Desierto, por Dulce María Tosta

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Es obvio que el régimen prepara un mega fraude para el 20 de mayo, solamente comparable con el cometido para suplir la ausencia de votantes el 31 de julio de 2017, cuando eligieron inconstitucionalmente y con trampa a la mal llamada asamblea nacional constituyente (en minúsculas).

El fraude, cual río caudaloso, tiene muchos afluentes que lo nutren y engrosan. Uno de ellos y quizás el más repugnante, es la actitud de los candidatos distintos a Maduro, que se prestan a seguir el juego de la MUD/FA, de aparentar ser opositores para arrastrar votantes hasta las urnas para ser fotografiados, con el ánimo de justificar gráficamente la millonaria votación del candidato ganador, que desde ahora todos conocen.

No menos odiosa es la actitud de políticos de la vieja escuela, como Eduardo Fernández y Claudio Fermín, quienes pretenden hacernos creer que estas votaciones se darán dentro de un ambiente democrático y que cada voto será adjudicado con decencia. Ellos y otros de similar catadura, se hacen los pendejos al obviar que la convocatoria es producto de una seguidilla de violaciones a la Constitución y a los principios democráticos y que quien acuda a votar estará reconociendo y legitimando a la ANC, que es, según el comunismo imperante, el más alto e ilimitable poder del Estado.

De allí que, aun cuando Tibisay declarara ganador a un «oponente» de Maduro, la omnipotente ANC podría declarar el Estado comunista, anular los resultados electorales o cometer cualquier otra tropelía para conservar el ejercicio efectivo del poder. Por ello, cuando hemos afirmado en el twitter que todo voto es por Maduro, lo hacemos desde esta perspectiva, desde la obviedad de que un tirano no llama a elecciones para perderlas, como tampoco las mafias, engolosinadas con el poder, van a colaborar de alguna forma con quien les resulte sospechoso de ser sastres de trajes color naranja.

El régimen tiene a Tibisay y a un Registro Electoral Permanente que maneja a su antojo; el Plan República operará bajo el mando del nada imparcial Vladimir Padrino López; los cuerpos de seguridad del Estado y las bandas armadas mal llamadas «colectivos», estarán prestos para sofocar cualquier protesta ciudadana; el régimen utilizará todas las herramientas y el poder del Estado para movilizar forzadamente a millones de empleados y a usufructuarios de bolsas CLAP y amenazará los más débiles y asustadizos para arrancarles el voto.

Por tanto, asistir a unas votaciones en estas condiciones de inconstitucionalidad, ilegalidad y ventajismo es un acto de complicidad, una repulsiva venta de conciencia o la manifestación de una dolencia psicológica conocida como síndrome de Estocolmo.

Un bromista inteligente escribió: «Ya los resultados están listos, solo faltan las votaciones»; coincido, pero en serio, con el guasón. Cualquier resultado que salga de la boca de Tibisay Lucena, será beneficioso para las mafias que detentan el poder, pues aun cuando declarara ganador a Bertucci o a Falcón, esa no sería la expresión de los votantes, sino de algún oscuro acuerdo que aseguraría la impunidad de los delitos y la protección de las fortunas originadas en el desfalco de los dineros públicos.

Pero el chavismo, que controla todos los hilos del poder, tiene un serio problema: inventa votos, pero no puede inventar gente, tan necesaria para las fotografías que harían rodar por el mundo a través de embajadas y consulados, como prueba del carácter legítimo de la elección. El circo requiere con urgencia unos cuantos payasos, pues circo sin payasos no es circo.

Por eso es que el régimen llama, casi con desespero, a votar, aunque sea en su contra. No necesita votos, porque de eso se encarga Tibisay y asociados, pero es capaz de cualquier esfuerzo para tener unas cuantas colas que muestren el «entusiasmo electoral del pueblo».

Por ello, modestamente someto a tu consideración una propuesta: el día de la marramuncia electoral no salgas de tu casa ni para comprar pan, pues desertizar las calles puede tener un efecto internacional incalculable. ¡Calles desiertas el 20M, debe ser la consigna!

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@DulceMTostaR

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