Sin electricidad no hay desarrollo, por Rafael Piña Pérez

thumbnailRafaelPiñaPerez

“Debemos prestar una atención singular al desarrollo de la electrificación en la industria, del transporte y la agricultura: Vladimir Ilich Lenin, Tesis de Abril de 1918, Obras Escogidas, Tomo II”

Iniciamos este artículo con un pensamiento del fundador del Estado Soviético Vladimir Lenin, quien dio una importancia esencial al uso de la electricidad en el desarrollo industrial, agrícola y en el transporte. Hoy vemos que quienes se consideran seguidores del marxismo y del leninismo, no han asimilado esta elección, si tomamos en cuenta de que el sistema eléctrico nacional, en vez de fortalecerse, se ha venido deteriorando velozmente ante la falta de mantenimiento y ampliación de la capacidad instalada que demanda el desarrollo económico nacional y el crecimiento de la población. De 34.000 megavatios instalados en el país entre hidroelectricidad y termoelectricidad, apenas unos 11.000, es decir un tercio, está activo. La demanda está por encima de la capacidad de generación, además de la falta de mantenimiento de la transmisión y distribución del fluido eléctrico. De allí los racionamientos no anunciados y los bajones que vienen causando daños a los artefactos eléctricos de las familias y a la producción nacional de bienes y servicios del aparato productivo. Son mil millonarias las pérdidas económicas que ocasionan diariamente las fallas del sistema eléctrico nacional. Son sumas prácticamente inmensurables.

Son inmensurables las consecuencias de las deficiencias del sistema eléctrico en la sociedad, a las pérdidas económicas se agregan lo que es más grave, esto es, la salud de los venezolanos con enfermedades que no pueden ser adecuadamente atendidas por interrupciones del servicio eléctrico en hospitales, afectando funcionamiento de aparatos, además de la carencia de insumos médicos y medicinas que vienen causando muertes en recién nacidos, niños y adultos. Se agrega también la desnutrición por escasez y carestía de los alimentos que se agrava por la hiperinflación. Cerca del 90% de la población venezolana apenas puede cubrir entre un 1 y un 3% de la canasta básica familiar que para el mes de Febrero de 2018 se ubica en más de 35 millones de bs mensual – CENDAS–. La pobreza general, crítica y extrema se ha venido agravando progresivamente en estos 19 años de destrucción de la economía y la democracia. Este desastre no tiene parangón con ningún otro estadio de la vida republicana del país. Han manejado cerca de un billón de dólares de reservas internacionales, con el boom de los precios del petróleo más alto de nuestra historia petrolera. Entre los fondos parafiscales FONDEN y BANES, y el control cambiario que lleva 15 años, se han robado y despilfarrado más de 450.000 millones de dólares. Los recursos presupuestados en los últimos años para el sector eléctrico, también se los han robado, el país ha sido saqueado.

La falta de mantenimiento de todo el sistema eléctrico y la escasa inversión para aumentar la capacidad instalada en generación, transmisión y distribución, ha venido generando las frecuentes suspensiones del servicio y variaciones también frecuentes en la intensidad del fluido eléctrico. Estas fallas han venido siendo irresponsablemente atribuidas a supuestos sabotajes, nunca han mostrado a los saboteadores y a las instalaciones saboteadas. Es la práctica común en los regímenes ineptos y corruptos de achacar a los demás de los desmanes de su ineficiente e ineficaz gestión de gobierno. Acuden a una sistemática sarta de mentiras al mejor estilo de Joseph Paul Webbels, quien fuera ministro de propaganda nazi y a quien se le atribuye la expresión de que una mentira repetida muchas veces, se convierte en verdad. Estimo que estos señores del poder castro chavista madurista han superado al sr. Webbels con sus persistentes mentiras.

*Economista, profesor universitario, ex presidente de Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia, Miembro de Venezuela Positiva.