De Cumbre en Cumbre y de Ridículo en Ridículo, por: Gustavo Azócar Alcalá

Gustavo Azócar Alcalá @gustavoazocara
Gustavo Azócar Alcalá @gustavoazocara

¿No me quieren ver en Lima? Me van a ver. Porque llueva, truene o relampaguee, por aire, tierra o mar, llegaré a la Cumbre de las Américas”. La frase, como ya se sabe, es de Nicolás Maduro Moros. La pronunció el pasado 15 de febrero de 2018. Pero como quedó evidenciado semanas después, sólo era un slogan para el auditorio y para las cámaras. Maduro ya sabía que no podría asistir al encuentro hemisférico que se desarrolla este fin de semana en Lima, Perú.

Pese a no haber hecho muchos méritos, el “por ahora” Presidente de Venezuela ha sido protagonista en las dos últimas Cumbres de las Américas. Maduro asistió a su primera cumbre en Cartagena de Indias, Colombia, en 2012. Allí le correspondió sustituir a su padre político, Hugo Chávez, quien no pudo estar presente en el evento porque el cáncer que lo afectaba desde el año 2010 ya se encontraba en fase terminal.

En Cartagena, la presencia de Maduro pasó poco menos que desapercibida. Nicolás no era Presidente de la República. Tan sólo era Canciller. Y la poca atención que le prestaron los medios fue para preguntarle por el estado de salud de Hugo Chávez. Como no tenía nada importante que decir, el reposero mayor de la compañía anónima Metro de Caracas sólo atinó a recordar una frase pronunciada por Chávez en 1999, durante la primera Cumbre Europa-América Latina celebrada en Río de Janeiro, Brasil: “mientras los presidentes están de Cumbre en Cumbre nuestros pueblos están de abismo en abismo”.

Por fortuna para Venezuela, y para toda América Latina, ni Chávez ni Maduro asistieron a las tres primeras Cumbres de las Américas. Los encuentros de 1994, 1998 y 2001, por cierto, fueron los más productivos para los países latinoamericanos, en cuanto a tratados y acuerdos internacionales se refiere, y los más provechosos para la consolidación de las democracias en los países del hemisferio.

Como se sabe, la primera Cumbre de las Américas se llevó a cabo en Miami en 1994. Fue un evento de gran altura, particularmente porque todos los presidentes que asistieron a la cita habían sido electos de forma democrática. Por primera vez se incluyó a Canadá y a las islas estados del Caribe. La segunda cumbre fue en Santiago de Chile en 1998. Los acuerdos que se firmaron en esa ocasión apuntaron hacia la preservación y fortalecimiento de la democracia. La tercera cumbre fue en Canadá en el año 2001. Allí se empezó a confeccionar lo que más tarde sería la Carta Democrática Interamericana, un documento que hace temblar las piernas a quienes profesan el autodenominado Socialismo del Siglo XXI.

El primer gran ridículo de Venezuela en las Cumbres de las Américas fue durante la cuarta reunión celebrada en Argentina en el año 2005. En aquella ocasión, Hugo Chávez y su homólogo Néstor Kirchner se encargaron de organizar de forma paralela, la III Cumbre de los Pueblos, también conocida como la Anticumbre, un evento ideado con la sola intención de despotricar contra el gobierno de Estados Unidos, malponer a la OEA y gritar consignas como No a Bush y No al ALCA.

En la IV Cumbre de las Américas realizada en Argentina, Chávez demostró sus pocas dotes de Estadista y su maledicente forma de hablar a sus homólogos, cuando dijo a Vicente Fox, presidente de México, “eres un cachorro del imperio (…) presides un gobierno entreguista a Estados Unidos”. La cumbre terminó con una escuálida y desaliñada marcha por algunas calles y avenidas de Buenos Aires, encabezada por tres personajes dignos de una tira cómica: Diego Maradona (el drogadicto); Hugo Chávez (el golpista) y Evo Morales (el cocalero).

Duele decirlo, pero es completamente cierto: Venezuela es el país con más escándalos y ridículos dentro de las cumbres y grandes encuentros presidenciales internacionales. En el libro Guinnes de los Récords debe haber algún capítulo para el episodio protagonizado en noviembre de  2007 entre Hugo Chávez y el Rey Juan Carlos de España, cuando se celebraba la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile. El rey Juan Carlos no soportó las expresiones de Chávez, quien constantemente interrumpía a José Luis Rodríguez Zapatero (hoy defensor y asalariado de Nicolás Maduro). Sin pensarlo dos veces, el Rey espetó aquel célebre y viral“¿Por qué no te callas?”.

Durante la quinta Cumbre de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago en el año 2009. Hugo Chávez buscó afanosamente la forma de robarse la atención de las cámaras. Pero en lugar de robarse el show, Chávez hizo el ridículo, no una sino dos veces. En la noche inaugural de la cumbre, Chávez se acercó al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama y lo saludó justo antes de la ceremonia. El Presidente de Venezuela sorprendió a los presentes al estrechar manos con Obama y saludarlo en inglés diciendo: “Quiero ser tu amigo”.

Chávez había dicho, semanas antes de la Cumbre de Trinidad y Tobago, que asistiría al evento para reclamar personalmente el maltrato de Estados Unidos hacia los países de América Latina. Muchos esperaban un discurso airado de Chávez contra el imperio norteamericano. Pero en lugar de eso, al día siguiente, justo antes de empezar la reunión entre Estados Unidos y la Unasur, Chávez se dirigió a la mesa donde se encontraba el presidente Obama y le regaló el libro Las Venas abiertas de América Latina, del escritor uruguayo Eduardo Galeano publicado originalmente en 1971, cuando Obama apenas tenía 10 años de edad.

En el año 2015, se celebró la séptima Cumbre de las Américas en Panamá. Fue la primera cumbre en la que Nicolás Maduro asistió como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Nicolás quería robarse el show y convertirse en la vedette de la cita hemisférica. Y lo logró. Pero no por sus méritos y su discurso incendiario, sino por tres ridículos monumentales que lo marcaran para siempre. El primero de ellos, fue un documento firmado por 26 expresidentes de América Latina llamado la Declaración de Panamá en el que se denunció la «alteración democrática» en Venezuela. Allí, 26 ex mandatarios denunciaron la dictadura de Maduro, la violación a los derechos humanos y la existencia de presos políticos.

El segundo ridículo fue la acción que intentó llevar a cabo Maduro para contrarrestar la presión internacional que se estaba presentando contra su administración, luego que el gobierno de Barack Obama emitiera una orden ejecutiva declarando al régimen de Venezuela como una “amenaza para la seguridad nacional de EEUU”. Para ello, Maduro ordenó llevar hasta Ciudad de Panamá, en un avión de la Fuerza Aérea, cientos de cajas con poco más de 10 millones de firmas que habían sido supuestamente recolectadas semanas antes en Caracas y otras ciudades del país para rechazar el decreto norteamericano que declaraba a Venezuela como una«amenaza extraordinaria a la seguridad nacional estadounidense». Pero al llegar a Panamá, los organizadores de la Cumbre le advirtieron que no podía entrar al Centro de Convenciones con aquellas cajas, por lo que Maduro tuvo que recular y meterse las firmas por el bolsillo de atrás.

El tercer ridículo de Nicolás Maduro en Panamá, fue haber llevado un supuesto doble que usó su equipo de seguridad para distraer la atención de los periodistas que esperaban su arribo a la Cumbre de las Américas. “Medios de comunicación presentes en el centro de convenciones Atlapa pudieron comprobar cómo la seguridad del presidente venezolano, Nicolás Maduro, utilizó a un doble para intentar despistar a los periodistas. La maniobra de seguridad también incluyó a una doble de la esposa de Maduro, Cilia Flores. Agarrados de la mano y rodeados de funcionarios de seguridad, ambos salieron del hotel Sheraton, ubicado al lado del centro de convenciones donde se realiza la VII Cumbre de las Américas”, reseñaron los periódicos de Panamá.

Debido a que no tuvo buena suerte en la cumbre de Cartagena de Indias en Colombia, en 2012, y mucho menos en la cumbre de Panamá, en 2015, Maduro se había propuesto asistir a la octava Cumbre de las Américas de Perú en 2018. Estar en Lima, robarse el show y convertirse en la vedette de esta cumbre era el gran sueño de Maduro. Por eso insistió tanto en que lo invitaran y buscó la ayuda de presidentes de varios países de América Latina para que convencieran a Pedro Pablo Kuckzynski de que le permitiera llegar a Perú. Hubo hasta un plan de última hora, coordinado con Evo Morales, presidente de Bolivia, para tratar de viajar en un mismo avión y aterrizar en suelo peruano. Pero el plan fue advertido por los organismos de seguridad e inteligencia de Perú, quienes hicieron la advertencia al cocalero de que esa era una pésima idea.

El Plan Morales es completamente cierto. Y no es una idea alocada. Evo ya dio claras demostraciones de que es capaz de eso y mucho más. En 2013, el actual Presidente de Bolivia, intentó meter en su avión al ex agente de la CIA. Edward Snowden, a quien ofreció asilo político en La Paz. Morales, quien retornaba a Bolivia desde Moscú luego de una visita oficial, tuvo que aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Viena, donde permaneció durante 14 horas y fue sometido a una requisa bajo la sospecha de que transportaba al ex agente de inteligencia estadounidense.

Entrar a Lima en el avión presidencial de su amigo boliviano fue una idea que le agradó a Maduro. Era el espectáculo que deseaba montar. Su presencia en Perú haría quedar en ridículo al gobierno peruano, a la OEA y a Estados Unidos. Pero al ser abortada la misión, el ex chofer del Metro de Caracas no tuvo más camino que expresar su frustración: “Estamos evaluando. Para mí no es una prioridad ir para allá, ustedes saben que las Cumbres de las Américas son una pérdida de tiempo terrible”, dijo.

Una semana antes de la cita en Lima, Maduro hasta se atrevió a bromear con su supuesto viaje a Perú: “Ahora pensaba saludarlo otra vez (a Pedro Pablo Kuckzynski) yo pensaba que él me iba a recibir en la Cumbre de las Américas. Resulta que no va a estar allí, así que cuando yo llegue, ¿quién me va a recibir en Lima?”, comentó Maduro en un acto transmitido por el canal estatal de televisión VTV.

Cuando Evo Morales le informó que el plan se había caído, y tan pronto Raúl Castro le dijo que era muy probable que él tampoco asistiera a la Cumbre de las Américas, Maduro no tuvo otro camino que renunciar a su aspiración de robarse el show en Lima“Anoche decidí que no iba a ir a la Cumbre de las Américas y me quedaré con el pueblo los días 13 y 14, donde estaremos en manifestaciones de calle con el pueblo, conmemorando la victoria de Chávez sobre el golpe de Estado del 2002”dijo un Maduro con cara de pocos amigos.

Una vez más, y sin siquiera haber estado presente, Nicolás Maduro es el gran perdedor de la Cumbre de las Américas. Perdió en Panamá, en 2015 y volvió a perder en Lima, 2018. Por fortuna, Maduro ya no estará en la presidencia en 2021, lo cual impedirá que pueda representar a Venezuela en la próxima Cumbre de las Américas y continúe haciendo el ridículo, para vergüenza de todos los venezolanos y de América Latina.