Hezbolá busca la mayoría en los primeros comicios en Líbano en nueve años

(LÍBANO), 03/05/2018.- Un ciudadano libanés inspecciona listas de candidatos hoy, jueves 3 de mayo de 2018, durante las campañas para las elecciones parlamentarias libanesas, en Beirut (Líbano). Un total de 976 candidatos, incluidas 111 mujeres, presentaron sus documentos de candidatura al Ministerio del Interior, lo que representa la mayor cantidad de candidatos jamás registrados. Las elecciones generales del 06 de mayo de 2018 serán las primeras del Líbano en nueve años. EFE/Nabil Mounzer
(LÍBANO), 03/05/2018.- Un ciudadano libanés inspecciona listas de candidatos hoy, jueves 3 de mayo de 2018, durante las campañas para las elecciones parlamentarias libanesas, en Beirut (Líbano). Un total de 976 candidatos, incluidas 111 mujeres, presentaron sus documentos de candidatura al Ministerio del Interior, lo que representa la mayor cantidad de candidatos jamás registrados. Las elecciones generales del 06 de mayo de 2018 serán las primeras del Líbano en nueve años. EFE/Nabil Mounzer

 

Líbano celebra el domingo las primeras elecciones legislativas en casi una década con equilibrios políticos históricamente frágiles que el caos regional, en particular la guerra en la vecina Siria, pusieron a prueba en los últimos años.

AFP

Aunque se da por descontado que los partidos políticos de siempre estén presentes en el nuevo Parlamento, el poderoso movimiento chiita Hezbolá, aliado de Siria y de Irán, podría reforzar su presencia alcanzando la mayoría, por primera vez desde 2005.

Sin embargo esto puede no suponer un gran cambio en la medida en que el Hezbolá ya domina el juego político en este país de cuatro millones de habitantes enclavado entre Siria e Israel y el Mediterráneo.

Gran parte de la población dice tener pocas ilusiones frente a una clase política acusada de corrupción y nepotismo, en un país con una deuda pública que representa un 150% del PIB.

La otra gran formación política la lidera el primer ministro sunita Saad Hariri, que en noviembre de 2017 anunció su dimisión sorpresivamente desde Arabia Saudita, reino sunita con aspiraciones a un liderazgo regional frente al Irán chiita. Luego se retractó de su dimisión.

Las legislativas cierran un proceso de estabilización política en Líbano, que durante más de dos años no tuvo jefe de Estado y atravesó múltiples crisis por las fuertes tensiones en la región.

En todo el país, los carteles electorales cubrieron las vallas publicitarias con las fotos de los candidatos, entre los que hay muy pocas mujeres aunque se hayan presentado un récord de 86 candidatas.

– ‘Ningún cambio fundamental’ –

Pero esta fiebre electoral deja escéptica a gran parte de los electores.

Sami Atalá, director del Lebanese Center for Policy Studies, no espera “ningún cambio fundamental”.

Luego de las elecciones “las principales fuerzas volverán a dirigir juntas al país”, estima.

El Hezbolá, última facción en no haber abandonado las armas tras la guerra civil (1975-1990), “conservará el control en las decisiones del gobierno y no va a permitir que se hable de su armamento”, dijo Hilal Jashan, profesor de ciencias políticas de la Universidad Americana de Beirut.

El movimiento chiita “y sus aliados van a sumar la mayoría de los (128) escaños”, en detrimento del bando de Hariri, según Jashan. Por “aliados” se refiere a Nabih Berri, inamovible jefe del Parlamento en el cargo desde 1992, y al presidente de la República Michel Aoun.

No obstante, aunque la formación de Hariri pierda varios escaños, el primer ministro permanecería en el cargo.

A pesar de las profundas divergencias, las decisiones políticas mayores se toman generalmente por consenso entre las fuerzas rivales.

En Líbano, según una regla no escrita, los tres cargos más importantes del Estado se atribuyen a un cristiano maronita (presidente), un musulmán sunita (primer ministro) y un musulmán chiita (jefe del Parlamento). Toda la vida política se organiza alrededor del sutil reparto confesional entre las múltiples comunidades.

– ‘Misma broma’ –

En tres ocasiones desde 2009, los 128 diputados prorrogaron su mandato, aludiendo a los riesgos de seguridad que pesan en el país que sufrió numerosos atentados, algunos vinculados a la participación del Hezbolá en Siria.

“Son los mismos nombres, los mismos rostros, la misma broma, ¿qué es lo que me puede interesar?”, dice Jumana, secretaria de 51 años.

“Mi hijo y mi hija realizan sus estudios universitarios en Europa. Es lo que va a darles un futuro, y no el Estado libanés”, dice.