Venezuela 1953, por José Guerra

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En 2018 el ingreso promedio de los venezolanos será el mismo que tuvimos en 1953. Ha sido tal la destrucción de Venezuela que pareciera que el país se hubiese detenido en el tiempo. De acuerdo con estimaciones confiables, solamente entre 2013 y 2018 la economía venezolana habrá perdido cerca del 40% de su producto interno bruto. Ningún país había sido sometido a semejante nivel de aniquilamiento como el experimentado por Venezuela, sin que haya mediado un conflicto bélico abierto o sufrido una catástrofe natural. La catástrofe de Venezuela es ideológica.

En 1953 gobernaba una dictadura encabezada por Pérez Jiménez, que Chávez se atrevió a catalogar como el mejor gobierno que tuvo Venezuela hasta que él asumió el poder. En ese año vivía el país un auge sin precedentes: la industria petrolera estaba en auge aumentando la producción de crudos, la construcción haciendo las obras de infraestructura que cambiaron la cara de las ciudades, venían los inmigrantes a trabajar y el país tenía una de las monedas más sólidas y demandadas del mundo. Pérez Jiménez se rodeó de un grupo militar altamente calificado y de una burocracia civil solvente. Su record de violación a los derechos humanos empañó todos los edificios y carreteras que construyó.

En 2018 gobierna Maduro y ahora la producción de petróleo está en picada, la infraestructura física del país está demolida, falta el agua potable y las fallas de la electricidad son diarias, los venezolanos emigran en masa y el bolívar literalmente no existe como moneda. La cúpula gobernante es altamente inepta y el gobierno ostenta un record en violación de los derechos humanos. Los elementos de la Fuerza Armada Nacional en funciones ministeriales han significado un rotundo fracaso. Estuvieron a su cargo la importación de alimentos y falta la comida, administraron el control de cambio y la corrupción fue monumental con la entrega de dólares, son los gerentes de la industria del acero y hoy las empresas están arruinadas y actualmente dirigen los ministerios de electricidad y petróleo y los resultados son un desastre total.

¿Qué hizo posible la ruina de Venezuela? Responder esta pregunta implica escudriñar en la forma en que pensaba Hugo Chávez. El presidente Chávez era una persona de un gran instinto político pero de ideas elementales. Nunca pensó en un país moderno sino en la Venezuela rural. Su ideal de país era Cuba, no Alemania o Noruega. Dispuso de recursos como nadie y ese dinero fue despilfarrado. Además se rodeó de gente que creyó que había llegado la oportunidad anhelada, para unos ejecutar una especie de venganza histórica y para otros, robar. Chávez nunca valoró que había que crear riqueza sino más bien que había que distribuir la ya existente y por eso lanzó aquella oleada de estatizaciones de empresas, hoy todas ellas quebradas. Cuando el tiempo haya pasado y decantado la historia se podrá apreciar en toda su magnitud el ejemplo más protuberante de un intento fallido de construir el socialismo, arrasando con todo lo que había. Con lo malo que era mucho y lo bueno que también lo era.