Lula cumple un mes de prisión, le faltan 12 años para salir libre

Former Brazilian president Luiz Inacio Lula da Silva reacts as he attends a meeting with members of the Workers Party (PT), that decided Lula da Silva will be its candidate again in the 2018 election, despite losing an appeal against a corruption conviction that will likely bar him, in Sao Paulo, Brazil, January 25, 2018. REUTERS/Leonardo Benassatto NO RESALES. NO ARCHIVES
REUTERS/Leonardo Benassatto 

 

Con la reiteración continua de su inocencia, con todos los recursos presentados ante la justicia para su liberación negados y con los más altos índices de popularidad para las elecciones presidenciales de octubre, el exmandatario de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva cumplió hoy un mes de prisión. EFE

El sábado 7 de abril, luego de hacer esperar durante dos días a las autoridades, cuando recién había caído la noche y en medio de decenas de militantes, Lula abandonó la sede del sindicato de los Metalúrgicos en Sao Bernardo do Campo para entregarse a la Policía Federal y comenzar así a cumplir una condena de 12 años y un mes de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero.

El exmandatario (2003-2010), recluido desde ese mismo día en una celda de la Policía Federal en la ciudad de Curitiba, fue encontrado culpable de corrupción acusado de recibir un apartamento de tres pisos por parte de la constructora OAS a cambio de beneficios durante su gestión.

Se trata de un caso asociado al escándalo de corrupción en Petrobras y por el que el juez Sergio Moro lo condenó a 9 años y medio de prisión, pena que fue elevada en segunda instancia, a 12 años y un mes, por los tres jueces de la octava sala del Tribunal Regional Federal de la cuarta Región de la ciudad de Porto Alegre.

Según un periodista de la revista Veja que al parecer tuvo acceso a zonas restringidas del lugar donde está preso Lula, “El cliente”, como lo llaman sus custodios, se levanta todos los días a las 07.00 hora local (10.00 horas GMT) y desayuna un café negro con pan y mantequilla mientras ve noticieros en el televisor de su celda.

Según el artículo, pese a permanecer en soledad en su celda, Lula tiene privilegios frente a los otros 20 reclusos que están en las instalaciones como el no tener que seguir los horarios para levantarse y acostarse o para recibir los baños diarios de sol.

Pero Lula no está solo. Desde el día de su reclusión decenas de militantes lo acompañan en un campamento montado en cercanías de la sede de la Policía Federal en Curitiba, donde permanece en una celda de 15 metros cuadrados que fue acoplada especialmente para él.

El campamento, que se ha convertido en un problema para las autoridades de Curitiba, sufrió hace dos semanas un ataque a tiros en el que resultaron heridas dos personas, una de ellas de gravedad.

Sin embargo, la militancia del campamento “Lula Libre” insiste en que se mantendrá en Curitiba hasta el día en que el exmandatario sea liberado y desde allí sus seguidores le siguen enviando a diario y con la ayuda de parlantes, los mensajes que no pueden decirle en persona debido a las fuertes restricciones que la justicia ha impuesto para sus visitas.

Salvo sus abogados y su familia, que pueden visitarlo todos los miércoles, políticos y amigos del expresidente han intentado infructuosamente visitarlo en su celda y solo hasta la semana pasada lograron el permiso de las autoridades judiciales la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffman y el exgobernador de Bahía por el PT y amigo personal de Lula Jaques Wagner.

Ni siquiera el Premio Nobel de Paz, el activista argentino Adolfo Pérez Equivel, ni la expresidenta Dilma Roussef, ni los políticos amigos y los nueve gobernadores que llegaron desde sus estados especialmente a visitarlo a los pocos días de estar preso, pudieron encontrarse con Lula en su celda.

Lula, que se autoproclama perseguido político y quien se dice indignado tanto por la condena que le fue impuesta en su opinión sin pruebas como por su encarcelamiento, ha enviado con sus abogados una serie de mensajes a sus seguidores a quienes agradece el apoyo y en donde reitera esta posición.

Los costos que implica la manutención de Lula en esa celda y las problemáticas que se han presentado con las comunidades vecinas por la presencia del campamento “Lula Libre”, han llevado a las autoridades de la ciudad y a la propia Policía Federal a solicitar el traslado del exmandatario a otro lugar.

Aunque todo indica que Lula no podrá aspirar a un tercer mandato por haber sido condenado en segunda instancia, lo que lo inhabilita electoralmente, su defensa insiste en aplicar cuanto recurso sea necesario para liberarlo y lograr su participación en los próximos comicios.

“No veo posibilidades de que pueda prosperar en el Supremo Tribunal Federal (STF) un recurso que habilite a Lula para disputar las elecciones”, afirmó este viernes el magistrado Gilmar Mendes, uno de los once miembros de la Corte Suprema de Brasil, en una entrevista a corresponsables extranjeros en Río de Janeiro.

El 18 de abril los tres magistrados del Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región de Porto Alegre rechazaron por unanimidad la segunda y última apelación posible ante segunda instancia presentada por la defensa de Lula en dicha corte.

Su actual esperanza de libertad reside en un recurso presentado ante la Corte Suprema y que será decidido esta semana. La defensa alega que la prisión del exmandatario no podía llevarse a cabo porque los abogados todavía no habían agotado todos los recursos posibles en el tribunal de segunda instancia que le condenó. EFE