Rusia: la mano que mece la cuna de Maduro, por Gustavo Azócar Alcalá

Gustavo Azócar Alcalá @gustavoazocara
Gustavo Azócar Alcalá @gustavoazocara

 

Vladimir Putin no tendrá tiempo de celebrar en grande su más reciente triunfo electoral. El presidente de Rusia, quien el pasado 18 de marzo “ganó” los comicios para un nuevo período de 6 años, tendrá que dejar las botellas de champaña en la nevera. Catorce países de la Unión Europea se acaban de poner de acuerdo para expulsar de sus respectivas naciones a una gran cantidad de diplomáticos rusos. ¿La razón? Creen que Putin está involucrado en el atentado criminal cometido contra  Sergei Skripal, un ex espía ruso que fue envenenado junto a su hija de 33 años, el pasado 4 de marzo, en un extraño incidente ocurrido en Salisbury, una ciudad del Reino Unido.

Putin, a quien la Comisión Electoral Central (CEC) de Rusia declaró oficialmente como vencedor de las elecciones presidenciales del 18 de marzo, con el 76,69% de votos, ha dicho que su gobierno no tiene nada que ver con el envenenamiento de Skripal. Pero las evidencias encontradas por las autoridades británicas en la escena del crimen, son tan demoledoras, que ninguno de los mandatarios de la Unión Europea le cree. El gobierno de EEUU, presidido por el inefable Donald Trump, quien como ya se sabe, ganó las presidenciales de 2016 con la colaboración del camarada Putin, a través de una fábrica de Trolles y una escuela de Hackers ubicada en San Petersburgo, tampoco parece creer en la versión del Kremlin.

Prueba de que nadie cree en Putin, es el hecho de que EEUU acaba de anunciar la expulsión de 60 diplomáticos rusos en respuesta al atentado sufrido por el ex espía Sergei Skripal, quien fue hospitalizado el pasado 4 de marzo tras ser expuesto a un agente químico. Pero no solo USA está expulsando de sus tierras a los empleados de Putin. Estonia, Letonia y Lituania anunciaron la expulsión de varios diplomáticos rusos. Holanda decidió expulsar a dos oficiales de inteligencia rusos. Rumanía expulsó a otro diplomático ruso.

Y para no quedarse atrás, Londres expulsó a 23 diplomáticos rusos. Ucrania anunció que expulsará a 13. Italia expulsara a 2 más. Francia hará lo mismo con otros 4. Alemania también ordenó expulsar a 4. Y en las próximas horas, cada una de las diferentes naciones que integran la UE probablemente hará lo mismo, con lo cual, el aparato diplomático y de espionaje de Vladimir Putin quedará severamente diezmado al menos en Europa y Estados Unidos.

¿Quién era Sergei Viktorovich Skripal?

Skripal era un oficial de inteligencia ruso nacido el 23 de junio de 1951. Trabajó como agente doble para el Reino Unido durante la década de 1990 y principios de 2000. En diciembre de 2004, fue arrestado y luego procesado, declarado culpable de alta traición y sentenciado a 13 años de prisión. Se estableció en el Reino Unido en 2010.

El 4 de marzo de 2018, él y su hija Julia, que lo visitaba en Reino Unido, fueron envenenados con un agente toxico conocido como Novichok. El 12 de marzo de 2018, la primera ministra británica Theresa May identificó el agente nervioso utilizado en el ataque y aseguró que era de fabricación rusa.

Skripal comenzó a trabajar para el Reino Unido (MI6) en 1995 y transmitió secretos de estado, como las identidades de los agentes de inteligencia rusos que trabajan en Europa. Luego de haber sido sentenciado y liberado, había pedido al Kremlin que le permitiera volver a Rusia para poder visitar a sus familiares, según ha confirmado un amigo de su infancia en la BBC.

Pero Putin no quería que el ex agente ruso regresara a su país antes de las elecciones presidenciales del 18 de marzo de 2018. Al parecer, Skripal tenía muchos secretos que contar sobre Putin y su gobierno. La prensa rusa estaba detrás de la historia de Skripal. Así que mucho antes de que el ex agente volviera a Rusia y hablara a los medios y a los periodistas, alguien con mucho poder en el Kremlin ordenó su asesinato.

Rusos en Venezuela

Mientras la UE expulsa a decenas de diplomáticos y agentes de inteligencia rusos de sus países, en Venezuela, los empleados de Vladimir Putin siguen haciendo su trabajo con un propósito muy claro: aumentar la dependencia económica, financiera y militar de este país suramericano hacia Rusia. En Venezuela, como todo el mundo lo sabe, el control político e ideológico lo tiene Cuba. Pero el poder económico y electoral lo tienen los rusos.

Un reportaje escrito por Simón Shuster, para la revista Time, reveló la semana pasada la estrecha relación que hay entre la criptomoneda petro, lanzada con bombos y platillos por Nicolás Maduro, y el gobierno de Vladimir Putin. Sí. Aunque parezca mentira, el petro, no es una invención venezolana, es una invención rusa. La criptomoneda venezolana, que acaba de ser penalizada por las autoridades de EEUU, no es otra cosa que un mecanismo financiero ideado por los rusos para tratar de violar las sanciones impuestas contra ese país por Estados Unidos y la Unión Europea.

Time reveló que detrás del petro están dos de los consejeros rusos de Maduro, Denis Druzhkov y Fyodor Bogorodsky, a quienes el presidente agradeció por ayudar en su lucha contra el “imperialismo” estadounidense. Los dos asesores “tienen vínculos con los principales bancos rusos y multimillonarios cercanos al Kremlin (…) De acuerdo con un ejecutivo de un banco estatal ruso que se ocupa de las criptomonedas, los principales asesores del Kremlin han supervisado el esfuerzo de Venezuela con el Petro y el presidente Vladimir Putin le dio su apoyo desde el año pasado”. 

Rusia no sólo asesoró en la creación del petro en Venezuela. También está trabajando en la creación de un criptorublo y está alentando a otros países que se han declarado como enemigos de EEUU a que hagan lo mismo. “El reinado del dólar debe terminar”, dijo Andrei Kostin, el jefe de VTB, el segundo banco más grande de Rusia.

El plan de Vladimir Putin es inundar el mercado financiero mundial con criptomonedas que le permitan a Rusia burlar las sanciones impuestas por EEUU. El petro es la primera de muchas criptomomedas que empezaran a ver luz en los próximos meses. Actualmente hay más de 1.500 criptomonedas en todo el mundo con un valor combinado de más de $ 320 mil millones de dólares, según CoinMarketCap.com , empresa que rastrea este mercado.

La crisis financiera que afecta a Venezuela, la escasez de divisas y la caída de la producción petrolera,  ha hecho que el régimen de Maduro dependa de Rusia para obtener préstamos e inversiones. Venezuela comenzó la venta oficial del petro el 20 de marzo. Maduro espera recaudar hasta $ 6 mil millones de dólares, dinero que espera utilizar para la campaña electoral con miras a las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 y para tratar de salvar una economía que está al borde de la ruina.

Time dijo que los empresarios rusos, Druzhkov y Bogorodsky, se reunieron con Maduro el 20 de febrero para discutir los preparativos del lanzamiento del Petro. Al día siguiente, el 21 de febrero, Maduro envió a su ministro de finanzas, Simon Zerpa, para informar al gobierno ruso sobre los resultados. Zerpa se reunió ese día en Moscú con el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, y otros funcionarios del Kremlin.

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Buque espía ruso en Trinidad y Tobago

Rusia no ha perdido su interés en Venezuela. Todo lo contrario, ahora es cuando los rusos harán lo que sea para empoderarse en este país más de lo que ya lo han hecho. El pasado 25 de febrero de 2018, medios internacionales revelaron la presencia de un barco espía ruso a 600 kilómetros de las costas venezolanas. La nave, el buque espía Viktor Leonov, es considerada una amenaza a la seguridad para los cables de comunicación subacuática de EE.UU.

Periódicos y portales informativos del mundo entero dijeron que el buque ruso de recolección de inteligencia Viktor Leonov regresó a Trinidad y Tobago por segunda vez este año y estuvo atracado cerca del hotel Hyatt, en la capital de la isla.

El buque espía es el mismo barco que ha visitado varias veces La Habana, Cuba, para intercambiar información con el régimen de Raúl Castro. La última visita oficial a la isla de Cuba fue el 20 de enero de 2015, un día antes del inicio de las históricas conversaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba para normalizar las relaciones diplomáticas.
El investigador Daurius Figueira dijo que una de las razones por las que el barco pasaba por Trinidad y Tobago es la proximidad de ese país con Venezuela: “El presidente venezolano, Nicolás Maduro, está muy cerca de Rusia e Irán, que están involucrados en el conflicto en Siria”, dijo Figueira. “Incluso con las sanciones impuestas a Venezuela por el presidente estadounidense Donald Trump, Rusia continúa mostrando solidaridad con Maduro perdonando su deuda con Rusia.

El investigador dijo además que “Rusia es el principal proveedor de ayuda militar, junto con el apoyo financiero y técnico a las fuerzas armadas venezolanas. Con un total de más de 11 mil millones de dólares, Venezuela representa el 75 por ciento de las ventas militares extranjeras totales de Rusia en la región”.

MADURO EN RUSIA

Los lazos entre Nicolás Maduro y Vladimir Putin están a la vista. En junio de 2013, apenas 2 meses después de haber ganado las elecciones, Maduro hizo una gira de cinco días a Nicaragua, Rusia y Bielorusia. En enero de 2015, Maduro regresó a Rusia. Durante esa gira, el ex chofer del Metro de Caracas también viajó a China, Irán, Arabia Saudita, Qatar, Argelia y Portugal.

El 12 de febrero de 2015, el Ministro de la Defensa Ruso llegó a Caracas. Serguéi Shoigú -ministro de Defensa ruso, se reunió con Nicolás Maduro y con el ministro de defensa venezolano, Vladimir Padrino. Durante su encuentro, Serguéi Shoigú y Vladimir Padrino acordaron organizar una entrada amistosa de buques rusos en los puertos venezolanos. Además, el ministro de Defensa ruso aceptó la invitación de su homólogo venezolano para que Rusia participe en ejercicios militares de las fuerzas de defensa antiaérea y en maniobras de tiro del lanzacohetes múltiple ruso BM-30 Smerch.

En junio de 2015, Maduro volvió a viajar a Rusia. El presidente venezolano estuvo en Moscú para celebrar el 70 aniversario de la victoria del ejército ruso sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

En abril de 2017, el ministro de la defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, viajó a Rusia con la excusa de participar en la VI Conferencia de Seguridad Internacional organizada por Federación Rusa. Padrino y el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, hablaron de las compras militares de Venezuela a Rusia y de la proyección de la OTAN en Latinoamérica.

En octubre de 2017, Nicolás Maduro volvió a viajar a Rusia. El ex chofer del Metro de Caracas participó en la cumbre mundial de energía y se reunió con el presidente Vladimir Putin. No se descarta que antes del 20 de mayo de 2018 se produzca una nueva visita de Maduro a Rusia (la 5ta en 6 años) o una visita de Vladimir Putin a Venezuela. La idea es utilizar al presidente ruso en la campaña electoral venezolana.

Rusia es, por tanto, la mano que mece la cuna de Nicolás Maduro. En los últimos 17 años los gobiernos de Chávez y Maduro ha gastado más de 205 mil millones de dólares para adquirir material bélico, de acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la paz de Estocolmo (Sipri). La mayor parte de ese dinero se ha ido a Rusia. Los rusos ya no sólo proveen el material de guerra, sino también asistencia financiera para crear el petro y para auxiliar económicamente a un país que está en quiebra. Los rusos también están “asesorando” electoralmente a Maduro. Una fábrica de trolles y una escuela de hackers ubicada en San Petersburgo, propiedad de empresarios amigos de Putin, trabaja para el régimen venezolano desde 2017, cuando se llevaron a cabo las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente.

Putin acaba de “ganar” las elecciones del 18 de marzo con 76% de los votos luego de acabar y sacar del camino a todos los opositores que le disputaban el poder. Maduro está haciendo exactamente lo mismo. El 20 de mayo de 2018, en unas fraudulentas e inconstitucionales elecciones presidenciales adelantadas, Maduro quiere ser reelecto con un 76% o más, como lo acaba de hacer Putin. Para eso cuenta con el apoyo de los rusos que no sólo saben cómo trampear elecciones, sino que también saben cómo envenenar a enemigos como Sergei Skripal.

 

San Cristóbal, 27 de marzo de 2018