Consejo afectuoso al Ministro de Energía Eléctrica, por Alfredo Maldonado

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Apague la luz y váyase, general, se lo digo así, de pana, entendiendo perfectamente que la culpa no es suya sino de los saboteadores que, seamos sinceros, le están ganando. Quizás haya leído usted –si es que tiene gente dedicada a cuidar su imagen pública y política- algunos comentarios que en notas varias he hecho sobre usted y el despiporre eléctrico del país.

 

Si las ha leído, y si no se las han tergiversado en algún malintencionado informe, se habrá dado cuenta de que he tratado siempre de ser comprensivo con usted y el enorme problema que le pusieron encima. Nada sencillo, después del montón de millones de dólares que bandidos y aprovechadores variados despilfarraron o simplemente se metieron en sus bolsillos. Le dejaron el lío armado y a gozar la plata mal habida, de eso no lo culpo a usted.

 

Pero, la verdad sea dicha, esto ya no da para más –en estos momentos le escribo, como los buenos románticos del siglo XVIII (18, para ser más exactos) a la luz de una vela y mientras dure la batería de mi computadora bolivariana –sí, es de las que CANTV vendía en mejores tiempos con facilidades de pago y que ya no tiene, igual que tampoco un servicio regular de internet, el de los teléfonos de cable mas o menos se aguanta dependiendo de dónde haga o reciba la llamada; en mi casa, por ejemplo, en la fachada no pero en la parte de atrás mas o menos, en casa de mi hijo en la casa como tal nada, pero caminando unos metros calle arriba sí aunque con ruido; en casa de mi cuñado sí siempre y cuando usted se acerque al barranco de enfrente o se monte al techo de la casa. Y que conste, no son mansiones, casitas humildes sin mayores pretensiones.

 

Créame que no es nada cómodo, y le pido disculpas, pero después de horas sin electricidad, y de varios días en los cuales se va y viene con perversidad digna de mejor causa, y tras años de aguantarme apagones por esta zona que me han convertido en coleccionista de velas –no tanto de linternas porque las baterías, cuando se consiguen, cuestan una y parte de la otra- y, además, entrenado en cuidarlas porque tampoco se consiguen ni baratas ni con facilidad.

 

Sigamos con lo nuestro, respetado general, de verdad creo que es hora de disfrutar un merecido descanso, que venga otro a calarse la furia de los saboteadores que, sin duda, la tienen cogida con usted y su ministerio. Y ahora resulta, por lo que usted y el general Ministro del Interior dijeron estos días, que hasta la naturaleza sabotea, porque mientras ha llovido en todas partes y hasta un oleaje gigantesco, bravo y asesino azota las costas de la patria, sobre las represas nada y entonces están casi sin agua y los andinos y maracuchos se quedan sin electricidad y protestan, y ya sabe usted cómo son, que no atienden ni entienden explicaciones.

 

Amable ha sido usted, que trata de explicarles el problema natural que en cualquier parte puede pasar, hasta en Cuba, y les pide un poquito de paciencia, y ellos responden quemando cauchos en las calles, como si con eso fuera a volver la luz.

 

Su colega el Ministro del Interior, y creo que usted mismo, habló de poner a funcionar las plantas termoeléctricas que prudentemente compró el fallecido comandante Chávez –a Cuba o a través de los camaradas cubanos, si no recuerdo mal-, y resulta que explotan y se producen incendios, yo no sé cómo usted aguanta esa mecha, y me perdona el inoportuno refrán, hablar de mechas en tierra de saboteadores, lo comprendo y acepto, es de mal gusto.

 

Ni siquiera reclamo a los trabajadores de Corpoelec, ni aún a los que siguen siendo chavistas –alguno quedará, ¡hasta en Polar hay chavistas, persistencia revolucionaria!- porque se que cuando tienen botas de trabajo no tienen guantes, cuando tienen guantes (que no estén rotos) no consiguen repuestos, cuando disponen de repuestos el camión se les accidenta y al de reemplazo le falta gasolina, problemas así según ellos mismos comentan, aparte de la cuestión de los sueldos, en eso no me meto porque imagino que usted hace lo posible pero en Miraflores mucho hablan de salario mínimo, de salario integral y otras pequeñeces, y mucho del tal petro, pero de lo que deben cobrar especialistas como los que usted tiene a su cargo o los de Pdvsa, por sólo citar dos casos, de eso no hablan, son cuentas que parece que no se sacan –por cierto, ¿quiénes son los ministros de Hacienda y de Planificación en estos tiempos en los cuales el Presidente quiere que votemos por él? Yo creo que son saboteadores, porque no se puede ser tan torpe ni estar tan equivocado salvo queriéndolo.

 

Que venga otro a enfrentarse a los feroces saboteadores eléctricos, fanáticos peligrosos dispuestos incluso a jugarse la vida pues algunos, según usted mismo ha informado, han muerto en el ejercicio de sus perversos actos que afectan democráticamente a todos los ciudadanos venezolanos.

 

Apague su luz, Ministro, que seguro no le falta -¡eso si ya sería el no va más, aunque en socialismo todo es posible!- y váyase a su casa, o pídale al Presidente algún cargo menos comprometido y no sujeto a tan persistente sabotaje –por ejemplo, el recientemente reabierto Consulado en Miami, ciudad donde, me cuentan, se vive muy bien y hasta queso de telita se consigue-, algún cargo que le permita servir tranquilamente a la patria sin ser destinatario de los malos deseos y maldiciones de tantos venezolanos que, por no poder irnos, seguimos siendo víctimas del diario sabotaje eléctrico.

 

Me recuerda su caso un poco lo que pasó, años atrás, a Freddy Bernal, cuando después que como Alcalde de Caracas diseñó un excelente plan de recolección de desechos, con horarios y renovación de unidades, y hasta campaña de educación de los ciudadanos, tuvo que abandonarlo porque Hugo Chávez nunca le dio los reales que no sólo le había prometido para la realización del programa, sino que además le debía.

 

Tengo la impresión de que también a usted lo han dejado estancado entre falta de dinero –pues lo despilfarraron antes que le echaran a usted esta vaina de encargado y pagapeos de la electricidad-, y quizás lo mejor, lo saludable para usted, es cambiar de enchufe, y que sea otro el que meta los dedos y reciba sus corrientazos –tampoco será siempre, a veces, como usted sabe y ha padecido, los saboteadores han actuado antes y no hay riesgo alguno de chispazos ni sustos similares.

 

PD.: le comento que tardé en enviar este artículo-carta porque desde que logré terminarlo sufrí apagones y el aparato ése de conexión a ABA no funcionaba, tenía luz y el aparato operativo pero sin internet, o tenía electricidad y conexión a internet, pero no lograba conectarme a La Patilla, ni a Gmail ni a nada

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