Hiperinflación: el gran problema de los venezolanos, por Freider Gandica

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Nuestros problemas como venezolanos se cuadruplicaron en tan sólo dos meses. Suena aterrador, pero es así. Jamás imaginamos que el precio de un dólar americano sería equivalente a casi un millón de Bsf.

El pueblo venezolano vive sumergido en la pobreza, la miseria y el hambre. Sonará exagerado, no obstante es nuestra realidad. La hiperinflación sigue galopando a rienda suelta y nadie ata a ese potro rebelde. Hay quienes dicen que al régimen la actual situación del país se les salió de las manos, por un momento pensé que era así, luego analicé y me di cuenta que esto que hoy vivimos es planificado. Lo hicieron con la intensión de controlar y mantenerse en el poder, la cúpula que habita Miraflores juega con el estómago y con las necesidades de los más humildes de nuestro país.

Venezuela no está en guerra, sin embargo la cruel página que hoy estamos escribiendo los venezolanos es similar a la que vivió la República de Weimar (nombre de Alemania durante estos conflictos) la cual, también atravesó una crisis política, económica y financiera.

Los alemanes en la década de 1920 se vieron obligados a pagar a Francia y a Gran Bretaña los daños que causaron la primera guerra mundial, los precios de las reparaciones eran superior a los ingresos de la nación, y esto los llevó a imprimir dinero sin respaldo real. Al aumentar desmesuradamente el flujo de dinero circulante entre la población, éste empezó inevitablemente a devaluarse ¿a qué realidad se les parece?.

La ya extinta República de Weimar logró frenar la hiperinflación con una propuesta del economista Hjalmar Schacht, quien era el presidente del Banco Central. Schacht fue conciso y generó una Ley que fue impuesta por el Gobierno; ésta se basó en hipotecar las tierras e industrias para la creación de una nueva moneda que tendría un valor total de 3.2 billones de Rentenmark.

Me pregunté a mí mismo en medio de tanta frustración, ¿tendrá el BCV una propuesta para frenar este desastre económico? La respuesta la obtuve el día que dicha entidad dejó de publicar las cifras de inflación mensual.

Cuando un ente autónomo tan importante se subordina, ocurren este tipo de desastres; el Banco Central de Venezuela pasó a ser una franquicia de quienes hoy ocupan Miraflores. Nelson Merentes, el filósofo docente matemático, fue quien dirigió este barco durante los primeros procesos de inflación. Su respuesta al déficit de la nación no fue la de un presidente de una entidad autónoma, todo lo contrario, el investigador nacido en Naiguatá, Estado Vargas, recibió un lineamiento político el cual no podía desobedecer. Este lineamiento nos condujo a lo que hoy vivimos, y fue la apresurada impresión de billetes sin respaldo real.

Pasamos de Bolívares a Bolívares “fuertes”, tres ceros le fueron arrebatados a la moneda con la intención de reforzar el Bolívar y combatir una inflación que alcanzaba el 17%, la tasa más alta de América Latina en el año 2007.

“No me obliguen a tomar medidas, señores empresarios” dijo Chávez en su programa “Aló Presidente”, pensó que con expropiar y nacionalizar resolvería el problema de acaparamiento que él mismo provocó al imponer precios a los productos. Error garrafal que sepultó a nuestra economía. Once años después de aquel anuncio donde el fallecido ex-presidente Chávez afirmó que acabaría con la inflación, estamos peor.

El actual “legítimo presidente obrero” siguiendo los pasos del comandante, acabó con el Bolívar Fuerte, moneda que según el difunto sería la más estable de América Latina. Ahora Nicolás nos presenta un nuevo cono monetario, que según el BCV “El Bolívar Soberano promoverá el sentido patrio y la valoración de la moneda. Además, dará soporte a una nueva era de crecimiento en el contexto de la renovación económica”. ¿Renovación económica? Estos tipos tienen de economistas lo que yo tengo de comunista, ¡Nada!.

Si de verdad quisieran arreglar la economía, las propuestas fueran otras. Estoy seguro que en diciembre del presente año, el billete de más alta denominación (500Bsf) no alcanzará ni para comprar un huevo. Se angustiarán y más billetes imprimirán. Las regalías a través del carnet de la patria se multiplicarán y la economía venezolana, en el núcleo de la tierra irá a parar. Otro cono anunciarán y el país más sumergido en la pobreza vivirá.

Recordemos siempre esta frase de nuestro Himno Nacional: “Abajo cadenas, gritaba el señor. Y el pobre en su choza, libertad pidió”. Un pueblo pobre y sin libertad, es un pueblo infeliz.

@FreiderGandica