De 5.000 estudiantes en la ULA-Táchira quedan 2.850

Los salones de la Universidad de los Andes en San Cristóbal, Táchira / Foto AFP / GEORGE CASTELLANOS 23, 2018. / AFP PHOTO / GEORGE CASTELLANOS / TO GO WITH AFP STORY by ALEX VAZQUEZ
Los salones de la Universidad de los Andes en San Cristóbal, Táchira / Foto AFP / GEORGE CASTELLANOS

 

 

Alumnos que se van o que quieren estudiar carreras que, creen, en el extranjero le abrirán la puerta profesional, profesores y personal administrativo que también se van o solicitan permisos para ir a trabajar a otros países, instalaciones a media máquina porque el presupuesto del 2018 es deficitario y notablemente afectado por la hiperinflación, es parte del resumen que se puede hacer de la vida diaria dentro del Núcleo del Táchira “Dr. Pedro Rincón Gutiérrez” de la Universidad de Los Andes y que, pese a todo esto, seguirá de puertas abiertas a la sociedad como es su filosofía, publica La Nación.

La anterior descripción la hace el vicerrector-decano Alfonso Sánchez Nieto, quien pese a los nubarrones se muestra optimista: “Hemos sobrevivido a dos revoluciones, a guerra y aunque este es el momento más difícil que tiene la universidad, seguimos sobreviviendo y cada quien la defenderá en su trinchera, en el lugar que le corresponda”.

El profesor Alfonso Sánchez, con cifras en mano, habló en el foro de Diario La Nación sobre lo que se vive en la universidad que en el Táchira forma educadores, médicos, comunicadores sociales, administradores y contadores ya no solo para Venezuela sino para muchos países del mundo.

—¿Cuál es la situación presupuestaria, real, de la Universidad de Los Andes – Táchira en estos momentos?

—La misma de todas las universidades y es la misma situación que está viviendo el país. Nosotros recibimos un presupuesto deficitario, reconducido. De lo solicitado, del 100 % para el funcionamiento del año 2018, solo hemos recibido el 30 %. Y a este déficit, debemos hacerle el agregado de la hiperinflación que lamentablemente nos desgasta.

— ¿Se puede decir que el dinero aprobado para este año ya se consumió, o hasta cuál mes duraría?

—Nosotros recibimos el primer trimestre y cuando llega ya es deficitario pues la suprainflación nos desgasta.

—¿Y entonces cómo hace para sobrevivir la Universidad, con el presupuesto que se evapora con el alto índice de precios?

—Funcionamos gracias a la disposición que tienen todos quienes hacen vida en la universidad y cuando hablo de esto me refiero a los que viven la universidad: estudiantes, autoridades, profesores, personal administrativo y obrero. Por dar un ejemplo, en este momento los estudiantes están haciendo un trabajo para rescatar las unidades de transporte porque no tenemos los recursos para ponerlas a funcionar. Y todos respaldamos la acción.

—¿Y con este problema presupuestario, la ULA-Táchira podría llegar a un cierre total?

—Yo creo que lo que vivimos ahora pasará, no solamente en las universidades sino en todo el país. No se puede sostener que los precios de las cosas aumentan por minuto, ya no es cada 15 días. Cada vez que el Presidente hace un aumento de sueldo eso se triplica en los costos y esto nos consume el presupuesto del funcionamiento.

La diáspora universitaria

—¿En qué medida ha afectado la diáspora universitaria, es decir, el éxodo de estudiantes?

—Yo estoy muy preocupado, se puede decir que hasta angustiado con la realidad que pasa en el país, pues la universidad es reflejo de lo que sucede en el país. El éxodo de estudiantes en nuestra universidad es alto, teníamos alrededor de 5.000 estudiantes y tenemos ahora 2.850 y de eso logramos que estén permanentemente en la universidad cerca de 900, la matricula que se hizo para ofertar las diversas carreras no llenaron las expectativas y nos tocó crear un mecanismo como fue crear el promedio de nuestra base da datos para abrir cupos a ver si podemos llenar los existentes. No es posible que en carreras como Física y Matemática se ofertaron 80 cupos y solo se inscribieron 3 estudiantes. En este momento estamos abriendo una sola sección con 45 alumnos —las cifras las da sin necesidad de mirar apuntes.

—¿De las carreras universitarias, cuál prefieren actualmente los jóvenes en la ULA-Táchira?

—Idiomas Extranjeros. De hecho, es la única en Educación donde se abrieron dos secciones.

—¿Y cuáles carreras no quieren estudiar?

—Las carreras de las Ciencias Naturales, Física, Matemática, las carreras científicas, y es muy lamentable —lo dice con tono triste, por ser él un especialista precisamente en el área de Matemáticas.

—¿Cómo está en esta universidad la diáspora de profesores?

—Sí, también hay que agregar la diáspora profesoral, además la de personal técnico y obrero. En este momento tenemos 36 profesores que han renunciado a la universidad en los últimos meses. Son profesores formados por la universidad y en la categoría de titulares y asociados. Y en esas universidades a donde se van, nos felicitan por la calidad de los docentes. No puedo dejar de mencionar que hemos hecho una inversión y se la estamos donando a otros países.

—¿Y cómo queda la calidad, entonces, de la universidad venezolana con ese éxodo de calidad?

—Nosotros seguimos trabajando para mantener la universidad y nuestra calidad. Nosotros somos una universidad de 232 años y hemos podido soportar dificultades, procesos dictatoriales que se ponen caretas de demócratas y demócratas que se ponen caretas dictatoriales.

—¿En qué se ha flexibilizado la universidad, para que los profesores no se vayan?

—Hacemos actividades semipresenciales y presenciales para que el docente tenga un tiempo dedicado a su producción académica, pero también a otras actividades. Hay que decirlo con responsabilidad: un profesional que es titular y 15 años no llega a ganar 1,5 dólares, es decir, debe existir con otras actividades. Aquí hay profesores que llegan a decir ‘he tenido que vender mi carro para poder comprar alimentos o medicinas’.

—Es decir, ¿el profesor subsidia el trabajo en la ULA?

—Prácticamente. Y llegará un momento en que no lo pueda hacer, aunque yo creo que vienen cambios y que no se llegará a ese momento.

—De la crisis que vive la universidad y que usted dice que es la misma de todo el país, a su juicio, ¿qué es lo más preocupante?

—Me preocupa la actual crisis que vive la universidad donde se están devaluando los valores. Yo creo que Venezuela no merece lo que estamos viviendo, este es un país en donde se han minimizado indicadores naturales como es la agricultura, la minería, el petróleo y en este momento nos estamos destruyendo, pues hemos negado la posibilidad que tienen las empresas de desarrollarse, la inversión, la formación de profesionales de calidad, y si es cierto que en la universidad se dan oportunidades no es para que se escoja lo que se quiera, sino lo que se imponga.
—¿Cuál sería el mínimo de estudiantes para que la universidad siga abierta?, pues la deserción ya va en 50 %…

—Debo decir que, por convicciones y principios, la universidad siempre va a estar abierta a los estudiantes, a la comunidad, al desarrollo y a la construcción del país.

—¿La universidad sigue siendo autónoma en Venezuela?

—Sí, en el buen sentido de lo que está establecido en las leyes. Aunque el gobierno lo ha pretendido, no ha logrado menoscabar la autonomía. La autonomía universitaria es un derecho natural. Y lo defendemos en todo el mundo donde sabemos de su importancia.

Optimista con el futuro
—¿Es usted optimista con el futuro del país y la universidad, pese a la descripción que hace de la actualidad?

—Yo sueño que veo a mi país que se está muriendo, pero cuando despierto y veo a los jóvenes que están estudiando y haciendo cosas, digo: Venezuela tiene que cambiar y buscar cómo salir de los errores.

—¿Usted cree que la universidad volverá a ser pujante y con presupuesto no deficitario?

—Yo me despierto y pienso que vamos a tener los recursos para cumplir con lo que nos indica la Ley de Universidades, para seguir formando profesionales de calidad y para que los venezolanos volvamos a ser lo que fuimos, y no habló de volver al pasado, sino de haber aprendido que somos responsables de la patria que queremos.

—¿Pero si ese sueño suyo no se hace realidad, qué pasara? —se le recuerda que no todos los sueños se concretan.

—Yo siempre he creído que los sueños se construyen en función del trabajo y la planificación y creo que las cosas están marchando para llegar a esa Venezuela y para dejarle a nuestros hijos un país de oportunidades y no vamos a decaer para que Venezuela sea grande, próspera, libre y democrática.

—¿Por qué cree que hay cambios pronto?

—Los cambios no son tan bruscos, son lentos y son etapas a las que hay que transitar para llegar al logro y el logro es la democracia. Y va a emerger del pueblo porque el pueblo es Venezuela y va a asumir su rol.

—¿Va a votar el 20 de mayo? —el tema surge al hablar del país que en 7 días va a un proceso electoral.

—No. No participaré en un proceso eleccionario, porque en mis análisis muy particulares he visto que no se están cumpliendo los pasos básicos y establecidos en la Constitución y las normas.

—¿Es la primera vez que no lo hará?

—Sí, y creo que seguiré invicto, pues estas no son elecciones.

—¿Y qué le responde a quienes critican a las universidades por estar politizadas?

—La razón y ser de las universidades es estar al servicio del pueblo y cuando hablamos de política como una ciencia, sí lo es, porque es deliberante, crítica, aporta a la democracia y la democracia se construye con partidos políticos. De tal manera que no es politizada, sino política como ciencia.

Omaira Labrador M.