Venezuela entra en campaña de unas presidenciales diluidas en la peor crisis de su historia contemporánea

People shout slogans during a protest due to the shortages of medicines outside the Health Ministry in Caracas, Venezuela April 18, 2018. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
Pacientes crónicos protestan frente al ministerio de Salud en Caracas REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

 

Ya la rectora Socorro Hernández había anunciado que no había tiempo para los comicios de ediles, junto con la de legisladores y de presidente, muy a pesar de lo que el 1 de marzo el CNE no solo adelantara la fecha de las presidenciales para el 20 de mayo, sino que estas incluirían las de consejos legislativos y concejalías. Todo esto para crear una fachada de democracia que permita a la dictadura mantenerse en el poder mientras mata de mengua a los venezolanos en una crisis humanitaria sin precedentes, publica Correo del Caroní.

 

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Aunque desapercibidas, por no decir olvidadas en medio de la gran crisis nacional, este domingo inicia la campaña para las elecciones convocadas para el 20 de mayo. El proceso, que se extenderá hasta el 17 de mayo, es la ventana de difusión de candidaturas de un proceso organizado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) en poco más de tres meses: tiempo señalado por expertos y por la misma Ley Orgánica de Procesos Electorales (Lopre) como insuficiente para la escogencia de presidente y diputados de los consejos legislativos, mientras excluye a escogencia de concejales, precisamente, por la complejidad de unas megaelecciones improvisadas.

“Estamos a escasos días de la necesidad de la producción de las máquinas de votación, pues evidentemente los tiempos para estas elecciones en conjunto con las presidenciales y legislativas no alcanzan”, asumió la rectora Socorro Hernández el pasado 12 de abril en un recorrido por el estado Anzoátegui.

Si bien el proceso del 20 de mayo ha sido cuestionado y desconocido por sectores de la oposición, quienes reclaman un nuevo CNE para contar con garantías de un proceso justo y transparente, no es menos cierto que hay dos comicios vencidos: las de consejos legislativos y cámaras municipales.

El CNE, siguiendo las directrices de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC), se empeñó en adelantar unas presidenciales que bien pudieron hacerse en diciembre, pues es el 10 de enero de 2019 cuando debe juramentarse el presidente para el nuevo período de gobierno.

En principio, con ese adelanto injustificado de presidenciales, el régimen siguió omitiendo las elecciones de legisladores, las cuales debió celebrar junto con las de gobernadores -evento que se efectuó también con casi un año de vencimiento-, y las de cámaras municipales, que a su vez debió celebrar junto con las de alcaldes.

Para este 20 de mayo, el CNE incluye la renovación de los consejos legislativos, pero en su mar de irregularidades e incumplimientos de la ley electoral y la Constitución, sigue dejando por fuera la de concejales, cuyos cargos vencieron en diciembre del año pasado y que debieron renovarse a la par con los comicios de alcaldes.

Es de recordar que desde las elecciones de gobernadores, el 15 de octubre de 2017, el CNE ha organizado los comicios en corto tiempo. Luego de esas elecciones, de las que no se pronunció por el fraude en Bolívar, convocó a las de alcaldes para diciembre, en menos de dos meses.

No se explica la insistencia entonces de celebrar unas presidenciales, aún no vencidas y sin cumplir con plenas garantías electorales, teniendo los consejos legislativos vencidos -que se renovarán el 20 de mayo, pero que además deja a 2.435 cargos de ediles sin renovar.

En 2016 la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, retrasó el proceso para la solicitud de referendo revocatorio de Nicolás Maduro, alegando cumplir con una serie de pasos que ni incluido estaban en la ley electoral, para después suspenderlo por orden de tribunales penales en cinco estados que argumentó irregularidades en la recolección del 1% de firmas.

Con este panorama como telón de fondo, la dictadura apuesta una vez más por avanzar en sus mascaradas de democracia para mantenerse en el poder, aprovechando la ventaja que ofrece el ya descalabrado movimiento opositor, y la ausencia de una fuerza que amalgame el descontento ciudadano para promover el cambio político.

Este domingo inicia la campaña de unas elecciones que nacieron fraudulentas.