Carlos Julio Peñaloza: ¡Es la partida de nacimiento, estúpido!

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Venezuela ha buscado sin éxito deshacerse de la mafia criminal que la ha secuestrado. Muchos intentos se han hecho, incluyendo denuncias, referendos revocatorios, elecciones, protestas, insurrecciones populares, presión internacional y rebeliones militares. Todas han fallado porque el régimen ha contado con ingresos petroleros para sobornar a altos jefes militares y políticos esquiroles colaboracionistas, otorgándoles franquicias e impunidad para el saqueo y el tráfico de drogas. Simultáneamente controla a un importante sector del pueblo más pobre por medio de los claps y el carnet de la patria. Huyendo del saqueo, el hambre y la inseguridad, más del 10% de nuestros compatriotas se han visto obligados a emigrar como refugiados a otros países. Para escapar de esta pesadilla es necesario destituir a Nicolás Maduro, un usurpador que ni siquiera es venezolano.

La situación se hace cada vez más insostenible, la destrucción de PDVSA reduce el flujo de caja de la mafia gobernante, la presión internacional crece, Maduro y sus principales secuaces han sido denunciados ante la CPI, el presidente Smartmatic denunció fraude electoral, el hambre y la miseria se disparan y la arrechera contra el régimen se desborda. En medio de este escenario el affaire de la nacionalidad de Maduro renace como ave fénix es la bala de plata que fulminara al incubo extranjero que intenta destruir a Venezuela.

El tema ha saltado a la palestra de manos del expresidente colombiano Andrés Pastrana, quien ha declarado no tener dudas que Maduro es su paisano, por tener madre colombiana y al efecto muestra documentos. Pastrana se queda corto, el indocumentado además de ser hijo de colombiana, nació en Colombia de padre arubeño. Lo dicho no son especulaciones, son hechos comprobables. Maduro declaró en TV que su padre era un judío de Aruba. Las gacetas oficiales de Venezuela no registran la nacionalización de su papá y por lo tanto la cedula de identidad venezolana que portaba era falsa.

Nicolás Maduro viola el artículo de la Constitución que prescribe que el presidente de Venezuela debe haber nacido en el país y no tener otra nacionalidad. Esta acusación data de su elección fraudulenta en 2013 con apenas 50,6% de los votos. En esa oportunidad Henrique Capriles, basado en investigaciones de Walter Márquez, denunció que el falso ganador no era venezolano y que había cometido fraude en esos sufragios gracias al control del CNE y el sistema de votación de Smartmatic. Maduro y el CNE se hicieron los locos, no se investigó y el tema fue olvidado.

Previamente el expresidente Carlos Andrés Pérez había sido acusado de ser colombiano fue obligado a presentar públicamente su partida de nacimiento para ser revisada por expertos. Maduro se ha negado a hacerlo, alegando haberlo hecho ante el CNE, cuando introdujo su candidatura. El CNE se niega a someter ese documento a verificación de expertos para finiquitar esta duda de interés nacional, limitándose Tibisay Lucena a mostrar una fugaz toma del documento en TV en entrevista que concedió a Vladimir Villegas. La Tibi no es muy ducha en tecnología y juraba que con su prestidigitación ante la cámara demostraba que tenía la partida de nacimiento sin permitir su lectura. Evidentemente algo ocultaba. Ella sabía que el documento contiene detalles que la dejarían en evidencia y debía mantenerlo oculto para no evidenciar su complicidad.

La Lucena no sabía que es muy fácil, con un teléfono inteligente, hacer captura de video de imágenes que aparecen en la pantalla chica y eso ocurrió echando por tierra la argucia de la secuaz de Jorge Rodríguez. El registro digital de las imágenes de esa entrevista se pudo revisar en detalle a cámara lenta. Al mostrar la partida de nacimiento fue posible tomar fotos claramente legibles de ese documento. Esas fotos revelaron detalles sorprendentes. Por Ej. la difunta declaró ser venezolana nacionalizada al presentar a su hijo ante el registro civil. Su nombre no aparece entre las personas nacionalizadas en Venezuela, por lo tanto, ella mintió. Su falso testimonio hace nula la partida de nacimiento de Maduro y lo inculpa como un usurpador. Por lo expuesto Maduro tiene razones personales para no mostrarla porque demostraría que no es venezolano. Ese ocultamiento pone en duda la legalidad de su mandato y su pretensión de ser reelegido.

Luego de la campaña electoral de 2013, Henrique Capriles canto fraude, pero luego prohibió hacer protestas callejeras a sus seguidores. Poco después tuve oportunidad de preguntar al ex candidato en persona, porque no había solicitado la identificación de Maduro antes de las elecciones. El me respondió que la MUD consideraba el asunto irrelevante y que no había pruebas para acusarlo. Además, señaló que si Maduro presentaba sus documentos quedarían en ridículo y no quería correr ese riesgo. Esa asombrosa conversación la publique en un artículo titulado “Tres preguntas a Capriles”

Carlos Julio Peñaloza: Tres preguntas a Capriles

 

Otra línea de defensa de Maduro es alegar que al Estado venezolano le corresponde la carga de la prueba, es decir demostrar que el no es venezolano. Para rebatir esa falacia en el año 2016 escribí un artículo sobre el tema que titulé “La Partida….”, que recomiendo leer pulsando el link abajo.

Carlos Peñaloza: La “partida”…

 

Leguleyos alegan que la carga de la prueba recae sobre la oposición que debe probar su acusación contra Maduro. En materia de nacionalidad, el “onus probandi”, o la carga de la prueba, no corresponde a las autoridades del país donde se encuentre ilegalmente un individuo, sino a la persona que debe presentar documentos que lo identifiquen. De acuerdo con la ley la carga de la prueba recae sobre la persona que alega la parte afirmativa de una proposición.

En este caso no hay ninguna imputación, sino una exigencia de la CN que establece que los candidatos deben probar ser venezolanos por nacimiento y no tener otra nacionalidad para poder participar en elecciones presidenciales y con más razón aun antes de asumir el poder. El CNE fue cómplice al no verificar el documento presentado por Maduro. Posteriormente la maniobra de ocultamiento fue respaldada por politiqueros de oficio quienes se opusieron a que la AN investigara alegando que ese documento era privado y no “relevante”. Cuando se aclaró que la partida de nacimiento es un documento público, que puede ser consultado por cualquier persona, la presión popular obligó a la AN a actuar simulando investigar el caso. Posteriormente en el congreso la MUD en lugar de profundizar la investigación suspendió por estupidez o complicidad los informes de esa búsqueda. ¿Quién dio la orden?

El tema de la nacionalidad de Maduro ha vuelto a renacer como el Ave Fénix y pende de nuevo, cual Espada de Damocles, sobre la cabeza del obeso chofer de autobús a quien llamo “el indocumentado”. Este calificativo se aplica a la persona que carece o no presenta documentos legales de identificación personal que acrediten su identidad y nacionalidad. El TSJ debe abocarse a este tema y las FAN deben exigir el cumplimiento de la Constitución nacional. Esta vez no deben cometerse estupideces fatales. Maduro debe ser destituido por destruir a Venezuela, a las FAN, entregar la soberanía nacional y afirmar falsamente ser venezolano y tener una sola nacionalidad.

@GenPenaloza