Estados fronterizos con Río revisan su seguridad tras intervención federal

Soldados brasileños patrullan la villa Jacarezinho en Río de Janeiro. Foto Archivo
Soldados brasileños patrullan la villa Jacarezinho en Río de Janeiro. Foto Archivo

 

Los estados brasileños de Sao Paulo, Minas Gerais y Espírito Santo, fronterizos con el de Río de Janeiro, analizaron este jueves diversas estrategias de seguridad en la región y los posibles efectos colaterales de la intervención federal en Río, reseñó EFE.

Los secretarios de Seguridad Pública de los tres estados y el ministro de Justicia de Brasil, Torquato Jardim, se reunieron hoy en Sao Paulo para intercambiar información, revisar la situación de la región y potenciar la integración de sus servicios de inteligencia.

“La eficiencia será mayor si trabajamos juntos. No estamos seguros si el éxito de la intervención traerá consecuencias para la seguridad pública de los tres estados (…)”, explicó en una rueda de prensa el ministro.

Jardim subrayó la necesidad de “integrar” la inteligencia y tomar “precaución delante de lo que pueda suceder”, después de que comenzara el dispositivo de seguridad en Río de Janeiro.

Las autoridades regionales rebajaron su preocupación ante la hipótesis de que la intervención en Río presione a los delincuentes a desplazarse a los otros estados de la región sureste del país, aunque reforzarán la fiscalización de las fronteras.

“Aquí (en Sao Paulo) nunca se identificó, ni cuando ocurrió la instalación de las Unidades de Policía Pacificadora en Río, ni en el 92, ni en la Copa del Mundo… en ningún momento se produjo una migración de la criminalidad del estado de Río de Janeiro”, sostuvo el secretario de Seguridad de Sao Paulo, Mágino Alves.

El estado de Espírito Santo comenzó este jueves a reforzar la seguridad en los cerca de 200 kilómetros de frontera con Río, una operación que continuará al menos en los próximos dos meses.

La intervención en Río de Janeiro fue decretada hace una semana por el presidente de Brasil, Michel Temer, con el fin de frenar la ola de violencia que golpea a este estado brasileño, y esta semana recibió la luz verde del Congreso para su puesta en marcha.

El decreto cede el control de la seguridad de Río al general Walter Souza Braga Netto, quien deberá coordinar el trabajo de las diferentes fuerzas de seguridad que operarán en el estado hasta final de año.