Escasez de insumos para hemodiálisis pone en vilo la vida de unos 300 pacientes renales

Los pacientes con enfermedad renal y sus familiares esperan en la sala de espera de un centro de diálisis en Caracas, Venezuela, el 6 de febrero de 2018. Foto tomada el 6 de febrero de 2018. REUTERS / Carlos Garcia Rawlins
Los pacientes con enfermedad renal y sus familiares esperan en la sala de espera de un centro de diálisis en Caracas, Venezuela, el 6 de febrero de 2018. Foto tomada el 6 de febrero de 2018. REUTERS / Carlos Garcia Rawlins

 

“De aquí tendremos que ir a la funeraria a anotarnos”, dice uno de los pacientes que se encuentra en la sala de espera de la unidad de diálisis Uninef Vida y Salud al resto de quienes, al igual que él, esperan por alguna respuesta sobre su tratamiento; ese que no pudieron recibir, pues no hay forma de trasladar el material desde Puerto Cabello hasta Bolívar. Esto asegura el personal del centro de salud ubicado en el sector Castillito de Puerto Ordaz. Así lo reseña correodelcaroni.com

Por Daniela Tabata Bottini

El comentario, a modo de chiste, guarda un trasfondo mayor: realmente no saben si todos estarán presentes el lunes. La imposibilidad de dializarse este viernes implica que no podrán consumir líquidos durante el fin de semana y se enfrentan al riesgo de enfermedades e infecciones fulminantes por las toxinas atrapadas en la sangre.

“Esto afecta aproximadamente a 300 compañeros que vienen a hacerse el tratamiento aquí. Nos hacemos tres sesiones a la semana y saltarnos una puede costarnos la vida”, explicó César Suárez, paciente de la unidad de hemodiálisis, quien se hizo su última terapia el pasado lunes.

Afirma conocer al menos 30 casos de personas fallecidas por diversas fallas en el centro desde que comenzó a asistir hace dos años; situaciones que incluyen la escasez de insumos. “Y esos son solo de los que comparten turno conmigo, sin saber los otros”.

Complicaciones físicas

Dentro de los efectos causados por la falta de diálisis renal se incluyen bajas y subidas de tensión, sensación de ahogo y descompensación. Richard Millán, otro de los aquejados por la situación, explicó que las repercusiones generan un cuadro de dolencias inaguantables para las que tampoco hay medicinas.

La nefróloga Nidia Pernalette acota que, aunque la diálisis no es el tratamiento ideal, es el único que existe para suplir limitadamente las funciones de los riñones. “El riñón es un órgano que trabaja todos los días, a toda hora. La diálisis cubre un total de 12 horas semanales, por lo que interrumpir el tratamiento implica reducir ese lapso de funcionamiento”, explicó.

La especialista añadió que las complicaciones por falta de tratamiento pueden aparecer de forma rápida como tardía, y son provocadas por la acumulación de sustancias como la úrea, creatinina, potasio y líquido. La insuficiencia cardíaca, arritmia, náuseas, vómitos, pérdida del apetito y alteracionces óseas son algunas de las afecciones que pueden ser generadas por el malfuncionamiento renal.

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