La dictadura socialista venezolana, su amigo Marcelo Odebrecht y el gran robo Por Gian De Biase

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Luego de casi veinte años, la quien fuera fiscal de la dictadura de Hugo Chávez, y posteriormente de su sucesor Nicolás Maduro, declaró todo el entramado de corrupción sistemática que fue orquestado desde la Presidencia de la República.

Hugo Chávez inició un convenio marco entre la República Federativa de Brasil y la República Bolivariana de Venezuela, el cual debería haber sido aprobado por la Asamblea Nacional de Venezuela, cosa que no fue hecha por el parlamento, ya que para la fecha se encontraba en mayoría chavista y la presidenta del parlamento correspondía a doña Cilia Flores, la esposa del dictador Maduro.

Según la investigación que hizo la ex fiscal, logró recabar la totalidad de los contratos suscritos por Odebrecht y el Estado venezolano. Por poner un ejemplo de una obra emblemática de Chávez, la cual nunca fue terminada, como el resto de las obras públicas, este proyecto fue el segundo puente sobre el lago de Maracaibo, y le costó al país 2.371.670.311 millones de dólares, para posteriormente ser ampliado por 3.387 millones de dólares adicionales, y además Odebrecht obtendría 407 millones extras para iniciar operaciones, todo esto para que la obra jamás fuera ni siquiera empezada.

Los implicados en esta trama son Marcelo Odebrecht, dueño de la contratista con su apellido; João Santana, brasileño asesor de las campañas políticas de Chávez; Mónica Moura, esposa de João, quien recibiría el pago en efectiv; Andrade Gutiérrez, otro contratista brasileño con negocios en Venezuela y, por último, pero no menos importante, el que trabajaba como testaferro del teniente Chávez, el canciller Nicolás Maduro, quien cerraba los contratos y entregaba el dinero.

Al llegar las elecciones del 2013 con la muerte del teniente, Maduro habla con Odebrecht para que financie su campaña, 50 millones le pide al empresario, asegurando que le dará nuevos y más grandes contratos en Venezuela, por lo que Marcelo accedió con absoluta confianza, pero no había pensado que ese sería el fin de su imperio de la corrupción.

Con la caída de Dilma, se demostró la corrupción de Lula Da Silva y la implicación de Marcelo Odebrecht, toda esta trama se extiende por todo Latinoamérica, en gobiernos y dictaduras de izquierda populista, incluso la misma dictadura cubana, que estaba aislada política, económica y socialmente, recibió inversión brasileña y venezolana.

La valiente justicia brasileña tomó la señal de la justicia americana, y ahí inició todo, la caída de la cortina populista que desvelaría el gran robo al que fue sometido el pueblo latinoamericano por sátrapas o líderes corruptos de izquierda. Llegó el momento de la justicia, y llegó el momento de retomemos las décadas pérdidas por culpa de los delirios populistas de unos izquierdistas irresponsables.

Gian De Biase es politólogo