El Frente de Liberación Nacional y el Partido Político en Armas… SERÁN DERROTADOS, por José Machillanda

José Machillanda  @JMachillandaP
José Machillanda @JMachillandaP

El FLN no pudo ser el brazo amado que instaurara el comunismo en Venezuela en la década de los sesenta, debido a que el liderazgo político fue capaz de responder política, militar y estratégicamente a las pretensiones de Kruschev dirigidas por Castro, para hacer de Venezuela un país comunista. Fue el liderazgo político democrático, con sentido de la historia, pero sobre todo con coraje cívico quien derrotó junto a unas Fuerzas Armadas preparadas para la defensa del Estado-Nación, a un grupo de fascistas que tenían como norte la Revolución Rusa y la vergonzosa imposición de unos desalmados cubanos, que impusieron por la vía del crimen, el fusilamiento, el temor y el amedrentamiento, la dictadura comunista vergonzosa de América Latina.

El líder político en América Latina ha tenido que confrontrar la penetración rusa y china. Para ello se requiere una claridad con relación a la democracia posible en cuerpos sociales distantes de la cultura política, de la organización como sociedad civil y de la responsabilidad ciudadana, todo como consecuencia de un complejo proceso cultural y educativo que no ha podido centrarse en la aprehensión de la información de los valores reales de la democracia y su trascendencia para el devenir de los pueblos. El liderazgo tiene, entonces, una enorme deuda en la responsabilidad de construir procesos de aprehensión de conocimientos sobre el líder, entendido como un sujeto que adquiere autórictas por vía del epísteme y de la doxa.

El líder político para 2018 parece que no entiende por ignorancia o por torpeza, para los efectos son lo mismo, que un proceso de regresión a lo interno de la Academia Militar con gran complicidad de las cúpulas militares llevó al establecimiento del militarismo en Venezuela con el golpe del 4F, y peor aún con el del 27N, ya que “Si se habían alzado los Tenientes y Capitanes, ¿Por qué no alzarse los Generales y Almirantes”. Desde entonces y después del Momento Político-Militar Revolucionario de 2002, el estamento militar de Venezuela se convierte en cuerpo armado bajo una relación de dominio-sumisión, instrumentada por Chávez con la activación del comisario político, del delator y del caporal.

Esa organización se autodestruyó, conmociona y fractura a tal extremo que en sus tareas de profundización del empleo del militar en funciones de gobierno, la destrucción de la pirámide ocupacional y la preeminencia de la relación militar con Cuba, surge una organización armada al servicio de la revolución. Es decir, el partido político en armas como gobierno reemplazó a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, con la que soñaron los comunistas quienes fueron derrotados política y militarmente por el estamento militar venezolano en 1973.

2018, en especial el 20 de mayo, es una fecha clara con la cual juega el post-chavismo para instalar en Venezuela el Estado Comunista, que no tuvo una Fuerza Armada de Liberación Nacional, pero que ahora cuenta con un cuerpo armado al servicio de una ideología extranjerizante, pero -más grave aún- con una falta de óptica y perspicacia política de líderes democráticos para que comprendan la gravedad y peligrosidad que sufriría Venezuela después del 21 de mayo. Tal perspectiva obliga a mujeres y hombres que tienen responsabilidad de dirigencia en el momento actual, a crear un cuerpo de acciones que alerten y propongan soluciones tales, que se impida semejante exabrupto después del hecho electoral írrito y fraudulento del 20 de mayo.

Es liderazgo con sentido de la historia lo que demanda Venezuela hoy 27 de marzo de 2018. Es liderazgo entendido como motor funcional lo que requieren las mujeres y hombres del país, frente a la atorrante y perniciosa propaganda de los grupos chavistas y post-chavistas. Son los líderes quienes como conductores deben operar sobre la colectividad, para servir de guía y factor de organización que impida lo que se proponen, que desde ya declaran que “Nunca entregarán el gobierno”. Es ese liderazgo como conductor quien tiene que darle real importancia al atrevimiento de quienes aún creen que se puede votar.

Liderazgo y/o líderes que revisen la historia, que comprendan el grave proceso de regresión del cuerpo armado de Venezuela, conductores que se afiancen en el gentilicio venezolano y la Constitución, para que creando organización capaz de realizar participación política contendiente bloqueen la pretensión de una revolución socialista fracasada, que aún piensa que puede seguir engañando al venezolano como consecuencia de una guerra psicológica, de la manipulación por la vía del hambre y la miseria exponencial, lo que hoy caracteriza el tiempo previo al 20 de mayo.

El partido político en armas será derrotado por una sociedad participante y por un liderazgo innovador, que rechazan abiertamente la componenda del hiato Maduro-Padrino, que se han creído mediante la miseria exponencial y la calamidad político-social pudieran establecer el comunismo. Se equivocan. A lo interno del cuerpo social ya hay consciencia de la desgraciada realidad a la que se someten a los pueblos para instaurar revoluciones, distantes de lo que quiere y piensa el ciudadano, que sólo responden a los intereses de sus jerarcas y lejanas a la realidad del mestizaje político-social del venezolano.

Es original,

Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO
@J MAchillandaP
Caracas, 27 de marzo de 2017