Digno es lavar pocetas, indigno ser taparrabos, @ArmandoMartini

Armando Martini Pietri @ArmandoMartini
Armando Martini Pietri @ArmandoMartini

 

Para desgracia de lavapocetas, taparrabos, y para quienes no son ni entienden en medio de la incertidumbre, carestía, inseguridad y creciente calentera, el tiempo de los políticos no es igual al tiempo del hambre. La mentira, como se sabe, tiene patas cortas y es más elástica que un chicle bomba.

Revolucionariamente minusválida y agonizante, Venezuela se va apagando como vela desgastada sin que los ciudadanos puedan hacer mucho más de lo que han hecho. En la tragedia han sido víctimas del embuste manipulador de encantos imposibles. Parte de los diputados a la Asamblea Nacional se las echaron al hombro, la abandonaron al igual que lo hicieron con el mandato ciudadano del 16J; sus sesiones se realizan sin el quórum requerido, y algunos salieron para no regresar. Las instituciones caen bajo el férreo control castrista constituyente, y los hermanitos consentidos ahora manejarán hasta la música.

De los pocos líderes -si no la única- que recorre el país y continúa al lado del pueblo llevándole un mensaje alentador, de esperanza y prosperidad, dando ejemplo a viajeros y parlanchines duchos en conversaciones, pero no en popularidad, es María Corina Machado.

Algunos cumpliendo órdenes la ignoran y subestiman. Pero el coraje, la dignidad no se esconden y la plataforma independiente Soy Venezuela florece sin pausa, vinculada, auténtica, sin vacilaciones, manteniendo intactos sus principios éticos, valores morales y coherencia ideológica, indoblegable a intereses e inmune a conveniencias; como escucha a los ciudadanos y dice la verdad sin disimulos, no puede claudicar, su vida y energía son los venezolanos.

La diáspora no puede estar mejor representada que con Diego Arria, Carlos Ortega, Antonio Ledezma, Asdrúbal Aguiar y otros distinguidos venezolanos, que insisten en rechazar el fraude constituyente siempre ratificando con emoción y convencimiento la posición de Soy Venezuela: primero salir de la dictadura para en transición democrática y con fe popular, convocar elecciones libres, justas y transparentes.

Venezuela dejó de ser país, para convertirse en parodia donde parientes, amigos y bandidos sinvergüenzas hacen negocios turbios. Son fruto de la corrupción, inmunes a las leyes y a la justicia, que no es para todos sino para quienes pueden pagarla. La indescifrable cuantía de dinero robado serviría para equiparar cargas, admitirían educación para jóvenes, permitirían la posibilidad para un servicio de salud capaz de aliviar enfermedades, se alimentarían niños y ancianos. Pero nos encontramos ante una generación incubada en la codicia inmoral de la riqueza mal habida a cualquier costo, no les importa el sufrimiento. ¡No tienen paz con la miseria!

El Frente Amplio/MUD sucumbe, se extingue, atiborrado de incongruencias, es un disparate en agonía, una mutación infeliz sólo para el frágil carnaval politiquero. Algunos de sus disfrazados continúan agazapados en diálogos lúgubres, en antesala como caimán en boca de caño para enchufarse al tramposo y perverso Frente Amplio Legitimador Chavistas Oportunistas Nacional, que disfruta momentáneamente de las migajas y limosnas de gloria que le permite el oficialismo, y las contribuciones financieras que usureros tenedores de bonos y demás hierbas pestilentes aportan interesados.

En este torbellino, de repente dos frases llaman la atención, como limpiar pocetas o ser taparrabos. 

El madurismo comunista ha criticado y, no conforme, insulta, a quienes se arriesgan lejos buscando mejor calidad de vida y futuro para sus hijos y que, entre los trabajos que realicen esté el de limpiar pocetas, les parece motivo de burla. Ninguna labor desmerita. Lo vergonzoso es robar al tesoro público, ser enchufados y bolichicos, cómplices cooperantes, violadores de los derechos humanos y taparrabos de la dictadura, eso sí es inmoral, degradante y bochornoso.

 

El fraude electoral convocado por la espuria constituyente castrista, es rechazado por muchos en el mundo, sin embargo, en el país algunos tontos útiles aún debaten entre asistir al convite maligno y procurarse despojos que les deje la arbitrariedad, y quienes consideran que no participar es un “auto suicidio”. Por allá en la madre patria Felipe González pidió al fingido opositor que no se convierta en el “taparrabos” del aspirante a ser reelecto.

Lo de lavar pocetas pareciera un trabajo poco digno e incluso deshonroso. Pero, ¿hay trabajos más escabrosos e incluso contaminantes, que el que hacen médicos estudiados y de gran experiencia, en las deterioradas e insalubres morgues venezolanas? ¿O el esforzado y noble que realizan los bomberos, siempre tragando humo y pestilencias, recogiendo personas quemadas? O el de los trabajadores y técnicos petroleros en los pozos bajo el sol implacable, llenos de aceite, y acechados por riesgos constantes cuando la gerencia ha olvidado la palabra mantenimiento y no se cumplen las medidas básicas, elementales de seguridad industrial. O el duro trabajo de los olvidados recolectores de desechos sólidos, ¿cómo aguantaríamos sin ellos?

Impúdico y asqueroso es hundir el bienestar de todo un país para designar amigos -no por méritos sino por bajar la cabeza-, en obsceno reciclaje de cargos, absolutamente ignorantes e incapaces que han logrado lo que el mundo consideró imposible, destruir una nación rica en recursos humanos y naturales.

Limpiar pocetas y mantener los baños limpios sin malos olores es un trabajo digno en cualquier lugar, excepto en Venezuela donde la ineficiencia es tal, que no se consiguen productos para higienizar ni asear. Una faena que ha permitido a quienes se han evadido de la barbarie desquiciada, no sólo ganarse decente la vida con buenos salarios, sino que algunos incluso desarrollan empresas de limpieza y mantenimiento con éxito y prosperidad. Pensar que los venezolanos de cualquier condición forzados por la calamidad desesperanzadora a irse van a pasar hambre, es no conocer la idiosincrasia que la torpeza socialista está dejando e incluso motivando a partir.

Debemos estar agradecidos con los países, donde nos reciben con afecto, aunque, preocupados por el infortunio que sufre Venezuela, gracias al castro-madurismo necio y absurdo, tan indocto que se burla de la inteligencia, al arrinconar profesionales y trabajadores experimentados, quienes, por la nefasta revolución, hoy refuerzan el desarrollo de esas naciones.

@ArmandoMartini