Londres sopesa unirse a una acción militar contra el régimen sirio

La primera ministra británica, Theresa May. REUTERS/Matt Dunham/Pool
La primera ministra británica, Theresa May. REUTERS/Matt Dunham/Pooltheresa may

 

La primera ministra británica Theresa May presidirá este jueves una reunión de su gobierno para discutir una posible respuesta militar al presunto ataque químico en Siria.

AFP

Un portavoz de May indicó que la primera ministra había decidido convocar a sus ministros para “discutir qué respuesta adoptar ante los acontecimientos en Siria”, donde se sospecha que Damasco lanzó el sábado un bombardeo con armas químicas contra la localidad de Duma que provocó decenas de muertos.

Pero con el presidente estadounidense Donald Trump advirtiendo que “los misiles llegarán” pronto a Siria, y el presidente francés Emmanuel Macron considerando unirse a un ataque militar contra el régimen de Bashar Al Asad, May planteará a sus ministros unirse a tal respuesta.

La primera ministra dijo que “todos los indicios” apuntan a que Al Asad está detrás del presunto ataque.

“El uso de armas químicas no puede quedar sin respuesta”, estimó May el martes tras una reunión de su Consejo Nacional de Seguridad.

“Trabajaremos con nuestros más estrechos aliados para asegurarnos de que los responsables rinden cuentas”, añadió.

La reunión del gobierno se iniciará a las 14H30 GMT.

El ministerio de Defensa no quiso comentar una información del diario The Daily Telegraph que apuntaba que los submarinos de la Royal Navy recibieron la orden de tomar posiciones para estar en medida de disparar misiles de crucero Tomahawk contra Siria a partir del jueves por la noche.

“No comentamos los movimientos de los submarinos”, dijo un portavoz del ministerio, citado por la agencia británica Press Association.

– La alargada sombra del fiasco de Irak –

Si queda satisfecha con el apoyo de su gobierno, May tendría que decidir si consulta al Parlamento, y en ese sentido hay precedentes para todos los gustos.

Su antecesor, David Cameron, no logró en agosto de 2013 el apoyo de la Cámara de los Comunes a una respuesta militar al primer uso de armas químicas por parte de Al Asad contra la población civil.

En cambio luego, en dos ocasiones, Londres participó en bombardeos contra la organización Estado Islámico en Siria e Irak sin consultar a los diputados.

La desastrosa invasión de Irak en 2003 y su posterior ocupación, que se saldó con la muerte de 179 soldados británicos y mancilló el legado del entonces primer ministro, el laborista Tony Blair, persigue todavía al Reino Unido.

Un sondeo del diario The Times publicado este jueves reveló que sólo el 22% de los británicos aprueba una operación militar contra Al Asad.

May cuenta sólo con una limitada mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes gracias a un pacto con los unionistas norirlandeses, y el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, ha exigido, como también han hecho algunos diputados conservadores, que cualquier paso cuente con el apoyo del Parlamento.

En pleno proceso de salida de la Unión Europea, la primera ministra se ve igualmente confrontada a la necesidad de complacer a la Casa Blanca, que no ha dudado en culpar del ataque a Damasco pero también a Moscú.

“El presidente (Trump) considera a Siria y Rusia responsables de este atentado con armas químicas”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.