¿Por qué no es válida la elección presidencial convocada por la dictadura de Maduro?, por José Ignacio Guédez

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No se puede entender la realidad de Venezuela obviando la existencia de la Asamblea Nacional Constituyente. Ese órgano electo inconstitucionalmente y sin voto universal en un proceso fraudulento e ilegítimo, representa hoy la materialización de la dictadura, entre otras cosas porque se auto define como supra constitucional y de vigencia indefinida, sometiendo al resto de los poderes por más legítimos que estos sean. No en vano se luchó en las calles para tratar de evitar la materialización de este adefesio, y no en vano su concreción a sangre y fuego mereció el repudio y rechazo internacional que hoy tienen aislada a la tiranía de Maduro.

El caso es que el dictador logró lo que quería, convocar unas elecciones presidenciales en vigencia de una Asamblea Constituyente controlada por su partido que está por encima de cualquier poder constituido, incluyendo la presidencia de la República. Es el seguro perfecto, que le garantiza la continuidad de su régimen en cualquier circunstancia. Es por eso que la convocatoria de la eleccion surgió de ahí, y es por eso que la eleccion se hace anticipadamente violando el lapso constitucional, y es que al final la ANC todo lo puede. De hecho el fraude consiste no solo en escoger la fecha arbitrariamente sino también en escoger al contrincante como ya sucedió. Fue la ANC la que ilegalizó los dos partidos más grandes de la oposición y a la tarjeta de la Unidad Democrática, la más votada de la historia del país. Y con la misma desfachatez que ilegalizó a la oposición verdadera para abrirle campo a una alternativa controlada por ellos, también legalizó de un plumazo un nuevo partido político para el Presidente de la República. A esto hay que sumarle los inhabilitados, los presos políticos, la grotesca parcialidad del ente electoral, la ausencia de una empresa conocida que maneje el software luego de la salida de Smartmatic, los excluidos del registro electoral por emigrar y el control social ilegal que se hace mediante el carné de la patria para chantajear el pueblo con el hambre.

Estamos hablando de un país en el que no hay desde hace años un parlamento en funciones porque fue desconocido por el Gobierno. Desde su elección en 2015 no ha entrado en vigencia ninguna de sus leyes o acuerdos los cuales ni siquiera son publicadas en gaceta. El presupuesto público del gobierno fue presentado hace dos años en el Tribunal Supremo y el año pasado en la Asamblea Constituyente, por lo que el parlamento legítimo no ejerce siquiera un control administrativo. Mucho menos pudo designar a nuevos Magistrados del TSJ y Rectores del CNE como es su atribución exclusiva. Hoy el vicepresidente del año pasado de ese parlamento está siendo perseguido judicialmente y se encuentra asilado en la embajada chilena, mientras que el presidente del mismo período se encuentra fuera del país con su familia por razones de seguridad. Es un país en el que los presos políticos se cuentan por centenares, es un país en el que se masacró impunemente a un pueblo matando a jóvenes simplemente por protestar. No es el mismo país de 2015, esta vez el fraude ya se cometió anticipadamente como evidencian los resultados de las recientes elecciones regionales y municipales. Quien hoy diga que el fraude se combate con votos debe ver el caso de Andrés Velásquez en Bolivar en el que se comprobó su victoria con las Actas electorales pero estas fueron forjadas para voltear el resultado. Quien hoy diga que la ANC no podrá destituir a ningún presidente electo, que recuerdo el caso del gobernador Guanipa en Zulia quién fue proclamado pero nunca fue juramentado y no pudo ejercer. O quizá deba recordarse lo qué pasa con la propia Asamblea Nacional, que no ha sido reconocida nunca por el régimen.

Es por todo esto que da vergüenza que algunos crean que el problema es la fecha o la habilitación de tal o cual candidato. Estamos en dictadura abierta, en la que el tirano ya pagó el costo de ser tirano y no tiene nada que perder. Siendo así, lo único que tenemos a nuestro favor es que el mundo lo desconoce, tanto a él como a la elección ya convocada. Por eso mal podemos nosotros reconocerlo y darle lo único que no tiene, que es legitimidad. Nos toca seguir resistiendo hasta lograr elecciones verdaderamente libres en Venezuela, sin ANC, sin Tibisay Lucena y sin Maduro. Es la hora del pueblo y de una unidad subversiva que tenga como propósito irrenunciable el rescate de la democracia y de la vigencia de la Constitución en Venezuela.

José Ignacio Guédez
Secretario General de La Causa R