumbando como la URSS, es solo cuestión de tiempo. Si EE.UU. sigue con las sanciones junto a China y continúa enviando información dentro del país, la propia gente se levantará algún día. En la Guerra Fría, la extinta Unión Soviética tenía arsenal nuclear para destruir EE.UU. y Europa, pero estos optaron por un largo proceso y tuvieron éxito en cambiar esos sistemas comunistas en capitalistas. ¿Por qué no hacer lo mismo en Corea?

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