Amnistía Internacional: La agonía de los pacientes crónicos

M. G., de 20 años en un barrio de Cúcuta, Colombia. Cruzó a Colombia a principios de 2017, por no tener con qué alimentar a sus hijos de un año y medio, y 6 meses. Al vivir con VIH no amamanta, y depende de la compra de fórmula láctea, escasa e inasequible en Venezuela. En su primer embarazo, le informaron que para ser atendida en el parto, tenía que adquirir por su cuenta un kit de bioseguridad para evitar el contagio, algo casi inexistente en su país. Al no poder ser atendida en un hospital por no poder conseguir dicho kit, tuvo un parto natural por su cuenta, algo que a día de hoy, y a pesar de que su bebé no fue contagiado, sigue generándole mucho dolor. Al quedarse embarazada de su segundo hijo, cruzó a Colombia, donde fue asistida en el parto en el Hospital Erasmo Meoz de Cúcuta.
M. G., de 20 años en un barrio de Cúcuta, Colombia. Cruzó a Colombia a principios de 2017, por no tener con qué alimentar a sus hijos de un año y medio, y 6 meses. Al vivir con VIH no amamanta, y depende de la compra de fórmula láctea, escasa e inasequible en Venezuela. En su primer embarazo, le informaron que para ser atendida en el parto, tenía que adquirir por su cuenta un kit de bioseguridad para evitar el contagio, algo casi inexistente en su país. Al no poder ser atendida en un hospital por no poder conseguir dicho kit, tuvo un parto natural por su cuenta, algo que a día de hoy, y a pesar de que su bebé no fue contagiado, sigue generándole mucho dolor. Al quedarse embarazada de su segundo hijo, cruzó a Colombia, donde fue asistida en el parto en el Hospital Erasmo Meoz de Cúcuta (Foto Amnistía Internacional)

 

 

La organización Amnistía Internacional lanzó una plataforma titulada Salida de Emergencia en la que da seguimiento a casos de emergencia humanitaria en Venezuela. A continuación el informe sobre los pacientes crónicos.

La falta de medicamentos esenciales y tratamientos para enfermedades crónicas 1 supone, tal y como refieren las organizaciones venezolanas “una sentencia a muerte” para quienes las padecen 2.

La situación de desabastecimiento es todavía más preocupante si se toma en cuenta que las enfermedades cardio-vasculares, cáncer y diabetes, eran hasta la última publicación de datos oficiales, las tres primeras causas de muerte en Venezuela 3

 

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En agosto de 2017, la Sociedad Venezolana de Nefrología denunció a través de un comunicado público, la profunda carencia de recursos para atender a pacientes en las unidades de diálisis, el cierre de programas de diálisis peritoneal y de procuración de órganos a nivel nacional, así como el peligro que enfrentan las personas trasplantadas debido a la escasez de medicamentos inmunosupresores para evitar el rechazo de órganos 4.

 

Jorge Mora de 49 años y proveniente de Barquisimeto, Estado Lara, tras 5 días ingresado en el Hospital Erasmo Meoz de Cúcuta. En octubre de 2017 fue diagnosticado con insuficiencia renal y anemia. Afortunadamente, la empresa para la que trabajaba pagó el costo de sus exámenes, sin embargo, el hospital no le pudo realizar la infusión de hierro (hierro endovenoso) ni la diálisis que necesita practicarse como mínimo dos veces por semana debido a que las unidades de diálisis en Barquisimeto estaban inoperativas y no tenían insumos para la infusión. Jorge expresó que estaba consciente que, de no conseguir el tratamiento, moriría. En Colombia pudo recibir hierro endovenoso, pero no la diálisis, por estar fuera del ámbito de servicio de urgencia, que es el único servicio por ley garantizado para personas extranjeras en Colombia (Foto Amnistía Internacional)
Jorge Mora de 49 años y proveniente de Barquisimeto, Estado Lara, tras 5 días ingresado en el Hospital Erasmo Meoz de Cúcuta. En octubre de 2017 fue diagnosticado con insuficiencia renal y anemia. Afortunadamente, la empresa para la que trabajaba pagó el costo de sus exámenes, sin embargo, el hospital no le pudo realizar la infusión de hierro (hierro endovenoso) ni la diálisis que necesita practicarse como mínimo dos veces por semana debido a que las unidades de diálisis en Barquisimeto estaban inoperativas y no tenían insumos para la infusión. Jorge expresó que estaba consciente que, de no conseguir el tratamiento, moriría. En Colombia pudo recibir hierro endovenoso, pero no la diálisis, por estar fuera del ámbito de servicio de urgencia, que es el único servicio por ley garantizado para personas extranjeras en Colombia (Foto Amnistía Internacional)

 

 

La falta de medicamentos esenciales y equipos médicos para pacientes crónicos y terminales en Venezuela, genera el riesgo de que miles de personas alteren sus tratamientos, bajando las dosis, dejando de medicarse durante ciertos periodos de tiempo, o incluso tratándose con remedios caseros, ante la total imposibilidad de acceder a ellos XII. Estas modificaciones son peligrosas ya que agravan el estado de salud de las personas, y en casos de pacientes con VIH puede incluso generar resistencias cuando el paciente vuelve a exponerse al tratamiento XIII. Organizaciones de la sociedad civil, informaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que alrededor de 3 millones de personas con enfermedades crónicas habrían pasado al menos un año sin recibir ningún tipo de tratamiento en VenezuelaXIV

José Ángel Parra, entrevistado en Maicao, la Guajira. Se mueven entre Colombia y Venezuela de forma “pendular”, para intentar vender en un país lo poco que le queda en el otro. Explica que apenas tiene para alimentar a su familia, y que sufre de leucemia. Lleva 4 meses sin tratamiento, debido a que en el Hospital General del Sur de la ciudad de Maracaibo, donde lo obtenía, desde hace meses ya no queda. Expresó que el medicamento que necesita, es prácticamente imposible de conseguir, y que de haberlo, es impagable. Es por ello que se trata la leucemia con tés de hoja de guanábana.
José Ángel Parra, entrevistado en Maicao, la Guajira. Se mueven entre Colombia y Venezuela de forma “pendular”, para intentar vender en un país lo poco que le queda en el otro. Explica que apenas tiene para alimentar a su familia, y que sufre de leucemia. Lleva 4 meses sin tratamiento, debido a que en el Hospital General del Sur de la ciudad de Maracaibo, donde lo obtenía, desde hace meses ya no queda. Expresó que el medicamento que necesita, es prácticamente imposible de conseguir, y que de haberlo, es impagable. Es por ello que se trata la leucemia con tés de hoja de guanábana (Foto Amnistía Internacional)

 

La Sociedad Anticancerosa de Venezuela en conjunto con el Centro de Estadística y Software Matemático de la Universidad Simón Bolívar (CeSMA), estimaron que el cáncer presentaría 25.574 muertes en el país para el año 2016, llegando a 51.975 casos de personas con la enfermedad 5. En el 2013, fecha del último anuario de mortalidad publicado por el gobierno de Venezuela, la cifra muertes en enfermos de cáncer era 23.121, lo que significaría que hubo un aumento del 11 % entre los años 2013 a 2016 6.

Actualmente en Venezuela existen más de 4.900 personas con trastornos hemorrágicos, de las cuales más de 2.100 tienen hemofilia tipo A, más de 570 tienen hemofilia tipo B, y más de 1.040 tienen la enfermedad de Von Willebrand 7. Alrededor de 1.100 personas presenta otro tipo de trastornos hemorrágicos. Organizaciones como la Asociación Venezolana para la Hemofilia lleva años denunciando la falta de factores 8, principalmente los factores 7, 8 y 9 para permitir la coagulación de la sangre, algo que denuncian, condujo a que al menos 22 hemofílicos fallecieran en el país entre los años 2016 y 2017 por falta de tratamiento 9.

 

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), otorgó en septiembre de 2017 medidas cautelares para proteger la vida de un ciudadano venezolano con Hemofilia de Tipo A, por considerar que la falta de profilaxis y factor de coagulación, estaba poniendo en grave riesgo su vida 10 y exigió al estado a garantizarle un tratamiento médico adecuado.

Según ONU SIDA, a pesar de que desde 1999, el Ministerio de Salud Venezolano había proporcionado terapia antirretroviral gratuita a las personas que viven con el VIH, el difícil clima económico está obstaculizando la capacidad de comprar y adquirir medicamentos y suministros para la prueba y prevención del VIH, lo cual ha provocado la escasez de medicamentos antirretrovirales y medicamentos para tratar infecciones oportunistas, así como condones masculinos y femeninos y pruebas para el diagnóstico de VIH, CD4 y carga viral y pruebas de resistencia a los medicamentos 11.

 

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Personas viviendo con VIH que no están consiguiendo tratamiento en Venezuela, o cuyo estado de salud se encuentra sumamente deteriorado debido al aumento de la carga viral por ausencia de medicamentos, buscan en Colombia una forma de salvar su vida y terminar su angustia.

En el departamento de Norte de Santander, se registraron 9 muertes de personas provenientes de Venezuela por enfermedades relacionadas al VIH/SIDA en 2015, número que aumentó a 26 a finales de octubre de 2017 (casi tres veces más). Muchas personas, recurren en Colombia a la interposición de una Tutela 12 con el fin de que el Poder Judicial Colombiano resuelva a su favor la garantía completa de su derecho a la salud en conexión al derecho a la vida. En relación a VIH y otras enfermedades, en el departamento de Norte de Santander, hubo un total de 109 tutelas que obligaron al Instituto Departamental de Salud de Norte de Santander a garantizar el tratamiento completo.

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J.O., de 25 años, llegó a Colombia hace un año y 6 meses. Fue diagnosticado con VIH en marzo de 2015 en San Cristóbal, Estado de Táchira. Tuvo que asumir el costo de los cinco exámenes a los que se tuvo que someter. Indicó que en junio de 2015 el medicamento antirretrviral que tomaba y le había facilitado hasta entonces el Servicio de Sanidad de San Cristóbal, comenzó a escasear. Desde agosto 2015 a septiembre 2016 no pudo realizarse exámenes para controlar su carga viral debido a que no podía pagar el precio. Su salud se deterioró rápidamente, llegando a perder 16 kilos en esos 10 meses. Esto lo empujó a cruzar a Colombia en septiembre de 2016, para realizarse exámenes y conseguir tratamiento. Gracias a un recurso de tutela judicial favorable, obtuvo acceso a tratamiento médico completo en Colombia (Foto Amnistía Internacional)
J.O., de 25 años, llegó a Colombia hace un año y 6 meses. Fue diagnosticado con VIH en marzo de 2015 en San Cristóbal, Estado de Táchira. Tuvo que asumir el costo de los cinco exámenes a los que se tuvo que someter. Indicó que en junio de 2015 el medicamento antirretrviral que tomaba y le había facilitado hasta entonces el Servicio de Sanidad de San Cristóbal, comenzó a escasear. Desde agosto 2015 a septiembre 2016 no pudo realizarse exámenes para controlar su carga viral debido a que no podía pagar el precio. Su salud se deterioró rápidamente, llegando a perder 16 kilos en esos 10 meses. Esto lo empujó a cruzar a Colombia en septiembre de 2016, para realizarse exámenes y conseguir tratamiento. Gracias a un recurso de tutela judicial favorable, obtuvo acceso a tratamiento médico completo en Colombia (Foto Amnistía Internacional)

 

Varias organizaciones de la sociedad civil venezolana, reportaron que solo el 27% de las embarazadas viviendo con VIH acceden a antirretrovirales para reducir el riesgo de la transmisión infantil, además de que existe escasez en fórmulas lácteas para bebés de madres viviendo con VIH y métodos anticonceptivos 13.