Problemas estructurales de la economía venezolana, por Nelson A. Pérez V.

 

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En estos momentos de híper inflación hemos observado la postura de muchos economistas  en la exploración y búsqueda  de análisis  macroeconómicos que permitan detener la escalada de los precios y estabilizar las variables económicas fundamentales. Mucho se habla de la dolarización de la economía.

Al respecto hay que señalar, tajantemente, que es imposible resolver la crisis social y económica que destruye al país sin un cambio de gobierno y una nueva política económica y social que refunde a Venezuela en forma integral.

No existe posibilidad alguna de compaginar políticas y criterios económicos  en conexión con un régimen que niega el libre mercado. Ello es así, pues se parte de valores  sociales y económicos antagónicos.

La economía liberal parte de la iniciativa individual, la libertad de empresas, el respeto a la propiedad privada, el libre acceso, para todos, a los bienes y servicios producidos bajo el criterio independiente del libre juego entre eferentes y demandantes.

En la economía del modelo chavista y madurista el Estado es el hegemón de toda la vida social y económica del país. Se transgrede la iniciativa privada, se persigue al empresario, se expropia sin la contra partida del pago correspondiente, se impone la economía de los clap y el carnet de la patria para “satisfacer” las necesidades de sustento del pueblo, se decomisas mercancías, se aplican políticas deliberadas para fijar precios por debajo de los costos de producción, se monopolizan las importaciones de maquinarias, equipos, granos para el cultivo, insumos para la elaboración de comida, etc. en fin se confisca la iniciativa individual para imponer la iniciativa colectiva del Estado. En el tema macroeconómico, se destruye PDVSA, se le quitan competencias al BCV y se transforman esas dos instituciones en unas gigantescas máquinas para generar híper inflación. Uno por ineficiente y otro por financiar con dinero inorgánico la ineficiencia. Se imponen las empresas de producción social, que son un fiasco, como sustitutos del sector privado productivo.

Hagamos un recuento, so pene del cansancio del lector, de las más importantes crisis de la economía circulatoria que afectaron al país el siglo pasado, así como la agobiante política macroeconómica del socialismo del siglo XXI,  para tejer un criterio solido sobre la Venezuela de ayer, de hoy y las posibles políticas económicas de superación, en el mediano y largo plazo, de estás décadas de crisis recurrentes que agobian a un pueblo trabajador.

La IV República

En el presente título analizaremos el devenir del país desde 1.920 hasta 1.999 en una síntesis apretada de acontecimientos económicos, los cuales transformaron al país de una economía fundamentalmente agropecuaria y exportadora de café, cacao, ganado, caucho, balata, azúcar, oro, etc. en un emporio petrolero, cambiando todo el acontecer social, económico y político de una nación rural que se incorporó abruptamente a la modernidad petrolera.

El descubrimiento del petrolero en tierras venezolanas y la coyuntura energética mundial incorporan al país al mercado mundial. De ahora en adelante el ingreso nacional se torna vulnerables al acontecer petrolero mundial.

Periodo 1940-1990

A partir de 1940 la economía petrolera comienza a sustituir al café, cacao, ganado y cuero, caucho, balata, y oro como productos de exportación. La actividad petrolera inyecta una nueva masa monetaria ajena al desarrollo interno de la economía. El sector energético impulsa el desarrollo económico, período en el cual se construyen las grandes obras de infraestructura públicas y privadas. El Estado adopta un esquema mixto de propiedad: pública y privada con la nacionalización de las empresas básicas e hidrocarburos. La débil estructura del nuevo Estado rentista y petrolero no garantiza condiciones aceptables para el mejor aprovechamiento de los inmensos recursos en dólares que ingresan al país. Fracasa la tesis cepalista de sustitución de importaciones y crecimiento hacia adentro, más bien, se fortalece el sector terciario de la economía financiera e importadora, en detrimento de los sectores, agrícola, pecuario, pesca y manufacturero. En este periodo las variables macroeconómicas que sustentan la economía son estables y ancladas a la paridad cambiaria fija con respecto al dólar. Se inicia un proceso de disociación de los sectores tradicionales de la economía y el sector terciario asume en más del 50% de la dinámica económica. Se afianzado la tesis de que la economía venezolana se encamina a ser dependiente, en su desarrollo y crecimiento, de factores externos ajenos a nuestra propia dinámica socio-económica.

Se da inicio a una recomposición de las clases sociales en Venezuela. En la medida que penetra el capitalismo rentista en el país. Surgen capas sociales que luego se constituyen en clases sociales bien definidas: latifundistas, burguesía, pequeña burguesía urbana o clase media, campesinado y proletariado.

Entre 1.967 y 1.976 el exceso de liquidez monetaria producto de la favorable coyuntura petrolera presiona sobre el gasto fiscal, se fortalece el sector terciario.  La inflación, inducida por el exceso de liquidez monetaria, por primera vez, aparece en el escenario económico nacional.

La coyuntura petrolera presiona sobre la demanda agregada y ésta a su vez presiona sobre el nivel del gasto total. Luego, los ingresos internos no cubren el nivel del gasto total y el exceso de demanda es cubierto por las importaciones en vista de la inelasticidad del aparato productivo nacional. Por supuesto el creciente proceso inflacionario no puede ser contenido por la paridad cambiaria fija.

Dada la presencia del fantasma  inflacionario, se produce una importante fuga de divisas, que induce a una crisis financiera de grandes proporciones con deterioro generalizado de la economía, ello aunado a la crisis de deuda externa que proliferaba en Latinoamérica (México, Brasil, Argentina) provocan la ruptura de la paridad cambiaria fija y en febrero de 1983 se provoca el denominado, viernes negro, se oficializa en el país el fantasma de la inflación.

Entre 1.983 y 1.989 la paridad cambiaria respecto al dólar vario de 8,64 Bs/$ a 33,63 Bs/$. Continua la  fuga de capitales surge la crisis de deuda externa producto de la caída de las reservas internaciones como consecuencia de la baja de los precios de los hidrocarburos a nivel internacional.

En éste periodo se adopta un sistema de cambios Múltiples en cuanto a la paridad cambiaria 4,3 Bs/$ para importaciones esenciales, 6.00 Bs/$ para el servicio de la deuda externa y libre cambio para el resto de las transacciones.

En 1.986 caen de nuevo los precios del petróleo y se fija una nueva paridad cambiaria 14,50 Bs /$.

En el periodo 1983-1989 hay una expansión de la actividad económica en el sector no petrolero, acompañado de un déficit creciente en balanza de pagos, aceleración de la inflación, devaluación. Déficit fiscal de 7,8% del PIB, déficit en cuenta corriente de 9,1% del PIB. Se produce un colapso en la balanza de pagos  y en 1989 se firma un convenio con el FMI y se aplica un sistema de bandas cambiarias.

El impacto monetario producto de las subsecuentes devaluaciones del signo monetario hace estragos en los niveles de precios de bienes y consumos para el pueblo. En 1994 por cada bolívar de ingreso real en la economía se inyectan 15,49 bolívares artificiales, el denominado dinero inorgánico.

En febrero de 1.989, dada la intensidad de la crisis económica y la implementación de un programa de gobierno abiertamente neoliberal, se produce una crisis social de grandes magnitudes a nivel nacional, denominada por el pueblo como El SACUDON.

Periodo 1990-1999.

En febrero de 1992 producto del punto de inflexión en lo económico y social se produce un golpe de estado, liderizado por el Comandante Hugo Chávez Frías el cual fracasó en su intento.

En 1994 se produce una fuga de divisas que alcanza la astronómica cifra de 3.795 millones dólares en seis meses y se establece un control de cambio. Se fija la paridad cambiaria en 170,00 Bs/$ hasta el tercer trimestre del año 1995 en que se devalúa de nuevo el bolívar.

Debido a las dificultades para obtener divisas surge el mercado negro, con fuerte influencia sobre el nivel de los precios. Para detener la inflación el gobierno permite la figura de un mercado paralelo de divisas con la negociación de los denominados Bonos Bready, estableciendo un diferencial cambiario que en diciembre de 1995 era de 92% con respecto al dólar oficial. Para 1996 se implementa una política monetaria restrictiva aplicando un sistema de subasta a través de los denominados Bonos Cero Cupón con 180 días de vencimiento, cuyo objetivo era controlar las desbordadas tasas de interés. Para abril de 1996 se firma un convenio con el FMI (Stand By) y se adopta el sistema de bandas de flotación para fijar la paridad cambiaria.

Como conclusión del análisis, en este periodo 1940-1999, podemos señalar que:

Primero. La actividad extractiva petrolera constituye el factor económico de mayor peso en el país. El ingreso petrolero no es de índole tributario. La riqueza petrolera que yace en el subsuelo es patrimonio nacional, y su explotación tiene el efecto de reducirlo, por lo tanto, el ingreso petrolero representa la liquidación progresiva del patrimonio nacional.

Segundo. El ingreso petrolero de origen externo al entrar al torrente circulatorio de la economía a través del gasto fiscal, presiona por su conversión en ingreso real a través de la demanda de bienes y servicios, la insatisfacción de la demanda por el carácter inelástico de la oferta nacional de bienes y servicios, presiona sobre las importaciones para satisfacer la demanda agregada. Luego hay una inflación estructural por dos vías: Por la vía del gasto fiscal y por la vía de las importaciones.

Tercero: En el transcurrir de estas décadas el tipo de cambio del bolívar con relación al dólar ha venido teniendo un deterioro permanente con su correspondiente secuela en la economía real, los gobiernos de turno apelaban a la devaluación del signo monetario para cubrir el déficit fiscal, ello trajo como consecuencia procesos inflacionarios no deseados en la economía. Un país crece con estabilidad desde el punto de vista monetario si se dan las siguientes premisas: primero, Paridad cambiaria estable, es decir, pocas variaciones con relación a las divisas que conforman las reservas internacionales y robustez de las mismas. Segundo, poder adquisitivo alto por parte de la población trabajadora, es decir, baja inflación, si estas variables se mantienen en el tiempo la economía crece con estabilidad desde el punto de vista de la economía monetaria.

Cuarto: no se sembró el petróleo como lo reiteró mil veces Arturo Ustar Pietri y Alberto Adriani.

Sexto: El problema no es el recurso monetario producto de la actividad petrolera sino el manejo del mismo.

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